La ensalada es, posiblemente, una de las elaboraciones más habituales, saludables y recurrentes de la gastronomía a lo largo y ancho del planeta. Un combinado de vegetales que comenzaron a disfrutar los persas en el año 600 a.C., pues ellos fueron sus inventores. No obstante, también formó parte de la gastronomía de los romanos, de cuya lengua proviene el vocablo 'salata', que posteriormente derivó en la palabra 'ensalada'. Estos acostumbraban a consumir una mezcolanza de vegetales aliñados con una solución de agua y sal o garum, una salsa hecha con las vísceras del pescado. Con el transcurrir de los años, la carta de aderezos fue ampliándose con la introducción del vinagre, el aceite o el limón; y la de ingredientes, con la inclusión de otros productos como carnes, fiambres, tubérculos, pescados o frutos secos.

Después de más de 2.500 años de historia, la ensalada ha evolucionado de manera distinta en cada país, donde se prepara según las tradiciones culinarias reinantes, los productos disponibles, el gusto del comensal y, por supuesto, la creatividad de quien está al mando. El resultado es un recetario en el que habitan múltiples versiones, algunas de las cuales son toda una institución. Estas son las ensaladas más populares de la gastronomía mundial.

Waldorf

Se creó en Nueva York en 1893 y rápidamente conquistó el paladar de los comensales. Posiblemente, el secreto de su éxito descansa en la sencillez de sus ingredientes, pues la receta original solo incluía manzanas ácidas troceadas, apio y mayonesa. A lo largo del siglo XX aparecieron otras versiones que apostaban por la inclusión de nueces caramelizadas, lechuga, pasas o queso azul, los cuales prevalecen en la actualidad. Sea como fuere, lo cierto es que esta humilde ensalada es sumamente recurrente en las mesas de medio mundo, ya sea como acompañamiento o como plato principal.

Tabulé

Foto: iStock.
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Esta ensalada, oriunda de Siria y Líbano y cuyo significado en árabe es 'ensalada sazonada', cada vez reclama más protagonismo en los restaurantes y los supermercados, sobre todo entre los que siguen una dieta vegetariana. La razón es que apuesta por ingredientes tan saludables como el trigo bulgur, el perejil, el tomate, la lechuga y el aceite de oliva, aliñados con zumo de limón. Se consume en frío, sobre todo a modo de entrante o guarnición, aunque también funciona muy bien como plato principal.

Ensalada rusa

Sencilla y sabrosa, es muy típica de la gastronomía de Europa, América y Asia. No es un invento nuevo; de hecho sus orígenes se remontan a 1845, pues aparece en un recetario de la reina Victoria. No obstante, fue el cocinero franco-belga Lucien Olivier quien la encumbró al éxito al incluirla en la carta de su restaurante Hermitage, ubicado en Moscú. Claro que, por aquel entonces, esta elaboración era mucho más sibarita, ya que incluía patatas, huevos duros, pepinos, carne cocida de urogallo, venado o perdiz, caviar, alcaparras, caldo de gelatina y una salsa con base de mayonesa.

Su popularidad provocó su expansión al resto de la Unión Soviética y, al mismo tiempo, la aparición de un sinfín de versiones, la mayoría más humildes. A España llegó en 1858 y se hacía con legumbres, carnes frías y verduras aliñadas. Los ingredientes fueron cambiando con el tiempo hasta desembocar en la versión actual, que incluye patatas, zanahorias, atún, huevo cocido y mayonesa. También es habitual añadir guisantes, pepinillos, aceitunas o pimiento rojo, según la región donde nos encontremos.

César

Foto: iStock.
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Lechuga, croûtons, huevo, anchoas, ajo, mostaza, jugo de limón, aceite de oliva, salsa Worcestershire, queso parmesano y pimienta negra conforman la cohorte de ingredientes que integran esta receta. Al contrario de lo que muchos comensales piensan, no se creó en Italia, sino en el estado mexicano de Tijuana, en 1924. Nació del ingenio de dos inmigrantes italianos, Cesare y Alessandro Cardini, quienes por entonces regentaban el hotel Caesar’s. En un comienzo se llamaba ensalada de aviador, pero su gran éxito conllevó que se extendiera con el mismo nombre del hotel donde nació. Hoy es una de las ensaladas más internacionales y recurrentes de todo el mundo.

Ensalada malagueña

Antaño se denominaba salmorejo, aunque no tenía nada en común con la preparación cordobesa, pero sí con el remojón granadino, con quien comparte ingredientes. Entre ellos se encuentran la naranja -mejor agria-, las patatas cocidas, las aceitunas verdes, la cebolleta y el atún, aunque también admite bacalao. Una propuesta refrescante que se disfruta especialmente en la época estival.

Campera

Ensalada campera.
Ensalada campera.

Constituye toda una institución en nuestra gastronomía, así como una aliada indispensable para sobrellevar la canícula veraniega. Es además una de las más rústicas, en tanto que integra los productos más humildes de la huerta, como las patatas, los pimientos, las cebolletas y las aceitunas negras, mezclados con huevo y atún y aliñados con una emulsión de aceite, vinagre y sal. Los entendidos dicen que para lograr una versión deliciosa, es necesario prestar especial atención a la elección de las patatas, puesto que constituyen la base de esta elaboración. Deben ser nuevas y pequeñas y cocerse con piel y una pizca de sal en abundante agua, siempre al mínimo para evitar que la patata se rompa.

Shopska

Aunque no hay unanimidad, algunas fuentes sostienen que se inventó en Sofía, la capital de Bulgaria. Lo que sí está claro es que habita en el recetario tradicional búlgaro, checo, croata y macedonio desde tiempos remotos, donde se consume como primer plato, como acompañante e incluso como entrante, acompañada de rakia, un licor típico similar al brandy. Incluye pepino, cebolla, pimientos, tomates cortados en dados y queso blanco tipo feta rallado, los cuales se condimentan con una emulsión de aceite y vinagre.