Lisboa, una de las escapadas que elegimos los españoles en cualquier época del año, presenta una oferta gastronómica variada que abarca desde platos regionales hasta alta cocina, tanto nacional como internacional. Los viajeros encuentran un sinfín de lugares ideales para todo tipo de propuestas: panaderías, cafeterías, terrazas al aire libre, pequeñas tabernas o restaurantes de alto nivel. ¿Queréis conocer algunos de los imprescindibles? Comenzamos.

Solar dos Presuntos. Desde hace muchos años este restaurante tiene fama de servir algunos de los mejores arroces de Lisboa, como el negro de choco o el caldoso de langosta. Buen pescado (especialmente el bacalao) y marisco que se disfrutan en un ambiente con un punto decadente, aunque eso forma parte de su encanto. Suele estar lleno y no resulta difícil encontrarse con estrellas del fútbol luso en la mesa de al lado.

Casa de Fado. Uno de los atractivos que buscan los visitantes durante su estancia en Lisboa, es cenar mientras se escucha de fondo la voz desgarrada de un fado en directo. Frente a una taza de caldo verde (la sopa nacional de Portugal elaborada con col gallega, patatas y chorizo ahumado), Casa de Fado es un restaurante centenario que ofrece cocina tradicional mientras intérpretes de cierto prestigio entonan temas populares.

Alma. Sin duda, una de las referencias gastronómicas de Lisboa, un restaurante ideal para los paladares más sibaritas ubicado en pleno Chiado. Su estrella Michelin lo avala y el chef, Henrique Sa Pessoa, es uno de los más mediáticos del país. Platos inspirados en la cocina portuguesa y mediterránea con un buen juego de sabores y texturas. Atención a los aperitivos del menú que están riquísimos (también se puede pedir a la carta). Buen servicio y gran carta de vinos. Los precios son más elevados que los habituales en Lisboa.

Alma.
Alma.

El Decadente. Su ubicación es todo un acierto: se encuentra entre el funicular de Gloria y el mirador de San Pedro de Alcántara. Tiene una decoración de lo más cool y ofrece una propuesta gastronómica diversa en la que resulta imprescindible probar su Portugal en el plato, una cazuela de arroz con langostinos y pescado blanco. También es una buena opción para disfrutar de un brunch durante el fin de semana.

Sea Me. Es un establecimiento ideal para los amantes de los productos del mar servidos de todas las maneras posibles: crudos, al horno, ahumados, a la brasa, a la plancha, cocidos… Tú eliges cómo los prefieres y ellos te complacen. Un ambiente informal y un gran escaparate de marisco y pescado, te pondrá difícil la elección porque todo lo que sirven es producto fresco. Los ceviches están muy buenos y hay barra de sushi. Una advertencia: los fines de semana suele haber cola para entrar. Es uno de los sitios de moda.

Pulpo de Sea Me.
Pulpo de Sea Me.

Fifty Seconds. Una experiencia gastronómica de altura de la mano de Martín Berasategui. Se encuentra en la última planta de la emblemática Torre Vasco da Gama, a 120 metros de altura (su nombre se debe a los 50 segundos que tarda el ascensor en subir allí). Las vistas bien merecen la visita, además de una cocina de inspiración mediterránea e internacional, bien elaborada y mejor presentada, que se puede degustar por menús o a la carta. Precios elevados para los habituales en la ciudad.

Belcanto. Cerca del Teatro Nacional encontramos este restaurante que está muy solicitado en los últimos tiempos. El gran chef Jose Avillez elabora una cocina tradicional portuguesa con toques de vanguardia y técnicas sofisticadas. En Belcanto también vas a encontrar una buena bodega, excelente servicio y posibilidad de carta o unos más que recomendables (y completos) menús degustación.

Belcanto
Belcanto

El hotel emblemático de la ciudad

¿Y dónde me alojo? Entre tanta propuesta gastronómica, vamos a hacer una parada en el hotel que posiblemente cuenta con la mejor ubicación de la ciudad. Parece un pequeño museo por la cantidad de maquetas de obras reales que alberga. El Pousada de Lisboa (perteneciente a Small Luxury Hotels of the World) está situado en el centro de la plaza del Comercio, corazón de la ciudad. Su entorno de lujo se completa con unas instalaciones decoradas al detalle, unos desayunos estupendos y un servicio a la altura. Además, si quieres probar algunas de las mejores carnes de la ciudad no tienes que salir de sus instalaciones: su restaurante Rib Beef&Wine ofrece buenos cortes y una carta interesante a precios estupendos. Déjate aconsejar y marida la cena con vinos portugueses. Y no te pierdas sus postres.

