Nadie puede negar que el sector de la restauración no deja de reinventarse. Cafeterías donde puedes adoptar cachorros, restaurantes para cenar totalmente a oscuras, dentro de un invernadero o incluso despojado de tus ropajes. En la actualidad, llegar a un establecimiento, sentarse en la mesa y degustar un menú convencional ya no está de moda y si no que se lo digan al nuevo protagonista de la gastronomía patria: la conserva. Las clásicas latas en cuyo interior los alimentos se conservan mejor y durante mucho más tiempo acaparan ahora la atención de los cocineros más reputados. Hasta el punto de liderar su propio concepto de restaurante.

Así, las conservas se suman a la larga lista de bocados gourmet que triunfan en el mercado y que atraen a los paladares más exquisitos. Los mejillones en escabeche que desde hace años devoramos a la hora del aperitivo por fin han recibido el reconocimiento que tanto merecen. Bajo esta premisa, ¿qué restaurantes dedicados a las conservas podemos encontrar en España? Tomad nota y preparad el abrelatas.

Salsamento

Calle Jerónimo Hernández, 19, Sevilla

Comenzamos este recorrido por la capital andaluza, más concretamente por Salsamento, un restaurante -o más bien una tienda de ultramarinos reconvertida- con guiños a la hostelería más clásica y que en sus instalaciones no incluye una cocina al uso. Y tampoco la necesita, pues todos sus productos se mantienen perfectamente conservados dentro de unas pequeñas paredes de aluminio u hojalata. Entre sus especialidades destacan el medallón de foie de pato con panecillos deshidratados y frambuesas, la minitosta de caballa ahumada con mermelada de pimientos, los dados de salmón con crema de eneldo o las zamburiñas en salsa de vieira. No obstante, sus visitantes también podrán degustar la carta de chacinas y salazones, quesos y guisos caseros.

Conservas Nudista

Calle Luchana, 27, Madrid

Uno de los principales referentes en Madrid en lo que a conservas se refiere. Esta taberna tradicional convertida en punto de encuentro gourmet se centra especialmente en los pescados, los mariscos, los vegetales y las legumbres, aunque también hay hueco para aquellos apasionados de las conservas calientes como los callos con garbanzos, las pochas con rabo de toro o la fabada asturiana. El resto de la carta se compone por platos tan suculentos como las melvas con alcaparras, la escalivada con pez mantequilla ahumado, los garbanzos con mojo picón, bonito y cebolla, o las alcachofas con berberechos o navajas. Eso sí, a modo de entrante también disponen de un amplio abanico de ensaladas como, por ejemplo, el tomate con aguacate y ventresca, con anchoas o con caballa del sur y cebolla.

Quimet & Quimet

Carrer del Poeta Cabanyes, 25, Barcelona

Todo un clásico de la ciudad condal, experto en las latas y en su creativa combinación. Con cuatro generaciones a sus espaldas, Quimet & Quimet sigue a la cabeza gracias a sus deliciosas tapas, sus vinos -cuenta con más de 500 referencias- y su buen humor. “La comida es preparada en la barra porque el local no cuenta con cocina, así que todos los platos se sirven fríos, pero eso no es un inconveniente sino su sello de identidad”, presumen en su portal oficial. Dicha personalidad queda en evidencia gracias a sus montaditos hechos con productos de primera calidad. El de salmón, yogur y miel trufada o el de alcachofa, cremoso Brillat-Savarin y tomate confitado lideran la carta.

El Pez de San Lorenzo

Calle San Lorenzo, 31, Burgos

Esta gastrotienda, basada en conceptos como la nostalgia, la calidad, la tradición y, por supuesto, la innovación, busca rememorar “el ambiente que se respiraba en aquellos establecimientos que se llamaban ultramarinos o colmados”, explican en su portal oficial. Un sentimiento que consiguen gracias el entorno cercano, la barra y las conservas que allí se reúnen cada día. Mejillones, navajas, zamburiñas, anchoas de Colindres, quesos y su deliciosa cecina servida en papel de estraza consiguen redondear la experiencia, única en la ciudad castellana. Además, podéis acompañar semejantes bocados con su cerveza artesana y su vermut.

Muy, Placer en Conserva

Calle de Amaniel, 36, Madrid

Volvemos a la capital para visitar uno de los locales que actualmente triunfa dentro de este ámbito culinario. Sus fundadoras han conseguido aportar un plus de originalidad y sofisticación a la imagen tan manida que durante años hemos tenido de las conservas. De elaboración artesanal, su carta está compuesta por productos de primera calidad y recetas propias, aderezadas con la mejor selección de vinos y cervezas también artesanales. Sin olvidar sus postres caseros. El atún ahumado, el bacalao, el jamón ibérico, las zamburiñas, el bonito del Norte, los bocartes, las habitas baby o los puerros, presentados con una vinagreta y salsa de mostaza, son solo algunos de los ingredientes estrella.

Bodega 1900

Carrer de Tamarit, 91, Barcelona

Salazones, conservas, escabeches y confitados unen sus fuerzas en uno de los restaurantes más concurridos de la ciudad de Barcelona, una vermutería obra del chef Albert Adrià y dirigida por Rob Lechuga desde la cocina. Este local propone un recetario tradicional construido a través de técnicas modernas y productos de temporada. Entre sus platos destacan las aceituna-S con jugo de piparra, la mojama de atún con almendras, el lomo de vaca curado en sal y especias o el mollete de papada. Y para cerrar tan suculento banquete, su carta de postres ofrece melón impregnado con vermut blanco, flor de saúco y ginebra, tarta de limón y ginebra en espuma con crema de limón o su tarta de queso casera.