La gastronomía rusa es todavía una gran desconocida en España. Sin embargo, también es una de las más variadas y ricas del planeta, pues está compuesta por un sinfín de platos que incluyen todo tipo de ingredientes. Eso sí, la mayoría de ellos tienen un objetivo común: hacer frente al clima frío que impera en el país. Los ingredientes más populares son el pescado, las aves de corral, las setas, el caviar, la miel, las frutas del bosque y el gamo, una especie de cérvido muy similar al ciervo común que habita en Europa.

Entre las recetas imperantes destacan el pelmeni, un enrollado de carne o pollo y huevo duro; la sopa borsch, hecha a base de remolacha; la ensalada Olivier, nombre que recibe en el país la tradicional ensaladilla rusa; el blini, una crêpe con múltiples rellenos; o la carne a la stroganoff -la más típica de todas-, que son trocitos de ternera acompañados de setas, cebolla y una fuerte salsa agria. Todo ello acompañado de vodka, la bebida más famosa de Rusia.

La kasha forma parte de la alimentación infantil gracias a que combate la obesidad y el sobrepeso

No obstante, la mayoría de rusos comienzan el día con un desayuno que, debido a sus múltiples propiedades nutricionales, ha conseguido traspasar la frontera. Hablamos de la kasha, un plato que se elabora cociendo toda clase de cereales y legumbres en leche o agua, y que forma parte de la dieta de aquellas personas que buscan combatir la obesidad o el sobrepeso. Y es que desde 2015, Rusia es uno de los países con mayor número de obesos, compartiendo lista con Estados Unidos, China, Brasil, México o India. Ante esta situación, priman los manjares que abogan por una alimentación más saludable. ¿En qué consiste realmente la kasha?

Polvo dorado ruso

Este plato, que en la antigua Rusia lideraba su propio ritual, acompaña a los rusos desde su primer día de vida, pues forma parte de las celebraciones por el nacimiento o el bautizo de un nuevo vástago; siempre escoltando a otros alimentos como el pescado o el cordero frito, como alternativa al pan actual. Con el paso del tiempo, este carácter sagrado se ha ido desvaneciendo para convertirse en un portento nutricional que resulta imprescindible en la alimentación de los más pequeños de la casa. Además, es muy accesible y sencillo de preparar. Y el propio comensal puede decidir si cocinarlo líquido, semilíquido o suelto; así como dulce o salado.

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Aunque admite cualquier tipo de grano o cereal, los más populares son la sémola, el mijo, el alforfón, la cebada, la avena, el trigo, el arroz o el maíz. Estos ingredientes son los responsables de sus increíbles propiedades organolépticas, entre las que destacan su enorme valor energético, la presencia de vitaminas E, B1 y B2; hidratos de carbono simples, fibra, antioxidantes y minerales como el calcio, el fósforo o el hierro. Dicha combinación de nutrientes ayuda a reducir el nivel de colesterol y de azúcar en sangre, regula el tránsito intestinal, facilita la pérdida de peso, mejora la salud de las uñas y la piel y previene los cálculos biliares, entre otras funciones.

Por ejemplo, “los nutricionistas recomiendan la kasha de avena especialmente a los enfermos con problemas del hígado, aterosclerosis o diabetes. Pero, en general, para todos esta kasha tiene su utilidad principal para el estómago y el intestino”, explican desde el portal especializado Rusízate. Bajo esta premisa, ¿cómo podemos incorporar esta receta a nuestra alimentación diaria?

Kasha de sémola

Ingredientes:

  • 1 litro de leche
  • 300 gr de sémola
  • 1 o 2 cucharadas de mantequilla
  • Sal y azúcar al gusto

Para hacer esta versión clásica de la kasha, comenzamos preparando la base de leche. Para ello, la hervimos en una cazuela a fuego medio. Cuando entre en ebullición y sin bajar el fuego, incluimos los granos y removemos constantemente hasta formar una masa homogénea. Una vez conseguida la textura deseada, retiramos la kasha del fuego, tapamos el recipiente y dejamos que repose durante 10 o 15 minutos. Después, añadimos mantequilla, sal y azúcar al gusto.

Kasha de alforfón con setas y cebolla

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Ingredientes:

  • 2 vasos de granos de alforfón
  • 400 gr de champiñones
  • 2 cebollas
  • 2 vasos y medio de agua
  • 2 o 3 cucharadas de mantequilla
  • 1 cucharadita de sal

Como hemos visto anteriormente, la kasha también admite elaboraciones saladas que incluyan otros ingredientes. En este caso, lavamos los champiñones y los cortamos en trozos pequeños. Echamos agua en un cazo, añadimos las setas, encendemos el fuego y dejamos que hierva. Cuando lo haga, agregamos el alforfón, mezclamos enérgicamente, echamos una pizca de sal y tapamos durante una o dos horas, hasta que adquiera la consistencia adecuada. Mientras esperamos, picamos la cebolla y la freímos en una sartén con un poco de aceite. Una vez la masa esté lista, incluimos la cebolla antes de servir la kasha y la juntamos con el resto de ingredientes.