La gastronomía asiática es una de las más completas y variadas del mundo. Aunque los rollitos de primavera, el sushi y el cerdo agridulce han encontrado un hueco entre las preferencias de los comensales españoles, existen otras muchas recetas que merecen nuestra atención y que, por fin, comienzan a despuntar en los restaurantes. Hablamos del ramen, el pad thai, el pollo tandoori, el kimchi o el yakisoba. Sin embargo, hay un pequeño y suculento entrante que ya lleva la delantera. ¿Habéis probado alguna vez las gyozas?

Estas, muy similares a las empanadillas de hojaldre y atún que consumimos en España, constituyen un plato típico de la cocina oriental, en especial aquella que se degusta en China, Japón y Corea. Muchos las confunden con los famosos dim-sum, también pertenecientes a dicha cultura. Algo totalmente comprensible, pues lo único que las diferencia es el método de cocción y el aspecto exterior: mientras los dim-sum son redondos y se cocinan simplemente al vapor, las gyozas mantienen la forma original y se fríen previamente para que queden tostadas. Además, estas últimas suelen ir acompañadas de una salsa hecha con vinagre de arroz y aceite de sésamo para conseguir una textura más blanda. Bajo esta premisa, ¿cuál es la historia de las ya célebres gyozas?

La elaboración clásica está compuesta por una fina masa de arroz redonda que se rellena de distintos ingredientes

Tal y como aseguran desde el restaurante Pato Laqueado, las gyozas aterrizaron en Japón a mediados del periodo Shōwa, correspondiente al reinado del emperador Hirohito que abarca desde el 25 de diciembre de 1926 y el 7 de enero de 1989. No obstante, aunque ahora forme parte del recetario tradicional nipón, se trata de una especialidad de origen chino adaptada a la cocina japonesa. “Tras aprender cómo cocinar este típico plato chino, lo importaron y lo adaptaron a su gusto con sus ingredientes. Poco a poco se extendió su receta como un plato muy demandado en la gastronomía nipona. Gyōza (餃子) nace a partir de la palabra china 'jiaozi', que se escribe con los mismos kanjis”, explican desde el local especializado. Siguiendo esta pista, algunos expertos sitúan el nacimiento de esta receta entre los siglos I y II después de Cristo.

Foto: iStock.
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La elaboración clásica está compuesta por una fina masa de arroz redonda que se rellena de distintos ingredientes como la col, la carne de cerdo, el marisco, el pescado, la cebolla de verdeo y el ajo. Eso sí, su popularidad ha conseguido que esta lista se extienda hasta complacer los gustos de todos los comensales. Además, en algunos restaurantes se puede encontrar acompañando a otros platos principales como el ramen o el sushi. Una vez conocida toda su historia, es el turno de preparar las gyozas desde la comodidad de nuestra propia cocina. ¿Cuál es la receta tradicional?

Elaboración

Antes de comenzar, es fundamental comprar los productos exactos, disponibles en la mayoría de supermercados asiáticos. Y es que hay muchos ingredientes que no forman parte de los lineales de las principales cadenas españolas como las obleas especiales para gyozas, el vinagre de arroz o el sake. De ahí la importancia de ser previsores y adquirir con tiempo los alimentos adecuados. Ahora sí, ¡manos a la obra!

Ingredientes:

  • 50 obleas de gyoza

  • Aceite vegetal para freír

  • Agua

  • Aceite de sésamo

Para el relleno:

  • 2 cebolletas

  • 2 setas shiitake

  • 1 diente de ajo

  • 2 hojas de col

  • 350 g de carne picada de cerdo

  • Jengibre fresco rallado

  • 1 cucharadita de sake

  • 1 cucharadita de aceite de sésamo

  • 1 cucharadita de salsa de soja

  • Sal y pimienta

Para la salsa:

  • 1 cucharada de vinagre de arroz

  • 1 cucharada de salsa de soja

  • 2 gotas de rayu o aceite de chili japonés

Empezamos cociendo las dos hojas de col en el microondas. Con un minuto será más que suficiente y así evitamos que la textura quede demasiado crujiente. A continuación, las cortamos en compañía de las setas y la cebolleta, siempre en trozos muy pequeños. Ponemos estas verduras en un bol grande con el ajo y el jengibre rallados, incluimos también la carne de cerdo y los juntamos enérgicamente con las manos. A esta mezcla echamos luego el sake, el aceite de sésamo y la salsa de soja; salpimentamos y volvemos a remover. Al terminar con el relleno, ponemos una de las obleas sobre nuestra mano y mojamos con los dedos el contorno de la misma, de esta forma será más fácil sellarla. Con una cucharadita, colocamos un poco de la mezcla en el centro -sin pasarnos de cantidad-, doblamos la oblea por la mitad y doblamos también los extremos para poder cerrarla.

Cuando ya las tengamos todas preparadas, ponemos una cucharadita de aceite vegetal en una sartén a fuego fuerte. Una vez esté caliente, freímos las gyozas por la parte plana durante 3 o 4 minutos, hasta que la parte inferior esté bien dorada. Seguidamente, añadimos 60 mililitros de agua a la sartén, la tapamos y dejamos que las gyozas se hagan al vapor otros 3 o 4 minutos -el agua debe evaporarse casi por completo-. Destapamos, añadimos la cucharadita de aceite de sésamo y las dejamos otro minuto más para que se terminen de hacer. Finalmente, mezclamos en un cuenco pequeño el vinagre de arroz, la salsa de soja y el rayu -al gusto- para elaborar la salsa donde mojaremos las gyozas. ¡Buen provecho!