El horno es uno de los electrodomésticos más consuetudinarios de cuantos integran nuestra cocina. No en vano, este aparato pone a nuestra disposición una larga lista de funcionalidades que nos permiten elaborar preparaciones gastronómicas mucho más saludables, pues no precisan el agregado de grandes cantidades de aceites ni de condimentos que otros métodos culinarios sí requieren.

Además, este electrodoméstico mantiene el sabor natural de los alimentos. La razón, según cuentan Ferran Adrià, Valentín Fuster y Josep Corbella en el 'Libro de la salud', es que este alcanza temperaturas de cocción muy elevadas que propician la formación de moléculas aromáticas en los alimentos, las cuales impiden la evaporación de sus nutrientes y favorecen la conservación de sus propiedades organolépticas intactas, lo que conlleva que estos estén más ricos y jugosos y además sean más naturales.

Foto: iStock.
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Asimismo, este moderno 'pinche de cocina' es muy cómodo y no roba demasiado tiempo, pues basta con comprobar eventualmente el punto de cocinado de los alimentos, prestar atención para dar la vuelta a los ingredientes cuando así lo precisen o estar atento para agregar líquidos a la receta que nos ocupa, en caso de que lo requiera.

Sin embargo, a pesar del tiempo que este electrodoméstico lleva entre nosotros, para muchos controlar su manejo se torna una misión llena de impedimentos, lo que conlleva que acabe adquiriendo una nueva función: armario para guardar sartenes. Sin embargo, cocinar recetas ricas y sabrosas al horno solo es cuestión de metodología y de la puesta en marcha de unos sencillos trucos...

Verduras

Todo el reino vegetal es susceptible de ser cocinado al horno, ya sea como acompañamiento o como receta principal. Además, confiere a las verduras una textura más crujiente y, al diluirse y caramelizarse sus azúcares, un gusto más suave, meloso e interesante al paladar. Sin embargo, hay a quienes la elaboración de los platos en este electrodoméstico se les hace una costosa carrera de fondo, pues les quedan crudas y demasiado hechas por fuera, secas o, mucho peor, aguachinadas.

Afortunadamente, conseguir verduras cocinadas al horno ricas y jugosas depende de unos cuantos trucos. Uno de los más importantes es que las verduras que vamos a cocinar al horno tengan un tamaño homogéneo y regular, pues así se cocinarán a la vez.

Asimismo, otro de los errores que solemos cometer es pensar que las verduras necesitan hacerse a baja temperatura. Sin embargo, si queremos que estas tengan una textura exterior tersa y crujiente y una interior jugosa, debemos cocinarlas con el horno previamente precalentado a 200 o 220 grados.

Cada verdura requiere un tiempo de cocción.
Cada verdura requiere un tiempo de cocción.

Por otro lado, es conveniente extender las hortalizas en una bandeja con paredes bajas y no apiñarlas. La razón es que durante el proceso de cocción estas van perdiendo agua, la cual debe evaporarse adecuadamente, no condensarse, para que no queden aguachinadas y blandas. Por último, es importante ser razonable a la hora de agregar aceite. Deben quedar mínimamente cubiertas, pues de lo contrario quedarán secas y por tanto menos jugosas.

Pescados

El pescado al horno constituye un modo saludable de degustarlo y además proporciona un festín de sabores, texturas y aromas a nuestro paladar. Asimismo, este tipo de preparación es muy socorrida cuando tenemos más comensales en la mesa, pues permite hacer más cantidad en poco tiempo. Sin embargo, muchas veces no damos con el resultado deseado y este nos queda pastoso y muy seco.

Uno de los principales quebraderos de cabeza es lograr una cocción homogénea de los peces. No obstante, la solución es sencilla: debemos colocarlos correctamente en la bandeja del horno, es decir, con la aleta dorsal hacia arriba.

Foto: iStock.
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Igualmente, el pescado suele tener una piel delicada y fina, lo que conlleva que las piezas se queden pegadas al fondo de la bandeja. Para evitarlo, es conveniente pintarla con un poco de aceite de oliva. Asimismo, para darle una textura crujiente a dicha piel, podemos recurrir al truco de agregarle un poco de mantequilla derretida y una pizca de pan rallado. Aunque también hay quien opta por untarla con un poco de mahonesa, la cual además intensifica su sabor.

Sin embargo, lo más importante para conseguir un pescado al horno jugoso es la aplicación de tiempos correctos, siempre teniendo en cuenta que es mejor quedarse corto. Para comprobar que los peces están en su punto justo, basta con observar que la carne circundante a la espina central se desune de esta con facilidad.

Carnes

Pollo, conejo, ternera, cerdo... Cualquier corte de carne cocinado al horno nos abre las puertas a un universo de placeres y sensaciones gustativas. Claro que para que las piezas cárnicas queden tiernas, jugosas y exquisitas, no es suficiente con introducirlas en este electrodoméstico y abandonarlas para que se hagan a su libre albedrío. Y es que darse un auténtico homenaje cárnico requiere poner en práctica algunos procedimientos.

Un error muy común, que conlleva que la carne quede seca, es no sellarla desde el comienzo. De modo que para asegurarnos de que los jugos no se esfumen del interior de la carne y por tanto esta conserve todo su esplendor, lo conveniente es soasarla previamente, ya sea en el horno o en una sartén aparte.

Foto: iStock.
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Igualmente, para evitar que muestre una textura reseca, es importante mantener un ambiente húmedo en el interior del horno, ya sea agregando verduras, algún caldo e incluso vino. Si además pintamos periódicamente las piezas cárnicas con los propios jugos que van desprendiendo, mantendremos su humedad y, por tanto, evitaremos que queden demasiado secas. Finalmente, al igual que con el pescado, el control de los tiempos es fundamental. Es este caso, la carne debe hacerse lentamente y cocinarse en sus propios jugos.