¿Quién no conoce la pizza? A lo largo y ancho del planeta, esta receta italiana se ha extendido considerablemente con la globalización y raro es el lugar en el que no haya un establecimiento que la incluya en su carta. Esta masa con diversos ingredientes es prácticamente universal ya que se puede preparar con multitud de alimentos para que guste a cualquier persona. Prima hermana de la pizza es la focaccia, también original del país mediterráneo. Curiosamente, en España tenemos una especialidad que se parece mucho a estas dos versiones cuando se hace salada: la coca catalana, bien conocida en el Levante. Al compararla con la pizza y la focaccia podemos ver qué elementos comparten. Entonces, ¿son lo mismo o se trata de elaboraciones diferentes?

Masa muy similar

El primer aspecto con el que comparar la coca con la pizza y la focaccia es la masa. Para su elaboración, se utilizan los mismos ingredientes: harina, agua, levadura, sal y aceite de oliva. No obstante, en la versión catalana también se puede incorporar azúcar cuando la receta es dulce.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

En cuanto a la forma y el grosor, las pizzas suelen ser redondeadas y finas, por lo que su horneado requiere un tiempo mucho menor que no suele superar los diez minutos. Las focaccias son rectangulares y mucho más gruesas y necesitan en torno a los veinte minutos para lograr una cocción adecuada en su interior y resultar jugosas. Por último, las cocas se encuentran en todo tipo de volúmenes -las dulces acostumbran a ser más finas que las pizzas y las saladas algo más amplias- y normalmente son rectangulares, aunque en ocasiones pueden tener un aspecto alargado y algo más estrecho. Por ello, estas precisan un horneado que puede ir desde los diez a los treinta minutos, en función del espesor.

Los ingredientes

Con la base preparada, los ingredientes que se añaden por encima son los que aportan el toque de sabor que hace que cada bocado resulte único. Entre las tres elaboraciones que aquí comparamos vemos que cada una tiene ciertas particularidades a la hora de incorporar el resto de alimentos.

La típica pizza italiana suele llevar siempre queso y, en la mayoría de ocasiones, salsa de tomate. Admite prácticamente cualquier tipo de alimento salado, permitiendo una amplia cantidad de combinaciones distintas. En las recetas tradicionales no se encuentran toques dulces, son los establecimientos especializados más modernos en los que ya podemos gustar pizzas con chocolate o crema de avellanas, por ejemplo.

El tiempo de horneado es una de las pequeñas diferencias que existen

La focaccia incluye en la superficie hierbas, como el romero y el orégano, sal y aceite de oliva, por lo que siempre es una receta salada. No lleva tomate como la pizza, aunque sí acepta otros ingredientes como el queso, los tomates secos o incluso las aceitunas en su interior.

Por su parte, la coca catalana tiene variedades dulces y saladas ya que acepta todo tipo de ingredientes en su cocinado. Así podemos encontrar preparaciones prácticamente iguales que la pizza italiana porque llevan queso y tomate, así como verduras y butifarra, entre sus versiones más tradicionales. Otra opción es la famosa coca de San Juan, típica en la fiesta homónima y en la que se utilizan leche y azúcar para la masa y frutas confitadas para la cobertura, de esta forma se crea una torta de forma ovalada.

Una coca salada con butifarra. (Creative Commons/Espencat)
Una coca salada con butifarra. (Creative Commons/Espencat)

Conclusión

La archiconocida coca catalana tiene grandes parecidos con las elaboraciones del país vecino mediterráneo. Para hacer la masa se emplean los mismos ingredientes, mientras que el horneado es una de las pequeñas diferencias que hay entre ellas por la cantidad de tiempo que requieren para su cocción. En cuanto a los ingredientes, la pizza y la focaccia tradicionales se preparan únicamente haciendo uso de alimentos salados. Por el contrario, el producto patrio admite prácticamente cualquier añadido y condimento para formar una elaboración que no tiene límites en cuanto a su sabor.