Eleven. Situado en las colinas del parque Eduardo VII, en los jardines de Amalia Rodrigues, su fabulosa ubicación ofrece algunas de las mejores vistas de la ciudad. El entorno, así como unos interiores elegantes y minimalistas, envuelven al comensal en una atmósfera ideal (pide una mesa junto a las cristaleras). El chef Joachim Koerper -aunque alemán- elabora una propuesta gastronómica que realza los productos mediterráneos y diseña platos que llegan a la mesa con un alarde visual y estético. Su muy buena bodega y un parking privado completan su oferta.

Restaurante Eleven.
Restaurante Eleven.

Bistro 100 Maneiras. Un toque internacional en la gastronomía de la capital lusa de la mano del chef yugoslavo Ljubomir Stanisic. En un ambiente divertido, informal y situado en pleno Chiado, vas a encontrar una carta que mezcla creaciones inspiradas en la cocina portuguesa, yugoslava, francesa e italiana. Raciones generosas, buen producto nacional, ricas carnes, destacado ceviche y especial mención a sus postres. Una advertencia: hay un 100 Maneiras restaurante que ofrece menús degustación, por lo que hay que fijarse bien al hacer la reserva.

Una excursión imprescindible

Desde la estación central salen cada hora trenes que en apenas cuarenta minutos te dejan en el centro de Cascais. Un pueblo costero lleno de encanto e ideal para saborear las especialidades gastronómicas portuguesas. Si prefieres un almuerzo alejado del bullicio de los turistas, tienes que traspasar las puertas de la histórica ciudadela. Allí se encuentra la Taberna Da Praça. En un ambiente elegante y sereno vas a comer de maravilla por un precio moderado en el restaurante del hotel Pousada Ciudadela &Art District. Pide sus propuestas de tapas para compartir: mejillones, almejas, ensalada de pulpo o de bacalao, sardinas rebozadas, gambas al ajillo… ¡Buenísimas!

Taberna da Praça en el pueblo de Cascais.
Taberna da Praça en el pueblo de Cascais.

Pharmacia. Nos adentramos en un establecimiento sumamente original porque su decoración se inspira en las boticas de antaño. Cada detalle del menaje y hasta del mobiliario rememora utensilios de laboratorio. Un establecimiento informal en el que elaboran cócteles de autor muy ricos, un tapeo interesante (patés, buñuelos de bacalao, tomates rellenos, croquetas…) y además disponen de un menú sorpresa para los más atrevidos. Otro punto fuerte son sus postres. Una experiencia muy divertida e instagrameable (para los fanáticos de esta red social).

Taberna Rua das Flores. Una taberna modesta, pequeña, pero llena de encanto si lo que realmente se desea es conocer la gastronomía portuguesa genuina y la cocina casera. El local suele estar lleno. Anímate con el plato del día (escrito en pizarra) que elaboran con los mejores productos del mercado. Sus petiscos (tapas) son variadas: desde unos ricos callos de bacalao, pasando por sardinas asadas, escabeches, almejas, mejillones, chipirones, jureles o casquería (como unas estupendas manitas de cerdo). También cuentan con muy buenos vinos: déjate aconsejar por la sabiduría gastro del propietario.

La marisquería de referencia. Ramiro. Si eres un fan del marisco, no lo dudes. Tienes que visitar Ramiro, considerada una de las mejores marisquerías de Lisboa. Para muchos, la mejor. Fue fundada en 1956 por gallegos y los hijos de los propietarios originales han continuado atendiendo el negocio. Gambas, percebes, carabineros, almejas, mejillones, langosta, bogavante, ostras, buey de mar… No falta la opción de un Cinco Jotas para los que prefieren ir abriendo boca con un buen jamón. Un producto de calidad y bien tratado a precios más que razonables.

¿Qué hay del afternoon tea?

