La evolución gastronómica que ha sufrido Valencia en los últimos tiempos es un referente a nivel nacional. Se ha convertido en una gran capital gastro de la que están surgiendo grandes chefs que destacan en toda España. Además, no podemos olvidar que es una de las cunas de la cocina mediterránea tradicional. Hoy vamos a hacer un extenso recorrido por los lugares que no te debes perder si vas a viajar próximamente a esta ciudad levantina.

El maestro: Ricard Camarena

Resulta imprescindible comenzar esta ruta valenciana por los restaurantes de Camarena, uno de los mejores cocineros españoles en la actualidad. Destaca la alta cocina creativa que elabora en el establecimiento que lleva su nombre ubicado en un espacio espectacular, la que fue una antigua fábrica de bombas hidráulicas. En sus platos se aprecia el respeto a las raíces de su tierra y el especial mimo con el que trabaja el producto. El resultado son sabores intensos, únicos, que sorprenden (atención a las alcachofas con anguila o a la ostra valenciana) y con unas presentaciones cuidadas al detalle. Suele adquirir los productos de cercanía, especialmente las verduras y hortalizas. Camarena tiene también un restaurante informal, Canalla Bistró, con un buen nivel en la mayoría de los platos, pero a precios mucho más asequibles.

Como en casa: La Salita

La Salita.
La Salita.

Su nombre está bien elegido: el restaurante -decorado con gusto- rememora la calidez de un hogar. La cocina refleja experiencias, ganas de hacer las cosas bien. Begoña Rodrigo es una maestra en el tratamiento de las verduras, seña de identidad de la casa. Elaboran una cocina de mercado, de producto, pero a la vez dominan el juego de las nuevas texturas, sabores, aromas… Trabajan con tres menús de precios muy razonables -desde los 48 a los 89,70 euros sin bebidas- para el festival de sabores que te sirven en la mesa. Hay algunos pases sobresalientes como el falso risotto de all i pebre; el huevo, guisantes y manitas con mantequilla de cigalas (la chef elabora unas mantequillas riquísimas con todo tipo de productos); o el bajoqueta, ceps i calabacín con crema de queso de leche cruda de vaca. El buen servicio y un acertado despliegue estético convierten esta visita en una experiencia sensorial.

Apicius

Más de una década lleva ya este restaurante dando muy bien de comer en el barrio de Mestalla, donde se ha consolidado como uno de los mejores de la ciudad. Enrique Medina e Yvonne Arcidiacono son el alma de Apicius -ella al frente de sala y bodega, y él en la dirección culinaria-. Elaboran unos platos en los que ceden gran parte del protagonismo a la materia prima, apostando por la cocina mediterránea y por los productos de temporada como los espárragos de Tudela o la trufa negra. Suelen comenzar por un aperitivo que es un guiño al almuerzo valenciano tradicional. Sirven menús a mesa completa y a la carta (no os perdáis las alcachofas, el pichón y el arroz marinero). Destaca su bodega con más de cuatrocientas referencias entre las que se incluye una de las colecciones de vinos alemanes más importantes de España.

Desde las alturas: La Sucursal

La Sucursal.
La Sucursal.

En la última planta del icónico edificio Veles e Vents, ubicado en pleno puerto, se encuentra este restaurante que bien merece una visita. ¿Nuestra recomendación? Visitarlo al mediodía para disfrutar de su excepcional luminosidad, su terraza, y las vistas a la ciudad y al Mediterráneo. El establecimiento es una oda a las líneas puras y a la elegancia sutil. Destaca su cocina abierta central, corazón de la sala. La propuesta se centra en menús degustación a base de productos de temporada. La chef Miriam de Andrés trabaja únicamente con verduras cultivadas en la huerta valenciana, carnes alimentadas orgánicamente y pescados y mariscos de subasta. Estupendos los aperitivos que abren el menú, como el dentell de gamba blanca, la corteza de mar, el tomate de rama en tempura relleno de jabugo y kimchi o el pepito de Titaina.

La paella en Casa Carmela

En Valencia se come buen arroz en casi todas partes. Pero destacamos un establecimiento con solera, que es toda una institución en el arte de elaborar buenas paellas. Nos referimos a Casa Carmela. Un restaurante de los de toda la vida, decorado con azulejos tradicionales valencianos y ubicado en la playa de la Malvarrosa. Elaboran la paella a fuego de leña de naranjo, con ingredientes de cercanía -conejo, pollo, caracol, alcachofa fresca, garrofó de vaina (judía blanca) y el bajocó de ferradura (judía verde)-, el punto justo de socarrat y respetando la receta de su bisabuela. Otra de sus grandes especialidades es el arroz del senyoret (de marisco pelado).

Un clásico: Casa Montaña

Nos encontramos ante un restaurante centenario que abrió sus puertas allá por el año 1836. Tras una fachada modernista y en pleno corazón del popular barrio del Canyamelar, se ubica uno de los establecimientos con más historia de la ciudad, un lugar por el que han pasado a lo largo de los años intelectuales, artistas y todo tipo de familias que repiten sus visitas generación tras generación. Las habas estofadas, clóchinas, patatas bravas de secano, la ensalada de tomates de temporada o los puerros templados a la vinagreta de tartufo, son algunas de las propuestas que no debes perderte.

El beach club de moda: La Marina

La Marina.
La Marina.

