Los amantes de la cocina lo tienen claro: una de las ramas más complicadas es la repostería. Y es que no solo se trata de un tipo de recetas para las que no todo el mundo se siente capacitado, sino que también requiere mucha más precisión y atención, el dominio de ciertas técnicas, exige materias primas de primerísima calidad, todo tiene que ser pesado a la milésima y los tiempos de cocción también deben ser exactos. A excepción de los chefs más experimentados, los postres tampoco están demasiado abiertos a la innovación. Si quieres obtener un buen resultado, cíñete a una receta ya confeccionada.

Lamentablemente, no todos los cocinillas siguen al pie de la letra estos consejos, elaborando finalmente un postre carente de sabor, consistencia o personalidad. Bajo esta premisa, ¿cuáles son los errores más frecuentes en repostería?

Derretir el chocolate no es tan fácil

Son muchos los postres que tienen el chocolate como ingrediente estrella y en la mayoría de ocasiones este debe atravesar un proceso de derretimiento que es más complicado de lo que parece. En primer lugar y por muy rápido que sea, el microondas debe ser la última opción. Y si finalmente optáis por este método, es importante que detengáis el aparato cada 20 segundos para remover la mezcla. Si no, este suculento manjar se convertirá en una pasta seca, grumosa y sin carácter.

La mejor manera de derretir el chocolate es al baño maría. Eso sí, nunca hay que dejar que hierva a borbotones, la textura cremosa y uniforme que buscamos aparecerá si solo burbujea.

Es normal que para ver el estado del postre el cocinero abra el horno cada cierto tiempo. Grave error, pues no solo se sale todo el calor que hay en su interior y que se necesita para preparar el dulce, también se corre el riesgo de meter aire frío y que se hunda por completo. Un efecto que ocurre infinidad de veces, a excepción de las tartas y las galletas. En ese caso, lo apropiado es dejar que pase al menos el 80% del tiempo estipulado en la receta. Una vez superado dicho periodo, el postre no correrá peligro alguno.

Foto: iStock.
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Además, hay que precalentar “el horno a la temperatura indicada en la receta mientras realizas la mezcla y hasta que no haya alcanzado los grados indicados, no comiences a contar el tiempo”, advierten desde el blog 'Locuras de Cocina'. Y es fundamental aprender cómo funciona: la potencia, los programas o el tipo de calor, entre otros factores.

A temperatura ambiente

Un error muy frecuente es mezclar los ingredientes de la receta tal cual salen del recipiente o el refrigerador. Esto hace que cada uno presente una temperatura distinta, dificultando la preparación. Cocinar con ingredientes que estén a la misma temperatura hace que sea más fácil mezclarlos, mientras que las masas también lucirán un aspecto más homogéneo y sin grumos.

Otro aspecto a tener en cuenta es la sequedad de los ingredientes. “Lees las instrucciones y vas agregando los ingredientes conforme los encuentras en la receta. ¿Te suena familiar? Bueno, la próxima vez que vayas a preparar un pastel mezcla primero los ingredientes secos y después los líquidos. Así evitarás grumos o masas mal mezcladas”, aconsejan desde el portal KiwiBlog.

Los huevos son muy sensibles a la contaminación por la multiplicación de bacterias patógenas

Los huevos son uno de los alimentos más sensibles a la contaminación, la multiplicación de bacterias patógenas, el aumento de las temperaturas y, por supuesto, el paso del tiempo, pues su fecha de caducidad suele ser muy moderada. Es por eso que hay que tener un cuidado especial con ellos, pues hasta que no abrimos la cáscara no sabemos su auténtico estado. Seguro que más de una vez has partido los huevos directamente sobre la preparación. ¿Y si están pasados? ¿O un trozo de cáscara sucia cae en la mezcla? Mejor prevenir que curar, los expertos recomiendan echar los huevos y batirlos en un recipiente aparte, preferiblemente de vidrio.

La importancia de la levadura

Mientras que el chocolate es el aderezo perfecto para dar sabor a un postre, la levadura y la harina son dos ingredientes indispensables en el proceso de elaboración. Sin ellos la receta jamás saldría adelante. En primer lugar, la levadura necesita un tiempo prudencial para reaccionar, esto se consigue alcanzando la temperatura adecuada y dejándola reposar. “Dicen los expertos que para trabajar bien la levadura, esta debe de estar fresca porque si no, sus esporas no se abren bien y eso afecta a la masa. Podemos solucionar esto tapando la levadura con un paño que hayamos metido al congelador, solo unos minutos antes de cocinar”, explican desde el blog Tartelis.

Hay harina especial para bizcochos, para hojaldres, para panes y también una para las recetas de repostería

Por otro lado, es importante que se conozcan a la perfección todos los tipos de harina, para que así se compre en el supermercado la que mejor se adapte al postre que se va a preparar. Hay harina especial para bizcochos, para hojaldres, para panes y también una general para las recetas de repostería menos exigentes. Sigue todo el proceso paso a paso y así no te llevarás sorpresas indeseadas.

Y acabamos con otro de los errores más habituales en la cocina: echar la masa del postre sin haber tratado previamente el molde seleccionado. Hay que engrasar con mantequilla o enharinar dicho recipiente –sobre todo si se trata de uno metálico–, pues así será mucho más sencillo desmoldar el plato y evitar que se queme en el horno. Otra opción es “poner un paño mojado en agua muy fría rodeando el molde una vez fuera”, comparten desde el blog Tartelis.