Fast Good: comer mal y rápido tiene los días contados
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CONCEPTO ACUÑADO POR FERRAN ADRIÀ

Fast Good: comer mal y rápido tiene los días contados

La comida rápida hace tiempo que dejó de ser mala para transformarse en 'good'. Sí, es la propuesta que en su día lanzó Ferran Adrià y que hoy sigue vigente

Foto: Comida rápida. (iStock)
Comida rápida. (iStock)

Esto del Fast Good no es nada nuevo, el concepto ya lo acuñó hace unos años Ferran Adrià, todo un Julio Verne dentro del ámbito de la gastronomía. Efectivamente, este visionario de la cocina ya estaba convencido por aquel entonces de que era factible ofrecer una comida rápida a un precio razonable y, por supuesto, sana y de óptima calidad. Fue una propuesta que “representaba la voluntad de dignificar, por decirlo así, la cocina rápida”, tal y como plasma el reputado chef en la web oficial de El Bulli, su restaurante insignia.

“En un momento en el que resulta ingenuo y engañoso negar la evidencia, es decir, que las costumbres sociales relativas a la alimentación diaria han cambiado, desde la alta cocina podemos encerrarnos en nuestra torre de marfil, o bien intentar implantar nuestra experiencia y nuestros conocimientos y ofrecerlos a la sociedad en forma de calidad a buen precio”, aseguraban tras la incursión de esta tendencia desde el mítico restaurante. Sin embargo, los locales dedicados a esta nueva visión culinaria, ubicados en los establecimientos hoteleros de NH Hoteles, fueron paulatinamente cerrando a lo largo de 2010 y 2011, tras extenderse con gran éxito por Madrid, Valencia o Barcelona, entre otras urbes.

Rápido pero bueno

Foto: iStock.
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Pero su espíritu sigue con nosotros gracias a ese empeño que todos tenemos, y que obedece principalmente a las prisas, de comer a un precio modesto, sin perder mucho tiempo y, por supuesto, con la máxima calidad. En definitiva, el Fast Food ha encontrado en el Fast Good su principal rival a batir, al que le aguarda una larga y próspera vida. Incluso algunos creen que va camino de reemplazarlo de una manera irremediable. Así, infinidad de restaurantes se han apuntado al filón abierto por Adrià. Un simple paseo por una calle de Madrid, Barcelona o Valencia nos mostrará un paisaje dominado por restaurantes que despachan comida con urgencia, pero en los que prima la calidad de los ingredientes.

¿Y en casa? También solemos ir con prisas. ¿Cómo podemos lanzarnos a la preparación de esta clase de comidas? Según Ana Molina Jiménez, nutricionista y una de las responsables del portal Love My Salad, dedicado a ensalzar las verduras, la clave de este tipo de condumio es el equilibrio nutricional: “Conseguir una comida completa y rápida que incluya además de frutas y verduras, cereales integrales, proteínas y grasas saludables”.

El Fast Good fue una propuesta que “representaba la voluntad de dignificar la cocina rápida”

Además, el Fast Good tiene otra ventaja insospechada frente a la cocina tradicional. “No es en una cocina donde abundan las largas preparaciones y la excesiva propensión de invadirlo todo de pesadas salsas donde encontraremos la cocina más saludable. Es, de hecho, al restarle minutos de cocinado a un plato donde conservaremos mejor todas las propiedades de sus ingredientes”, explican en The Food Therapy.

Lo cierto es que el recetario está lleno hasta la bandera de comidas susceptibles de ser consideradas un sabroso y saludable Fast Good. Ciertamente, a la comida rápida le ha salido un contrincante inesperado, recetas modestas y sencillas perfectas para los días sin tiempo. A continuación, os proponemos unos ricos champiñones rellenos al horno, que en media hora te dejarán la mesa puesta.

Champiñones rellenos al horno

Foto: iStock.
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Ingredientes:

  • 500 g de champiñones (de calibre gigante)
  • 100 g de queso de cabra cremoso
  • 2 o 3 dientes de ajo
  • Aceite de oliva virgen
  • Perejil
  • Sal

Lavamos y cortamos el tallo de los champiñones. Los secamos y los vamos colocando boca arriba en una bandeja de horno, que previamente habremos cubierto con un papel vegetal, o en la misma fuente en la que luego los serviremos. Encendemos el horno y precalentamos a 180ºC y sin aire. Mientras se calienta, picamos los ajos finamente y los vamos disponiendo en el interior de los champiñones. Luego agregamos el perejil y un poco de sal, y rociamos con aceite de oliva. Metemos los champiñones rellenos en el horno durante unos 10 o 12 minutos, aproximadamente. Luego sacamos la fuente con cuidado de no quemarnos y agregamos unos trozos de queso de cabra por encima. Volvemos a meterlo en el horno y aguardamos otros 5 minutos a que se gratinen.

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