Las salsas forman parte casi intrínseca de nuestra gastronomía, en tanto que dan alegría a las elaboraciones, les confieren otros matices y un extra de sabor, agasajándonos con un sinfín de experiencias gustativas. Incluso hay platos que si no van acompañados de la salsa correspondiente carecen de atractivo a ojos del comensal. Afortunadamente, el recetario es pródigo e incluye un extenso abanico de opciones que multiplican las posibilidades en la cocina y también las alegrías en la mesa. Lamentablemente, en algunas habitan ingredientes con gran aporte calórico, convirtiéndose en un elemento incompatible para quienes están a dieta o siguen una alimentación saludable. Aunque no se trata de condenarlas al ostracismo, conviene consumirlas con moderación. Estas son las salsas que más calorías regalan, según la información obtenida de la Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA).

Mayonesa

Mayonesa.
Mayonesa.

Muchos no conciben un perrito caliente, una hamburguesa e incluso unos langostinos sin una pizca de mayonesa, pues les aporta un extra de cremosidad y un gusto suave. Además, es el ingrediente protagonista de algunos platos tradicionales como la ensaladilla rusa. Sin embargo, las opciones comerciales son sumamente calóricas, ya que suelen superar las 700 kcal por cada 100 gramos de producto, dependiendo de la marca y el modo de elaboración. La razón estriba en los ingredientes que incluye: aceite de soja, yema de huevo, vinagre de alcohol, semillas de mostaza y azúcar, entre otros. Sin olvidar los colorantes, conservantes y espesantes. Una combinación que posee un alto contenido en grasas y, por lo tanto, es poco saludable.

César

Es muy popular por acompañar a la ensalada con la que comparte nombre y a la que da un plus de sabor. Comprensible, pues incluye una extensa cohorte de ingredientes: aceite de oliva, anchoas, crotones de pan tostado -croûtons-, yemas de huevo, salsa Worcestershire, mostaza y queso parmesano, entre otros componentes. Por lo tanto, no es difícil adivinar que esta salsa inventada por un inmigrante italiano es una opción hipercalórica. De hecho, consumir 100 gramos comporta en torno a las 400 kcal.

Alioli

También conocida como ajoaceite, esta salsa es una de las más clásicas y aclamadas del recetario patrio, pues proporciona un interesante gusto a ajo. Suele acompañar a las patatas, con las que hace una comunión pletórica; aunque también va muy bien con carnes, arroces y pescados. Pero entre sus ingredientes habitan, además del ajo, importantes cantidades de aceite de oliva, huevo, mostaza y sal. Esto conlleva que tenga un balance energético elevado, alrededor de unas 700 kcal por cada 100 gramos.

Vinagreta

Salsa vinagreta.
Salsa vinagreta.

A priori, nada hace presagiar que este aderezo clásico de las ensaladas proporciona demasiadas calorías. Aunque si nos detenemos a pensar en los ingredientes que incluye, hallaremos la razón: vinagre, aceite de oliva y sal, y también se suele añadir ajo picado, mostaza, pepinillos o cebollino. Estos aumentan el contenido calórico hasta las 600 kcal, aproximadamente, tal y como apunta la Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA). La buena noticia es que contiene grasas 'buenas' que, además de proporcionar diversos beneficios, no contribuyen a incrementar el colesterol, pero de las que no conviene abusar.

Pesto

Es muy típica en Italia, pero tiene cada vez más presencia en la gastronomía patria. La razón estriba en que confiere un gusto potente a las elaboraciones, principalmente a la pasta, las pizzas y la carne. No obstante, los ingredientes principales son aceite de oliva, queso parmesano y de oveja, albahaca, ajo y piñones. Una mezcolanza que eleva su contenido energético hasta las 400 kcal, dependiendo de la receta.

Holandesa

Aunque su nombre nos lleve a pensar en un origen neerlandés, en realidad procede del país vecino: Francia. Es habitual usarla para enaltecer el sabor de pescados y carnes, pero además es el condimento principal de los populares huevos benedictinos. Sin embargo, su ingrediente protagonista es la mantequilla, a la que le acompañan vinagre, yemas de huevos, zumo de limón y sal, que le confieren cremosidad y un toque lácteo, pero también engrosan la cantidad de calorías totales. Disfrutar de 100 gramos de este aderezo comporta en torno a las 500 kcal.

Bechamel

Salsa bechamel.
Salsa bechamel.

A pesar de estar totalmente asentada en nuestra gastronomía, la hemos tomado prestada de la cocina francesa e italiana. Es todo un clásico y lidera una larga retahíla de elaboraciones como pastas, lasañas, gratinados, croquetas o pescados, entre otros. No es tan calórica como las que hemos citado, pero dada su presencia en la mesa, es conveniente indicar que aporta alrededor de 200 kcal por cada 100 gramos. La mantequilla y la harina son las responsables del aporte calórico.

Romesco

Es un clásico de la gastronomía mediterránea, más concretamente de Cataluña, donde es muy típico usarla para mojar los calçots y otras verduras. No obstante, también funciona a las mil maravillas con pescados e incluso carnes. Entre sus ingredientes se encuentran las ñoras, que le dan un ligero gusto picante, pero también el aceite de oliva, la miga de pan -en muchas ocasiones frita-, las avellanas y las almendras tostadas, que elevan el contador de calorías sustancialmente. Por lo tanto, conviene degustarla ocasionalmente.

Remoulade

Forma parte de la cocina francesa, donde habitúan a usarla como acompañante del céleri o apio nabo, las verduras al vapor, el pescado y, en algunas ocasiones, la carne. En algunos países de Centroeuropa sustituye al kétchup en los perritos calientes y las patatas fritas. No obstante, hay que tener en cuenta que los ingredientes principales son la mostaza blanca y la mayonesa que, como hemos comentado, es sumamente calórica. Así, 100 gramos de la misma supone llevar a la boca 600 kcal, aproximadamente.