Actualmente, el mercado está plagado de frutas exóticas que hace unos años eran desconocidas para la inmensa mayoría. La pitahaya, el tomatillo, el litchi, el rambután, la fruta de la pasión, la mano de Buda o la chirimoya son solo algunas de ellas. Afortunadamente, este grupo tan exclusivo de alimentos ha dado recientemente la bienvenida a un nuevo e interesante miembro. ¿Habéis oído hablar alguna vez de la lúcuma? Esta fruta originaria de Perú ha llegado a nuestro país para causar sensación entre los amantes de la vida sana, pues su principal utilidad es la de edulcorante natural y sustituto del azúcar refinado. No obstante, repasemos antes su historia y características.

El superalimento peruano

Foto: iStock.
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Esta pequeña fruta, presente también en Chile y Ecuador, es conocida como el Oro Inca por sus increíbles propiedades nutricionales. Además, algunos expertos la consideran un alimento de leyenda. Su uso se remonta al año 200 d.C. y era la gran protagonista de las dietas precolombinas. “Los arqueólogos han descubierto imágenes de la fruta de la lúcuma en las cerámicas de los sitios de entierro de los indígenas de la costa peruana, indicando la importancia de la fruta en esas regiones. La lúcuma fue un símbolo de fertilidad para los incas, y sigue siendo un alimento básico en Perú, donde 26 pueblos llevan su nombre”, explican desde el portal Gastronosfera.

Es rica en fibra, antioxidantes, vitaminas C y B3, betacarotenos y trazas minerales

En apariencia, recuerda mucho a otro de los alimentos estrella del momento: el aguacate, debido a su corteza de color verde y la semilla marrón que reposa en su interior; aunque la pulpa es de color amarillo y sabor dulce. Procedente del lúcumo, un árbol capaz de crecer en cualquier terreno sin mucha exigencia de sol o agua -y conocido como el árbol de la vida-, la lúcuma cuenta también con dos variedades muy distintas. Por un lado, encontramos la lúcuma de palo que se caracteriza por un sabor fuerte y harinoso, así como una textura áspera que no gusta a todos los paladares. En cambio, la lúcuma de seda es más suave y aterciopelada, por eso se consume de manera natural.

De hecho, la mejor manera de aprovechar todas sus cualidades es comiéndola cruda, aunque también es posible encontrarla congelada o en polvo. Esta última versión, muy similar a la harina, es apta para celíacos y combina a la perfección con otros superalimentos como el açai o la espirulina. No obstante, tal y como hemos visto anteriormente, su principal virtud es la de dar sabor y endulzar otros alimentos. Por ello, es un ingrediente muy recurrente en la elaboración de dulces o batidos de frutas y verduras. Eso sí, la harina de lúcuma pierde durante el procesado uno de sus nutrientes más importantes: el caroteno, un pigmento que reside en el interior de las células vegetales y es el precursor de la vitamina A, esencial para el correcto funcionamiento de la visión. Bajo esta premisa, ¿qué beneficios para la salud nos proporciona la lúcuma?

Propiedades nutricionales de la lúcuma

Estamos ante una fruta rica en fibra, antioxidantes, vitaminas C y B3, betacarotenos y trazas minerales como el zinc, el magnesio, el hierro, el potasio y el calcio. De hecho, algunos expertos aseguran que su consumo equivale a un vaso de leche de vaca. Además, cuenta solo con 99 calorías y presenta un bajo índice glucémico. No obstante, sus propiedades no acaban aquí.

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  • Dentro de su extensa composición, la lúcuma posee cantidades muy interesantes de vitamina B3 o niacina, famosa por reducir el nivel de colesterol y triglicéridos en sangre. Además, se recomienda su consumo para asegurar un correcto funcionamiento neuronal, lo que favorece el mantenimiento de la memoria, la depresión y el cansancio crónico.

  • Su gran aporte de vitaminas y antioxidantes lo convierten en un alimento de suma eficacia contra el desarrollo de enfermedades, estimulando también el sistema inmunológico.

  • “Su fibra ayuda a mantener una buena salud intestinal, sobre todo si se usa como sustituto del azúcar refinado. Tendrá un efecto prebiótico y a su vez contribuirá a regular el tránsito intestinal”, explican desde el portal Cuerpo Mente.

  • Un estudio de 2010 reveló que el aceite de lúcuma promueve la regeneración de la piel. Por eso forma parte de muchos productos para el cuidado de la misma. Por otro lado, la vitamina C estimula la creación de colágeno, que le aporta elasticidad.

  • Su consumo contribuye a mejorar los casos de anemia, al mismo tiempo que fortalece los huesos y acelera el proceso de cicatrización de las heridas.

  • El betacaroteno reduce el daño causado por las radiaciones solares, principales responsables del envejecimiento prematuro. Además, dicho nutriente repara la irritabilidad de las paredes intestinales y es astringente.

  • Estudios recientes también han descubierto que la lúcuma contribuye a cuidar el corazón a través de la regulación de la presión arterial.