Uno de los lugares más hermosos del mundo para perderse en primavera es la capital andaluza. Pero además de rincones hechiceros, la ciudad dispone de una interminable oferta gastronómica para todos los gustos y para cualquier tipo de bolsillo. ¿Queréis conocer algunas de las paradas gastro imprescindibles? Os las desvelamos en este completo recorrido.

Cañabota. Los amantes de probar la buena gastronomía y de ser hábiles conocedores de las últimas tendencias, tienen que hacer una visita a este restaurante. Sobre todo, para degustar un pescado exquisito: compran lo mejor de cada lonja de Andalucía. Algunos de los platos imperdibles son su calamar relleno, el atún mechado, la sardina marinada, los tartares y las ortiguillas aderezadas. Aunque lo recomendable es dejarse aconsejar por las especialidades del día. También tienen un menú degustación. En Cañabota hay que reservar con tiempo porque suele haber lista de espera.

Becerrita. En la calle Recaredo encontramos este típico local, frecuentado tanto por visitantes como por sevillanos, que combina con acierto el ambiente clásico con los toques andaluces. El restaurante cuenta con varios salones y numerosos reservados en los que degustar sabrosas tapas (ensaladilla de gambas, croquetas, taquitos de bacalao, colitas de langostinos…), especialidades regionales (papas aliñas, salmorejo, rabo de toro…) y buenas carnes y pescados. También cuenta con una completa bodega y ofrece una interesante carta de repostería y postres caseros.

La playa de Sevilla. Sobre el mismo puente de Triana, con el Guadalquivir a sus pies y regalando una de las mejores panorámicas de la ciudad, hay que visitar el restaurante Mariatrifulca. Destaca por su ambientazo. Puedes tapear en la barra (un buen jamón, ensaladilla de langostinos y jugo de carabineros, unos estupendos niguiris de buey con foie) o comer a la carta (lubina en adobo, despiece de atún rojo, sus variedades de arroz…). Reserva en la terraza. Las vistas son impresionantes, sobre todo, de noche: contemplarás Sevilla iluminada frente a tus ojos y reflejada en el río.

Tribeca.
Tribeca.

Tribeca. Es el restaurante ideal para los amantes de la cocina tradicional con acertados toques de vanguardia. Ofrecen muy buenos productos del mar: en esta casa hay que pedir los pescados por piezas y a las brasas. En Tribeca son imprescindibles el tartar de carabineros, el pez limón, los tiraditos y los huevos revueltos con yemas de erizo (¡muy buenos!) y el pan de ortiguillas. Cuentan con buena bodega y un menú degustación previa reserva. Destaca también su buen servicio.

Eslava. Nos adentramos ahora en otro de los restaurantes míticos sevillanos que hay que conocer. Las tapas están todas deliciosas y suele ser un local que se encuentra siempre a rebosar tanto de lugareños como de visitantes. Eslava fusiona la cocina tradicional con la creativa. No suelen fallar en las elaboraciones clásicas ni en la calidad del producto. Se pueden destacar los platos de cuchara, las croquetas, las costillas a la miel y todos los frutos del mar que ofrecen: ortiguillas, navajas, salmonetes, coquinas, mejillones, caballa…

Abades.
Abades.

Abades. Otro de los establecimientos que destaca por sus panorámicas: aquí cenarás con el Guadalquivir a tus pies. El Abades Triana se encuentra en la calle Betis. Los grandiosos ventanales del salón principal lo convierten en el enclave perfecto para contemplar la Torre del Oro, la Giralda y la Maestranza con una buena copa de vino en la mano. Muy ricos los tacos de atún de almadraba, el esturión al Tío Pepe y las ortiguillas con cocido de acelgas y su pringá. También cuentan con carta de caviar.

Picoteo chic. Situado en el hotel Inglaterra, junto al Ayuntamiento, SEIS es un espacio abierto hacia la calle con llamativa vegetación, jardines verticales y distintos espacios en los que predominan los verdes y las maderas. La barra principal (hay tres) es un gran ovoide con un gran sauce en el medio. Desayunos, meriendas, cócteles (su carta parece un pasaporte Moleskine) y una carta de platos fusión muy alejada del tapeo típico sevillano: alitas deshuesadas glaseadas con salsa satay, arroz meloso con pato y setas, rollitos de pollo tandoori con salsa de menta y yogur, tortilla jugosa hecha al vapor con langostinos al ajillo o la ensaladilla con carpaccio de gambón son algunas de sus especialidades. Si os gustan las torrijas, las elaboran al estilo de tarta de galleta.

Oriza. Otro establecimiento sevillano con solera situado junto a los jardines de Murillo y a un paso de la plaza de España. Es ideal para una cena en buena compañía en el comedor principal (es precioso) ya que guarda la estructura del invernadero de una mansión de 1929, con aires de antigua estación francesa. Muy recomendable el arroz meloso de perdiz y el lingote de cochinillo crujiente a baja temperatura. Oriza también dispone de una zona de tapeo a precios razonables. Su terraza está siempre muy animada.

Corral del Agua. Ocupa un enclave de obligada visita: está en pleno centro del barrio de Santa Cruz. Se ubica en una casa tradicional con jardín de arquitectura popular del siglo XVII. La gastronomía de Andalucía, la frondosa vegetación y la hermosa arquitectura sevillana se fusionan con acierto en el entorno. La carta de Corral de Agua ofrece platos típicos como el ajo blanco, los flamenquines, el pollo guisado, la cola de toro o los huevos a la flamenca para ser degustados en una atmosfera romántica y en la que tuvo lugar una escena de la ópera 'Carmen'.

