El frío parece haber llegado 'de golpe' al territorio nacional, pero nada como el vino caliente para contrarestar sus efectos. Aunque las navidades ya son cosa del pasado, son muchas las elaboraciones vinculadas a esta festividad que se mantienen a pleno rendimiento durante el resto del año. Uno de estos manjares imperecederos es el vino caliente, conocido en otros países europeos como glühwein, grzaniec, glögg, mulled wine o ponche sueco. Y es que España no ha sido el único en caer rendido a sus encantos. Este delicioso elixir triunfa también en Polonia, Escandinavia, Alemania, Noruega, Dinamarca, Suecia o Reino Unido.

Su origen se remonta a la India de la época colonial. La Compañía de Indias británica que allí habitó regresó a casa en el siglo XVII acompañada de una mezcla hindú elaborada a base de arrak -un aguardiente de caña de azúcar-, limón, , azúcar, especias y un poco de agua. Una combinación explosiva que pronto alcanzó gran popularidad entre la alta sociedad. Además de ser un trago que hace entrar en calor a los comensales, el vino caliente posee multitud de propiedades nutricionales que lo convierten en un gran aliado de nuestra salud.

Beneficios de beber vino caliente

Como acabamos de ver, el vino caliente ha sido considerado durante siglos un remedio casero con infinidad de cualidades medicinales. Una pequeña cantidad de este brebaje, recordemos que nunca hay que beber en exceso -de hecho, los expertos recomiendan un único vaso al día-, es el arma perfecta para todo un compendio de enfermedades. Y es que la unión de los polifenoles del vino, las frutas que acompañan a la mezcla y las especias que le dan sabor son una amalgama de beneficios para nuestra salud.

Foto: iStock.
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Eso sí, antes de recapitular todas estas propiedades, es importante recordar que las personas que padecen una úlcera gastroduodenal deben rechazar por completo su consumo, ya que la canela que incluye podría agravar la dolencia. Además, el vino caliente no debe formar parte de la dieta de pacientes con enfermedades graves de riñón, hígado, gota, reumatismos graves o eczemas. Bajo esta premisa, ¿en qué nos ayuda el vino caliente?

  • Sus propiedades antivirales combaten los virus que provocan la aparición de gripe y resfriado.

  • Mejora la circulación sanguínea.

  • Aumenta las defensas inmunitarias.

Se debe utilizar un vino de calidad media, pues los vinos ya deficientes empeoran cuando se calientan

  • También posee cualidades vasodilatadoras de suma eficacia, tanto que evita la aparición de varices y coágulos de sangre.

  • Favorece la absorción intestinal de las grasas.

  • Estimula el incremento del HDL o colesterol bueno.

  • Reduce el riesgo de demencia.

  • Aumenta la actividad de nuestro cerebro.

  • Sintetiza el colágeno, reduciendo así el riesgo de sufrir numerosas alteraciones orgánicas como aneurismas, luxación del cristalino, artrosis, una extrema fragilidad ósea, dificultades para la cicatrización y flacidez.

Receta casera

Una vez revelados los múltiples beneficios vinculados a esta bebida, es el momento de conocer la receta tradicional para así disfrutar de ellos siempre que nos apetezca. Eso sí, antes de ponerse el delantal es importante conocer algunos datos de interés. Por ejemplo, se debe utilizar un vino de calidad media, pues los vinos ya deficientes empeoran cuando se calientan. Tampoco sirven los vinos que se han añejado en barricas de roble y siempre debemos utilizar para calentar la mezcla una cacerola antiadherente de acero inoxidable, cerámica o vidrio resistente al calor. Si es de aluminio, este compartirá con el líquido un gusto metálico.

Además, para aquellas personas que no toleran el vino tinto, el vino blanco también es una excelente alternativa. No obstante, si optáis por esta variedad, “usad azúcar sin refinar para conseguir un sabor más complejo. En el caso del vino tinto no hace falta ya que lo sutil del azúcar integral se pierde”, explican desde el portal Vinos Alicante DOP. ¡Comencemos!

Ingredientes:

  • 1 botella de vino tinto

  • 1 naranja

  • 2 tiras de piel de limón

  • 4 clavos

  • 1 palito de canela en rama

  • 2 semillas de cardamomo

  • 1 trozo de raíz de jengibre

  • 100 g de azúcar​

Para elaborar esta bebida milenaria, cuya receta nos proporcionan desde el portal Vinos Alicante Denominación de Origen Protegida, basta con seguir tres sencillos pasos. En primer lugar, colocamos todos los ingredientes en una olla grande al fuego. Cuando la mezcla ya esté hirviendo, bajamos la temperatura al mínimo y tapamos el recipiente. Dejamos que el vino repose en ese estado durante unos 20 minutos, aproximadamente. A continuación, colamos el líquido y lo servimos para su consumo inmediato, pues una vez frío el gusto se ve reducido. Según los expertos, esta bebida combina a la perfección con una buena selección de dulces. ¡Que aproveche!