El pez limón es un rico y nutritivo pescado azul al que le gusta hacer uso de sus múltiples identidades. Así, en Andalucía lo conocen como serviola y lecha. En las Baleares se refieren a él como cirviola, cirvia, sírvia o llampuga. Mientras que en las islas Canarias hace carrera en las pescaderías con títulos como megregal y limón a secas. En cambio, si nos ponemos técnicos, tendríamos que llamarlo por su nombre latino: Seriola dumerili. Pero ¿por qué se le conoce por el curioso apodo de pez limón? La razón la encontramos en las rayas de color amarillo o dorado que tiñen su lomo.

Está emparentado con el prestigioso atún de almadraba, pero es un primo de baja alcurnia que no goza de la misma admiración que su análogo ni tampoco de su precio, por fortuna para los consumidores. Aunque muchos pescadores lo consideran una especie más humilde que el ya célebre atún de almadraba, tiene muchas cosas en común con él. Por ejemplo, se captura especialmente en la zona de Zahara de los Atunes y Bolonia, y es un pescado azul de la familia de los carángidos, a la que también pertenecen el jurel o la caballa.

Ejemplares de 60 kilos

Foto: iStock.
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Este pescado puede llegar a pesar hasta 60 kilos al llegar a la madurez y medir un metro de longitud, dependiendo de la edad. Incluso se han pescado ejemplares que rebasaban los 80 kilos. Todo un premio gordo para el pescador afortunado. Les gusta la vida social, pero los más grandes tienden a la soledad. Sin duda alguna, su considerable tamaño es todo un aliciente para los aficionados a la pesca que se entusiasman al capturar las piezas más imponentes del océano. Los meses de mayo y junio son los más propicios para esta actividad, pues es cuando se suelen aproximar al litoral, aunque es posible hacerlo durante todo el año.

En cuanto a su alimentación, el pez limón sigue una dieta bastante gourmet, pues le gustan los chocos, los calamares y las sepias. Tampoco le hace ascos a las bogas y los jureles, y como aperitivo recurre a pequeños organismos bentónicos y crustáceos.

Los meses de mayo y junio son los más propicios para su pesca, pues es cuando se suele aproximar al litoral

Este excelente suministro se traduce en un pescado de primera. Así, nos ofrece un sabor refinado que destaca especialmente a la plancha o a la parrilla, ya sea en filetes o en rodajas, donde acapara todo el protagonimo. Al pez limón le va que ni pintado un chorrito de limón. Sí, limón al cuadrado. Además, es un pescado perfecto para iniciar en su consumo a los niños que rechazan las escamas y las espinas, pues tiene pocas y son muy fáciles de retirar. Desde un punto de vista nutricional, el pez limón es todo un campeón: proteínas, hidratos de carbono, ácidos grasos omega 3, minerales como el hierro, el calcio, el potasio, el zinc y el sodio, y vitaminas A, E, B, B9, B12 y B3.

Con semejantes credenciales, seguro que os apetece catar un estupendo pez limón, pero primero hay que escoger bien la materia prima. Aspectos como el tono brillante de sus escamas, el color verdoso de los ojos y la intesidad dorada de su lomo nos ayudarán a discernir su frescura de los pescados un tanto mustios. También podemos constatar su lozanía observando una carne roja que incluso sangra. Todos estos aspectos se aprecian a simple vista. Una vez en casa, ya estaremos preparados para elaborar un pez limón con pimientos rojos asados. He aquí la receta:

Pez limón con pimientos rojos asados

Foto: iStock.
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Ingredientes:

  • 1 pez limón (cortado en rodajas)

  • 3 pimientos asados

  • 2 cucharadas de harina de trigo

  • 1 cucharada de harina de garbanzos

  • 2 o 3 dientes de ajo

  • Sal

  • Aceite de oliva virgen

Empezamos esta receta asando los pimientos. Podemos hacerlo en una carmela o en el horno. Una vez preparados, los dejamos enfriar, los pelamos, los cortamos en tiras y reservamos. Mezclamos la harina de trigo con la de garbanzo y rebozamos los trozos de pescado. Acto seguido, los freímos con el aceite de oliva virgen extra bien caliente. Bastará con dos o tres minutos por cada lado. Debemos tener la precaución de que no quede seco. En otra sartén, pelamos los dientes de ajo, los cortamos en rodajas y los doramos en el aceite que ya estará caliente. Después incorporamos los pimientos, echamos sal y cocinamos todo durante 5 o 7 minutos. Servimos los pimientos en un plato o una cazuela de barro y colocamos el pez limón ya frío por encima.