Un tartar puede ser una receta que llama la atención de los comensales por sorprendente y sabrosa. Típicamente preparado con carnes, pescados y mariscos, es un plato que se sirve fresco, con piezas muy picadas y aderezadas con condimentos y salsas para que queden compactas entre sí pero sueltas a la vez. En los últimos años, se ha puesto de moda en restaurantes vanguardistas, siendo el steak tartar una de las elaboraciones más comunes, en la que se usa ternera u otras carnes rojas y las preparadas con atún y salmón. No obstante, se trata de una receta cuyo concepto admite muchas variaciones. De hecho, hay una serie de recetas muy originales que se desvían de los ingredientes típicos ya mencionados y que permiten innovar. Y en Alimente queremos recopilarlas para aquellos que buscan variedad en este plato, con madera para seguir sorprendiendo a los sentidos.

De tomate y anchoas o jamón

El color rojizo del tomate va a hacer que un tartar realizado con este vegetal recuerde a los típicos de carne, aunque va a tener un sabor mucho más fresco y dulce. La protagonista es esta fruta, que se corta en pequeños dados. Se mezcla con cebolla muy picada y, para que tenga un matiz en el gusto, se le añade una proteína como pueden ser las anchoas o el jamón, por ejemplo. Independientemente del que se elija, conviene cortarlos en trozos de tamaño similar a los del tomate para que así todos puedan integrarse. Solo quedaría bañarlo con un aliño o una salsa que no sea demasiado fuerte, elaborado, por ejemplo, con aceite de oliva, vinagre, ajo y un poco de mostaza.

De champiñones

Un tartar también puede estar elaborado con un producto barato y tan de la tierra como son los champiñones. Solo hay que picarlos y mezclarlos con otros ingredientes bien troceados como unas cebollas chalotas y alcaparras. Se adereza todo con sal, pimienta, aceite de oliva, vinagre y especias, como la albahaca o el perejil, y se sirve como un bloque compacto. Para coronarlo, y a gusto de cada comensal, se puede verter una yema de huevo en la superficie, al igual que se realiza con los steak tartar más clásicos.

De mango

Con un sabor refrescante y dulce, el mango puede ser la base de un tartar que resulte muy sorprendente. Además, su color amarillo le hará lucir de manera inusitada. Esta fruta combina bien con productos del mar, por eso se puede elaborar una receta en la que se acompañe con gambas, langostinos o un pescado blanco como el rape. Basta con mezclar el mango con algunos de estos ingredientes en un bol y aderezarlos con aceite de oliva, sal, pimienta y un chorro de limón o lima para que logre un contraste de sabores muy llamativo.

De aguacate

El aguacate es un alimento muy polivalente gracias a la textura que tiene su carne, que le permite poder emplearse en elaboraciones sólidas, más cremosas o líquidas. Con él se puede crear un tartar de color verde que resulte muy vistoso, así como sabroso y meloso en la boca. Este se puede hacer empleando solo esta fruta, troceándola en dados y acompañándola de cebolleta y un aliño de aceite de oliva y limón. Así obtenemos un tartar cuyo gusto se asemeja al del guacamole pero en formato sólido. No obstante, también se puede acompañar con gambas, por ejemplo, o incluso con tomate si se prefiere optar por los vegetales y por crear un plato muy colorido. También es común encontrarlo combinado con mango para crear una mezcla de sabores muy diversa.

Foto: iStock.
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De lentejas

Las lentejas no tienen que emplearse siempre en guisos. También se pueden hacer platos fríos con ellas cuando están cocidas y combinarlas con vegetales para preparar ensaladas o, como en este caso, tartares. Estas se pueden mezclar con tomate, cebolla y pimientos, por ejemplo, y acompañarlas de un aliño que los integre a todos y les aporte un extra de sabor. Así, se puede hacer también un tartar ideal para vegetarianos, veganos y aquellas personas que no quieren recurrir siempre a las clásicas carnes, pescados o mariscos.