Burladero. En los bajos del Gran Meliá Colón y recreando un ambiente taurino (los guiños al mundo de toreo son constantes) se puede disfrutar de un buen tapeo de gastronomía andaluza tradicional. Todo está rico, a buen precio y además sirven en tiempo récord. A destacar un buen pulpo sobre puré de patata, la ensaladilla con gambas de Huelva, el adobo, el salpicón de bogavante o los chipirones.

Terraza Ena. Hacer una parada en Ena es una manera de sumergirse en el exquisito ambiente del hotel Alfonso XIII sin que el bolsillo se resienta. La cocina la dirige el chef Carles Abellán ofrece una carta de platos y tapeo que mezcla la gastronomía andaluza y catalana. Los platos son correctos y las tapas muy bien elaboradas, aunque las cantidades son justas. Aconsejable picar ibéricos, quesos, croquetas, buñuelos, huevos rotos con jamón… Perfecto para tomarte unos cócteles, vinos o cavas en una localización fabulosa. Puedes elegir entre la terraza, un comedor interior y la sala de chimenea.

Casa Robles. Desde 1954, Robles es uno de los grandes exponentes de la cocina sevillana y andaluza. Siempre ha promocionado los sabores autóctonos rescatando las recetas populares. Boquerones macerados, berenjenas fritas, revueltos, ortiguillas, adobo, fritura, caldereta de cordero, chanquetes con huevos, tomates aliñados… También cuenta con una de las mejores bodegas de la ciudad.

Aperitivo sevillano.
Aperitivo sevillano.

Nos vamos de tabernas. En la ciudad hay cientos, la mayoría tienen mucho encanto y una cocina respetable. Lo mejor es caminar e ir probando. Os citamos cuatro muy recomendables.

  • Bodeguita Reyes Antonio Romero. Aquí se viene a disfrutar de su famoso montadito Piripi, que combina beicon, lomo, queso, tomate, mayonesa y un ingrediente secreto.

  • Bodegas Morales. Azulejos, jamones y grandes tinajas. Un espacio para imbuirse en lo genuino mientras tapeas con una cerveza bien tirada o una copa de vino.

  • La Lola. No está en el centro histórico sino en Los Remedios, pero no te arrepentirás del paseo. Guisos tradicionales a precios estupendos. Pide la ensaladilla, las croquetas y sus riquísimas mollejas.

  • La Flor de Toranzo. Taberna muy popular en Sevilla de origen cántabro. Todos los montaditos están bastante buenos (pedid el de pringá), aunque su bocado estrella es un pan calentito, con anchoas y leche condensada. Pese a lo extraño de la combinación la opinión favorable es unánime: está muy bueno.

Excursiones gastro. Si os animáis a explorar los alrededores, os recomendamos algunas paradas gastronómicas que no defraudan.

  • En Lebrija hay que comer en la histórica Venta Luis Rey. Muy ricas las pavías, los huevos especiales de la casa, el pulpo y el bacalao. Conviene escuchar las recomendaciones fuera de carta.

  • Es Coria del Río cuna de tradición pesquera, siendo los esturiones uno de sus símbolos. Durante años hubo una fábrica de caviar. Hay que pedir albures en los restaurantes de la zona. Recomendamos Sevruga, donde lo cocinan con patata al limón y ajada gallega. Muy rico también el salmorejo.

Una parada en los mercados. Si eres de los que disfrutas visitando los mercados locales, tienes una parada indispensable en el Mercado de Triana. En sus bajos se encuentran los restos del castillo de San Jorge, sede del antiguo tribunal inquisitorial. Entre sus pasillos descubrirás frutas y verduras frescas, chacinas, encurtidos, especias, pescados, mariscos, pan recién hecho… También hay puestos de restauración en los que probar desde comida tradicional andaluza hasta especialidades internacionales. La Lonja del Barranco es un mercado gourmet de vanguardia con puestos que ofrecen experiencias culinarias más pensadas para el publico foráneo que para el local. Sí merece la pena su Terraza Sojo, en la orilla del río Guadalquivir; un espacio para tomar copas con buen ambiente.

El pescaíto frito. Cuando se visita Sevilla es tradición probar este bocado que podrás encontrar en cada tasca y taberna. Resulta difícil recomendar locales porque está bueno en casi todas partes, pero nos quedamos con tres.

  • El adobo de Blanco Cerrillo. Esta bodega fundada en 1926 es conocida por los sevillanos como el bar del adobo y su aroma inunda el centro de la ciudad. Aquí se viene a comer boquerones, cazón y pavías.

  • Mara. Es un local tradicional en la Macarena con precios bajos que siempre está lleno. Imprescindibles sus boquerones adobados y el choco.

  • Freiduría Puerta de la Carne. Uno de los mejores pescaítos fritos de la ciudad. Presumen de elaborar el mejor adobo y posiblemente sea cierto.

Terraza Doña María.
Terraza Doña María.

Las copas con vistas. Después de un día de visitas y caminatas uno de los planes más apetecibles es disfrutar de una copa o de un cóctel mientras cae el sol. ¿Dónde acudir?

  • La terraza de Doña María. En tu primera visita a Sevilla tienes que subir a su azotea: tendrás la sensación de poder brindar con la mismísima Giralda. Las panorámicas sobre la catedral son únicas.

  • La terraza del hotel EME es una parada obligada para los amantes de los rooftops repletos de gente guapa.

Los dulces. Los más golosos tienen que hacer una parada en la confitería La Campana. Fundada en 1885, su fachada en plena calle Sierpes y sus escaparates merecen una visita en sí mismos. Pero sus pasteles auténticamente artesanos también. Y sus tortas de aceite o sus torrijas y pestiños en Semana Santa. En la heladería La Fiorentina tienes que probar sus deliciosos helados de azahar, torta de Inés Rosales o palmera de yema.