No hay un rincón en el mundo donde no llegue la magia y toda la cohorte de celebraciones que conforman la Navidad. Una celebración que reúne desde tiempos inmemoriales a nuestros seres queridos en torno a una mesa rebosante de placeres gastronómicos, con el propósito de festejar la llegada del Niño Jesús y, también, disfrutar de la compañía. Aunque cada país tiene sus propias costumbres, la tradición dicta el menú gastronómico que compone la velada, el cual se repite con escrupulosa pulcritud cada año. ¿Cuáles son los platos típicos que se saborean en otras regiones del planeta?

Italia

Panettone.
Panettone.

En Italia, la Navidad es una excusa para degustar algunos de los sabores más emblemáticos de la tierra. Aunque cada región tiene sus propias tradiciones, son muy recurrentes el antipasto, un entrante frío que suele incluir rodajas de salami, aceitunas, verduras, marisco y, en ocasiones, fruta; y la pasta gnocchi, hecha a base de harina y patata a la que se le añaden otras hortalizas como tomates, calabaza o espinacas. En cuanto a los platos centrales, los verdaderos protagonistas son la sopa minestrone, con vegetales y trozos de queso parmesano, y el roast beef, carne de vacuno asada al horno con guarnición de patatas, verduras o ensalada. El panettone, un bollo brioche que ya saboreaban los romanos, es el rey de los postres navideños. Aunque el pandoro, un bizcocho originario de Verona, también rivaliza el liderazgo.

Alemania

Los banquetes navideños alemanes están protagonizados por los asados de pato, cochinillo o ganso, que suelen acompañarse de clásicas guarniciones de col o patatas asadas. No obstante, en Nochebuena sí que tienen costumbres típicas como poner el árbol, repartir los regalos, cantar villancicos en familia o ir a misa, lo que conlleva que muchas familias opten por simplificar el menú navideño y degustar platos tan sencillos como las salchichas con ensalada de patata. La carta de postres sabe a galletas springerle, elaboradas con harina, huevos, azúcar glas y anís; pastillas de especias lebkuchen y mazapanes.

Francia

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Las mesas navideñas de nuestros vecinos incorporan sus delicias más tradicionales, es decir, foie-gras de pato o de oca, quesos, salmón ahumado o marisco, especialmente ostras, coquilles de Saint Jacques o vieiras rellenas. El plato principal suele ser pato, pavo o faisán asados. Mientras que el Bûche de Noël, un bizcocho genovés en forma de tronco elaborado con crema de mantequilla de chocolate, endulza la velada.

Portugal

La solemnidad religiosa y la tradicionalidad con la que vive Portugal la Navidad queda reflejado en su menú festivo. El gran protagonista en Nochebuena es el pavo al horno. No obstante, en las zonas del norte prefieren el pulpo o el bacalao con coles hervidas, garbanzos, cebolla, perejil, huevos y patatas cocidas. En el postre triunfan las aletrias o dulces de fideos, las formigas y el bolo de rey, que es un equivalente a nuestro roscón de Reyes.

México

El pavo o guajalote y los romeritos -una mole hecha a partir de la mezcla de hojas de quelite, papas y nopal, acompañada de torta de camarón seco-, son los platos más típicos de la Navidad mexicana. No obstante, también habitan otras preparaciones como los tamales de elote, una masa de maíz rellena de carnes, chiles, frutas, vegetales y salsa; o el champurrado, con masa de maíz machacado, agua con vainilla y chocolate. El toque dulce lo aportan los dulces de leche y los buñuelos con canela espolvoreada.

Dinamarca

Aunque el pato asado cada vez acapara más protagonismo, este sigue recayendo en el cerdo asado, que se presenta con guarnición de repollo morado, patatas y salsa gravy. En las bandejas de entrantes danesas no faltan los tradicionales smorrebrod, pan negro de cereales untado con mantequilla y sobre el que habitan una suerte de ingredientes, generalmente fríos. El risalamande, arroz con leche mezclado con nata montada, almendra picada, vainilla y regado con salsa de cereza; y los aebleskiver, pasteles de frutas con una singular forma esférica, ponen el broche final al banquete navideño danés.

Argentina

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Mientras en Europa el frío y la nieve amenizan las fiestas, creando postales evocadoras y un ambiente muy especial, al otro lado del charco es verano, una estación que crea un marco de celebración muy diferente. Esta es la razón por la que los argentinos rehúsan de elaboraciones calientes y demasiado contundentes, siendo los protagonistas los huevos rellenos, las empanadas y los fiambres. Aunque los platos que dan sentido y sabor a la Navidad son los asados de carne con salsa chimichurri y el vitel toné, carne de vaca regada con salsa hecha a base de huevo, crema de leche, atún, alcaparras y anchoas. ¿Y de postre? Panettone.

Japón

No podemos concluir este periplo gastronómico navideño sin hacer mención a Japón. La razón es que los nipones tienen la curiosa tradición de cenar pollo frito de la cadena de restaurantes KFC. En realidad, tiene cierto sentido si tenemos en cuenta que en el país asiático el catolicismo no es la religión mayoritaria, sino el sintoísmo y el budismo, lo que conlleva que no tengan un concepto formado de esta celebración. ¿De dónde surgió esta costumbre? De una potente y efectiva campaña de marketing llevada a cabo por el primer dueño de esta cadena de comida rápida en 1974, en la que ofrecía cubos de alitas a precios más bajos y con decoración especial.