El kumquat, la naranja pequeña que se come con piel y se cultiva en Málaga
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el cítrico mini

El kumquat, la naranja pequeña que se come con piel y se cultiva en Málaga

Aunque su origen es chino, en España ya existen zonas de cultivo que la albergan. Una de sus cualidades es su alto contenido en vitamina C

placeholder Foto: Su pìel es muy dulce, por ello se comen con cáscara. (iStock)
Su pìel es muy dulce, por ello se comen con cáscara. (iStock)

Quizás ya os hayáis topado con esta curiosa fruta en alguna visita a la frutería, pues llama poderosamente la atención por su exotismo. Se trata del kumquat o naranja enana, si os resulta más fácil de recordar. ¿A su favor? Que posee más vitamina C que las naranjas. Así, mientras que esta última contiene 35 miligramos por cada 100 gramos de producto, el kumquat tiene 44 miligramos.

Una de las peculiaridades de este cítrico, cuyo nombre proviene del cantonés y significa 'naranja dorada', es que no hace falta mondarlo para su ingesta. Comerlo entero es un placer pues su piel resulta algo dulzona, mientras que su interior es más amargo e incluso posee un ligero matiz ácido. Por lo tanto, se convierte en el único cítrico que permite su consumo íntegro a mordiscos, sin más preparación, aunque siempre tras el pertinente lavado. Y hacemos bien en comerlo en ese estado, porque en su piel hallamos flavonoides que contienen quercetina, una sustancia muy beneficiosa para la circulación y la hipertensión, y con propiedades antibacterianas, antiinflamatorias y antiasmáticas.

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Foto: iStock.

Esta fruta, que mide entre dos y cuatro centímetros, tiene orígenes chinos. Es en este país donde se cultiva con bastante profusión, pero también en Japón, Australia, Florida (Estados Unidos), Argentina e incluso en el sur de Europa. De hecho, se cultiva por estos lares. Concretamente en Málaga, donde se recolecta durante los meses de enero y febrero, momento en el que madura y muda -como buen cítrico que es– de verde a naranja.

Esta fruta es extremadamente delicada, por eso requiere que se coseche a mano y, aunque sus propiedades saltan a la vista, en España todavía no ha logrado convencer al consumidor. Por eso, se acaba exportando casi la totalidad de la producción a otros países de Europa. No obstante, es posible que este artículo sirva para evangelizar a los españoles y que empecemos a ver más kumquats en nuestros fruteros.

A diferencia de lo que ocurre con las naranjas y las mandarinas, podemos degustar el kumquat con la piel

Lo cierto es que deberíamos concederles una oportunidad, pues además de vitamina C en abundancia nos ofrecen minerales como el potasio, el magnesio o el calcio. Otra razón para tenerla más presente es el ácido fólico. Aunque en nuestro país y en la mayoría del continente se cultiva la variedad nagami (Fontunella margarita), cuya piel es naranja brillante y fina, existen otras clases:

  • La hong kong (Fortunella hindsii) nos ofrece un fruto redondo y de piel naranja. En nuestras latitudes suele emplearse como árbol ornamental.
  • La marumi (Fortunella japonica) se caracteriza por una piel de color amarillo dorado y lisa.
  • La meiwa (Fortunella crassifolia) destaca por sus frutos grandes y alargados de forma ovalada. Es muy apreciada en Oriente.
  • La centennial presenta cierto regusto a limón y su interior es de color anaranjado claro.

Su modo habitual de consumo es fresco, como una fruta cualquiera. Pero también es ideal para la preparación de almíbar y mermeladas caseras. También en el ámbito de la coctelería goza de una excelente acogida.

En el caso de que queráis introducir el kumquat en vuestra cocina, os proponemos que os lancéis a ello con unos chutneys de kumquats. Esta receta, de nombre anglosajón, es un condimento agridulce que se elabora con frutas o verduras cocidas en vinagre, especias muy aromáticas y azúcar. En Trops, una de las empresas comercializadoras del kumquat en España, nos sugieren este plato para paladearlo de manera cómoda y sabrosa:

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Foto: iStock.

De China a tu mesa

Ingredientes:

  • 1/4 kumquats enteros
  • 2 dientes de ajo pequeños
  • Azúcar blanco
  • Pimienta negra
  • 1 cucharadita de jengibre fresco o en polvo
  • 1 cebolla mediana
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Vinagre blanco
  • Sal
  • Cayena pequeña o chile
  • 1/2 taza de zumo de naranja recién exprimido

En primer lugar, escaldamos los kumquats enteros en agua caliente. Repetimos esta operación tres veces con el objetivo de que desprendan todo su amargor. Una vez conseguido, reservamos la fruta. Después, salteamos la cebolla -cortada previamente en juliana-, el ajo -cortado también en brunoise- y la pimienta con aceite de oliva a fuego medio hasta que se pochen. A continuación, agregamos el resto de ingredientes, removemos bien y lo cocemos a fuego lento. De forma paulatina, la salsa irá reduciéndose y los kumquats quedarán blandos. Este trámite suele durar unos 15 o 20 minutos. Aprovechamos para probarlo y añadir más condimentos si fuera preciso.

Dejamos que se enfríe y lo metemos en la nevera en un tarro de cristal o vidrio, donde puedan conservarse perfectamente unos dos meses. Los chutneys de kumquats resultan perfectos de guarnición para acompañar platos de carne.

Naranja Fruta
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