Los smoothies y los zumos son una manera muy práctica de tomar frutas y verduras de manera líquida, para variar de las formas más sólidas y disfrutar de sus interesantes propiedades nutricionales. Si se hacen en casa, serán más saludables que si son comprados, ya que así podremos asegurarnos que no son ultraprocesados e incorporarles diferentes añadidos para hacerlos más interesantes a nivel nutricional. Para ello, en Alimente vamos a recopilar varios trucos que harán que estas bebidas resulten más beneficiosas para el organismo.

1. Añade algunas verduras

Hortalizas como la remolacha y la zanahoria, y los vegetales de hoja verde, como las espinacas o el brócoli, pueden añadirse a smoothies, zumos y licuados para que no siempre dependan de las frutas. De esta manera, aumenta el aporte de micronutrientes saludables, como los antioxidantes y los betacarotenos, que pueden ofrecer dichas bebidas. Además, estas verduras también dan color para hacerlas más llamativas y que entren también por los ojos.

2. No pongas azúcar

Muchos zumos y smoothies comerciales suelen incorporar azúcar añadido para hacer que resulten más sabrosos. Esto eleva las calorías que aportan, que básicamente son solo energía, y, al tratarse de un ultraprocesado, contribuye a aumentar los niveles de glucosa en sangre y tener menos capacidad saciante. Por ello, si se preparan en casa, es más saludable no añadir este endulzante para que así sea más fácil controlar el peso.

3. Échale proteína en polvo

La proteína es fundamental para ganar músculo, así como en dietas de mantenimiento y bajada de peso ya que tiene una alta capacidad saciante. Por ello, se puede optar por introducir proteína en polvo, una de las más completas, al igual que se haría en el clásico batido de proteínas. De esta forma, conseguimos que estos zumos o smoothies resulten más completos a nivel nutricional. Elevará sus calorías, pero habrá un mayor aporte de proteína. Una opción práctica para quien no tiene tiempo de cocinar o comer otros platos, pero sí para tomar dicha bebida. Hay fabricantes que las preparan sin sabor o con gusto a fruta, alternativas que pueden encajar muy bien cuando se mezclen con vegetales. Así se puede crear un snack que nos ayuda a controlar el apetito gracias a su poder saciante.

4. Evita la oxidación

A la hora de preparar y conservar estas bebidas es conveniente mantenerlas bien guardadas si no las vamos a tomar al momento, de cara a evitar la oxidación de las frutas y verduras utilizadas. Si esto ocurre, perderían parte de sus nutrientes y propiedades y no serían tan interesantes para la salud. Una solución es añadir un poco de zumo de limón, el cual puede ir muy bien en conjunción con otros cítricos. Otra alternativa es taparlo de manera adecuada e incluso envasarlo al vacío hasta que llegue el momento de beberlo, para evitar que se desate el proceso de oxidación. Por último, también se pueden congelar los smoothies de frutas para que mantengan la mayoría de sus cualidades. Para luego consumirlos, basta con esperar un poco a que comience la descongelación, añadir un poco de agua y remover.

5. No te olvides de la piel

Hay frutas que contienen buena parte de sus micronutrientes y propiedades nutricionales en la piel. Esto ocurre por ejemplo con la fibra, que se suele encontrar en mayor medida en la capa externa de alimentos como las manzanas, las peras o los kiwis. Es por esto que resulta interesante añadir las pieles -siempre que se puedan comer y no resulten demasiado duras- a la hora de batir todos los ingredientes. Al hacerlo, se incorporan los nutrientes presentes en ellas y se convierte en una bebida más completa. Eso sí, no hay que olvidar lavar bien las mismas antes de proceder a su integración en la receta y posterior consumo.