En Portugal se puede degustar muy buen té (las islas Azores cuentan con las únicas plantaciones de té en Europa). Por ello os recomendamos una visita al hotel Valverde en la avenida de la Liberdade, que además se acaba de incorporar a los Relais&Chateaux. Allí, en un elegante edificio de fachada clásica, columnas y frisos con unos interiores repletos de charme, preparan un estupendo té de la tarde al estilo inglés que puedes disfrutar con champán. También merece la pena su brunch de los domingos que sirven en un oasis urbano, su jardín interior: puedes elegir el especial del hotel -bautizado como Da Avenida- o elegir a la carta (no te pierdas sus huevos pochados con carabinero y las especialidades del chef). Los martes y sábados organizan veladas de fado.

Brunch de Valverde.
Brunch de Valverde.

El bocata típico. La bifana es a Lisboa lo que la franceshina a Oporto. Un bocadillo típico elaborado con finas lascas de carne adobada con vino y especias durante más de doce horas. Se sirve con una salsa sabrosa y contundente y se suele acompañar de cebolla (algunos añaden también mostaza). Un bocado sabroso y económico que será un perfecto tentempié durante tus caminatas. Dos de los lugares más típicos para probarlo son Casa das Bifanas o Alfonso a Torres.

La parada dulce

Lisboa es una de las ciudades europeas con más pastelerías en sus calles. Tropezarás con una en cada rincón y te resultará imposible no caer en la tentación de probar sus dulces: los portugueses elaboran una repostería deliciosa acompañada de buenos cafés. Citamos cuatro establecimientos de obligada visita.

  • Antigua confitería de Belem. Situada cerca del monasterio de los Jerónimos, aquí elaboran los famosos y únicos pasteles de Belén con una receta secreta que se mantiene inalterada desde hace siglos. Imprescindible también durante el período navideño su típico bolo-rei (parecido a nuestro roscón): impresionante.

Pasteles de Belem.
Pasteles de Belem.

  • Versailles. Una de las pastelerías portuguesas más tradicionales ubicada en un local de los de antaño, con una decoración y una estética clásica. Hay que probar sus pastelitos de nata.
  • Confitería Nacional. Es una de las pastelerías más antiguas de todo el Viejo Continente (fue inaugurada en 1829). Tanto la fachada como el interior son preciosos. Trabajan bien todos los dulces, pero elige sus especialidades de chocolate y el bolo-rei.
  • Landeau Chocolate. Se afirma que elaboran una de las mejores tartas de chocolate del mundo (sin harina ni fermentos y con doble concentración de cacao). Cuando te aproximas al local, antes siquiera de traspasar sus puertas, te envuelve el olor a chocolate. Muchos devotos de su sabor y textura peregrinan a este establecimiento.

Mercado da Ribera. Merece la pena visitar este mercado lisboeta para conocer a fondo los productos y las especialidades del país. Además de todos los puestos de frutas y verduras frescas de la planta baja, es uno de los mejores lugares de la ciudad para comer -y con precios para todos los bolsillos-. Decenas de puestos con bocados portuguesas, cocina de autor, street food, caprichos gourmet… También podrás comprar los mejores productos típicos: latas de conserva, vinos, quesos, chocolate…

Mercado da Ribeira
Mercado da Ribeira

Una copa con vistas

Después de un día intenso, nada mejor que hacer una parada para disfrutar de un gin-tonic fresquito o de un cóctel bien elaborado. ¿Quieres saborear tu bebida con un plus? Elige cualquiera de estas dos terrazas que ofrecen algunas de las mejores panorámicas de la ciudad.

  • Entretanto Rooftop Bar. Se encuentra en la séptima planta del hotel Chiado y ofrece unas vistas espectaculares. Es un entorno ideal para tomar una copa de vino mientras picas algo y cae el sol.
  • Sky Bar del hotel Tivoli Avenida Liberdade. Una azotea de lo más cosmopolita ubicada en el centro de la ciudad desde la que podrás contemplar los tejados lisboetas, el Tajo o el castillo de San Jorge. Y rodeado de gente guapa.

Comprar café portugués. Si te apetece traer un buen café en la maleta tienes que visitar Sa Pereira da Conceição. Allí también puedes encontrar las famosas (y bonitas) cafeteras de balão con las que podrás elaborar un café suave y delicioso siguiendo la tradición antigua.