Desde su apertura este espectacular beach club ubicado en la playa de Las Arenas se ha consolidado como uno de los mejores complejos de ocio y gastronomía del litoral mediterráneo. Es un proyecto 100% valenciano que engloba diferentes espacios conectados entre sí. Entre ellos sobresale el restaurante Marina, donde se ofrece una cocina que fusiona tradición y vanguardia apostando por una materia prima de temporada, y que aprovecha el magnífico entorno que lo rodea. En su propuesta, dirigida por el chef de origen francés Sébastian Gros -con experiencia en varios estrellas Michelin-, hay una oferta variada que presta especial atención a los productos del mar y de cercanía -muy ricas las alcachofas, la sepia y el esgarraet-. Amplia oferta de arroces elaborados por Juan Carlos Galbis, primer cocinero en recibir una estrella Michelin en Valencia. También ofrecen un interesante menú degustación en ocho pases.

Dos recomendaciones si queréis profundizar en esta animada zona de Las Arenas.

  • Culto al lujo. Las Arenas. Es un balneario cinco estrellas gran lujo ubicado sobre la arena del Mediterráneo, un establecimiento ideal para disfrutar de un fin de semana de alto standing junto al mar. Cuentan con una oferta culinaria de alta gastronomía y un área chill out para disfrutar de un atardecer tranquilo en un ambiente refinado.

  • Estilo chiringuito. Entre la Marina y el resort Las Arenas hay una hilera de chiringuitos donde, por ejemplo, se puede probar el mítico -y único- arroz rojo del restaurante Neptuno. También degustar las sabrosas viandas de uno de los locales decanos en la gastronomía valenciana: La Marcelina, un restaurante marítimo inaugurado en 1888.

Las escapadas gastro imprescindibles

Si estáis dispuestos a salir de la ciudad, os recomendamos explorar los alrededores para descubrir algunas joyas gastronómicas.

  • Alquería de Brosquil. Comenzamos por una preciosa arrocería ubicada en un espacio bucólico: un gran caserío con techos de madera y amplios ventanales. Es un lugar de referencia para los valencianos y además de un entorno que ya de por sí merece la pena, ofrecen muy buena cocina. Destaca por sus especialidades tradicionales y por los arroces que están buenísimos. Pide cualquiera de ellos, pero el arroz al horno y el meloso de pato son brutales.

Duna.
Duna.

  • Arrocería Duna. Situado dentro del parque natural de la Albufera es un lugar en el que apetece alargar las sobremesas. ¿El motivo? Está a pocos metros del mar y en el interior de una finca de naranjos. Huele y suena a mar. Destaca por su cocina tradicional mediterránea y por sus más de cincuenta especialidades de arroz. Tres sugerencias: pide la paella valenciana, la fideuá de fideo fino -con apenas un milímetro de grosor- y el arroz de cigala con alcachofas.

  • Casa Manolo. Se podría denominar como chiringuito de alta cocina ideal para degustar lo mejor de las especialidades marineras de autor mientras se contempla la orilla del Mediterráneo en la misma playa de Daimuz (cerca de Denia). Destacan los platos típicos de la zona, pero reinterpretados por el chef. Rica fideuá y muy buen nivel en el arroz caldoso con bogavante.

Atrévete con el almuerzo

En toda la provincia está arraigada la costumbre de tomar a media mañana un bocadillo recién hecho que suelen acompañar con aceitunas, frutos secos, café o cerveza. La oferta es variada: tortilla de patata, morcillas, beicon, pepito de ternera, lomo, sepia, calamares, longaniza, anchoas o boquerones en salazón, pimientos fritos... Un establecimiento mítico para estos menesteres es Casa Mundo (pide el de calamares o el de pisto con pepito). En el bar del mercado de Ruzafa te lo preparan al momento y según tu gusto con productos frescos del mercado.

Especial eco: Kimpira

Es uno de los restaurantes de cocina macrobiótica pioneros en Valencia. Elaboran una cocina con ingredientes orgánicos. La carta cuenta con recetas que dan protagonismo a los productos naturales como arroz, hummus, maíz, tofu, etc. Situado en el barrio del Carmen está diseñado en base a los criterios del feng shui. La sopa miso, los crujientes agridulces, las bravas de yuca o los platos de pasta, son otras de sus especialidades.

Desayuno frente al mar: La más bonita

Para que comencéis el día con un precioso amanecer a orillas del Mediterráneo, os debéis escapar a este rincón único coloreado de azul turquesa. Su cocina es casera y los productos ecológicos, de comercio justo. Allí encontraréis sus desayunos especiales que ofrecen distintas posibilidades de desayunos y de brunch. Huevos revueltos o fritos con bacon, tortitas caseras con nata y sirope, zumos y batidos naturales, selección de panes especiales con mermelada o tomate.

Visita al mercado

Mercado Central.
Mercado Central.

Si eres de los que aprecia visitar los mercados genuinos de cada ciudad para dejarte embaucar por un torrente de colores, olores y sabores, date un paseo matutino por el Central, el principal mercado de abastos de Valencia (y el mercado modernista más grande de Europa). ¡Cuenta con más de trescientos puestos de producto! Además, podrás tomar un tentempié en el bar Central de la mano de Ricard Camarena. Elige sus tapas o los bocadillos.

¿Un dulce?

Si eres un goloso empedernido, tienes que visitar Rosa de Jericó, una confitería-bombonería con mucha tradición en la ciudad (llévate unas naranjas confitadas, los florentinos y prueba el pan quemado). Otros de los bocados que te recomendamos meter en la maleta son el pan y la bollería artesana de Monpla (y en Navidad sus turrones caseros).

Y no debemos finalizar esta ruta gastro por Valencia sin probar la deliciosa horchata de chufa local. Hay que hacer una parada en Daniel Alboraya, posiblemente la más emblemática de la ciudad. En El Tendre la elaboran artesanalmente desde 1949 y es otro de los locales favoritos de los valencianos. También están muy buenos sus helados caseros. Otra de las horchaterías imprescindibles es Agustí; allí, además de esta deliciosa bebida, tienes que disfrutar de sus helados de leche merengada.