Los trucos para sacar todo el partido al laurel en tus platos
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Los trucos para sacar todo el partido al laurel en tus platos

Las hojas de este árbol pueden ofrecer un sabor y un aroma muy característicos a la comida, además de propiedades que son muy beneficiosas para nuestra salud

Foto: Foto: iStock.
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¿Quién no ha ido a comerse un guiso o un estofado y se ha encontrado una hoja de gran tamaño y color verde? No es un accidente. Se trataría probablemente de laurel, un ingrediente que se emplea mucho en la cocina por el sabor que concede a multitud de platos. Pero más allá del gusto que les da a las elaboraciones gastronómicas, sus hojas también pueden aportar diferentes beneficios para el organismo, tal y como algunos estudios científicos han demostrado.

En Alimente vamos a profundizar en las propiedades de este condimento tan popular de la gastronomía española más tradicional, para que cualquiera sepa todo lo que tienen que ofrecer las hojas de laurel.

Aroma y sabor

Las hojas de laurel tienen una gran presencia aromática y gustativa. Por ello, basta con añadir una al plato que se está cocinando para que este mejore sus notas culinarias. Este es el motivo por el que se usa en recetas en las que se hidrata -no freírlas u hornearlas- al mezclarse con salsas, sofritos o guisos, el ambiente idóneo para que libere todas sus propiedades.

Cuando están frescas son más intensas en aroma, sabor y amargura.
Cuando están frescas son más intensas en aroma, sabor y amargura.

Su aroma es intenso, fresco y dulce, con gusto balsámico y algo amargo, pero esta condición se elimina cuando las hojas se someten al proceso de secado. Carnes, pescados, guisos de legumbres, verduras y arroces se benefician de estas a nivel culinario. Además, se pueden utilizar para hacer marinados, aceites y vinagres gracias a sus muchas cualidades.

Beneficios para el organismo

Más allá de su aporte gustativo, el laurel es una fuente de micronutrientes importantes para el organismo como el hierro, el calcio, el magnesio, el potasio y el fósforo, además de antioxidantes como la vitamina A, C y el selenio. También es un diurético natural que contribuye a eliminar toxinas y a combatir la retención de líquidos. Las hojas de laurel han sido históricamente utilizadas para tratar inflamaciones. No obstante, pese a que no hay estudios científicos que lo avalen en humanos, sí que existen investigaciones realizadas en ratas que han demostrado la existencia de dicha propiedad. Esto ha llevado a los científicos a pensar en un resultado similar en personas.

Los efectos que sí han sido comprobados es que las hojas de laurel mejoran el perfil glúcido y lípido, así como la sensibilidad a la insulina, lo que puede resultar muy beneficioso, por ejemplo, a la hora de realizar dietas cuyo objetivo es controlar el apetito. El consumo de estas plantas también ha sido asociado con un descenso del colesterol LDL y los triglicéridos, así como con un aumento del colesterol HDL en personas que padecen diabetes tipo 2.

Las hojas de laurel tienen diversos usos en la cocina.
Las hojas de laurel tienen diversos usos en la cocina.

Cómo usar el laurel

El empleo del laurel en la cocina es sencillo, pero conviene tener en cuenta varios aspectos para así aprovecharlo al máximo:

  • Las hojas de este árbol tienen un sabor y un aroma muy fuertes y amargos cuando están frescas. Por ello conviene que estén secas para emplearlas en la cocina. Para conseguirlo, se pueden guardar en un tarro dentro de un cajón durante meses para que pierdan la humedad o se pueden comprar directamente ya secas, la opción más barata, práctica y cómoda.
  • Destaca en las cocciones lentas. Para conseguir que estas impregnen un plato con su aroma y sabor, conviene utilizarlas en elaboraciones en las que se cuezan durante un buen rato. Cuanto más tiempo pasen cocinándose, mejor aportará su gusto. Así, se pueden emplear para cocer pasta, arroz, patatas o verduras. No obstante, las recetas donde más suelen destacar son los sofritos, los estofados, los guisos, las salsas o las sopas, por ejemplo. Para que estas condimenten de manera más efectiva, se pueden trocear en varias piezas para que así se repartan por toda la sartén.
  • Combina cuando se usa con otras especias como el orégano, el tomillo, el romero o la albahaca, con las que se suele mezclar para formar las denominadas hierbas provenzales.
  • Retirarlas al terminar la preparación. Una vez se ha acabado el cocinado y antes de servir la comida, conviene quitar las hojas de laurel. Esto será más fácil si se han usado enteras en lugar de troceadas. Morder una de ellas suele resultar desagradable en la boca, ya que tienen un gusto muy fuerte e intenso. Estas ya han aportado todas sus propiedades, por lo que no son necesarias.
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