Esta receta, hecha a base de calamares fritos rebozados en harina, es una de las tapas que más triunfa en nuestro país, un fiel reflejo de la cocina mediterránea y atlántica. Aunque muchos suelen vincularlos con la cultura andaluza, lo cierto es que se trata de un plato típico de Madrid. De hecho, es un bocado obligatorio para todos aquellos turistas que visitan la capital. Si nos remontamos al origen de esta relación, los expertos señalan la influencia de la gastronomía andaluza en el Madrid de mediados del siglo XIX, cuando la ciudad se llenó de colmaos flamencos y tabernas gitanas. Sin olvidar la aparición de las primeras casas de comidas y los movimientos migratorios que empujaron a los habitantes de otras regiones a buscar un futuro mejor en el centro de España.

Estos y otros motivos han provocado que, con el paso del tiempo, los calamares fritos se conviertan en uno de los platos más populares y solicitados de Madrid, sobre todo a modo de bocadillo. Toda una institución que tiene su puesto asegurado en los bares y las tabernas más castizas de la ciudad. ¿Dónde podemos encontrar los mejores calamares fritos del lugar?

La Cruz Blanca de Vallecas

Calamares fritos de La Cruz Blanca de Vallecas.
Calamares fritos de La Cruz Blanca de Vallecas.

Calle de Carlos Martín Álvarez, 58

Para muchos, los mejores calamares fritos de la región. El chef Antonio Cosmen se encuentra detrás de este suculento manjar, que convive en armonía con otros platos tradicionales de la gastronomía española como, por ejemplo, el cocido, la fabada, el conejo al ajillo con lechuga viva, las croquetas de la abuela o los callos a la madrileña. El calamar empleado es 100% natural, mientras que el rebozado tiene lugar en la propia cocina del restaurante, dejando de lado los ejemplares congelados que sirven en algunos restaurantes. De hecho, la materia prima procede del puerto de Avilés, se limpia concienzudamente antes de su congelado, se embadurna con una fina capa de harina de trigo y finalmente se fríe con aceite de oliva de escasa acidez. Un proceso meticuloso que merece ser degustado.

De la Riva

Calle Cochabamba, 13

Toda una institución en Madrid. Se trata de una antigua casa de comidas, inaugurada en 1932, que ha mantenido su auténtica esencia gracias al actual propietario, Pepe Morán. Siendo fiel a su historia, las rabas de calamar se preparan como en antaño, atrayendo a un sinfín de admiradores que cada día abarrotan el local. Otras propuestas culinarias que merecen nuestra atención son los bocartes con anchoas, las delicias de merluza, el congrio en salsa verde, las patatas guisadas con costillas o las perdices estofadas. Y como guinda del pastel, el flan y el arroz con leche caseros.

Cafetería Altamira

Foto: iStock.
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Avenida el Ferrol, 13A

Aurelio Jiménez lleva al frente de esta cafetería-cervecería más de 40 años, siendo uno de los lugares de referencia en el Barrio del Pilar. Según afirman los expertos, el secreto de su éxito “se debe a la primorosa materia prima que Aurelio selecciona, y al cuidado y la honestidad que pone a la hora de elaborarla. Y para comprobarlo no hay más que probar sus auténticos calamares frescos a la andaluza recubiertos con harina candeal, lo que hace que el rebozado sea ligero y el calamar no se empape de aceite”, aseguran desde el portal Mahoudrid. Sin embargo, no es el único plato con el que debemos complacer a nuestro paladar. Los boquerones fritos, los torreznos de Ávila, las patatas bravas, la ensaladilla rusa o los mejillones“Cabo de Peñas son solo algunas de las propuestas.

El Barril de las Letras

Calle de Cervantes, 28

Situado en pleno barrio de las Letras, como su propio nombre indica, y a cincuenta metros de la casa de Lope de Vega, encontramos esta marisquería de aire retro donde confluyen toda una variedad de platos y comensales. Los calamares de potera a la parrilla o a la andaluza, fritos en el mejor aceite de oliva y acompañados por unos pimientos asados, son una de las elaboraciones estrella. Las ostras gallegas frescas, la gamba blanca de Huelva, los carabineros a la parrilla o el ceviche de lubina con jugo de lima también tienen su público. Sin olvidar la carta de arroces, secos y caldosos, que también incluye. El arroz con gamba roja de Santa Pola, la fideuá de cabellín tostado con foie al Pedro Ximénez o el arroz negro a la tinta del choco de palanza son solo algunos ejemplos.

El Pescador

Foto: iStock.
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Calle de José Ortega y Gasset, 75

Con más de 70 años a sus espaldas, este bar tradicional sirve una de las mejores raciones de calamares fritos de la capital. De hecho, sus más fieles seguidores se debaten cada día entre el bocadillo o el plato clásico. Además, comparten protagonismo con otra de las tapas más populares: las patatas bravas. Estas reciben todo su sabor de una salsa que los propietarios del local todavía guardan en secreto, lo que hace que sea mucho más especial. Aunque son expertos en marisco, las croquetas, los champiñones al ajillo y la cecina de buey son también una auténtica delicia.