A quien no le gusten los huevos rotos que levante la mano. ¿Nadie? Normal, es un plato sencillo, pero sabroso y con un gran arraigo en nuestro país. Sus ingredientes, tan básicos como potentes: un buen aceite de oliva, patatas y huevos. Hay quien añade pimientos verdes, jamón ibérico o un chorizo de calidad.

Ahora un buen número de estadounidenses los están descubriendo y el motivo es que lo recomienda nada menos que el 'New York Times', más concretamente su sección de cocina, NYT Cooking. Hablan de ellos como una opción perfecta tanto para el desayuno (acompañada entonces de una taza de café) como a la hora del almuerzo o de la cena (en cuyo caso, lo mejor es tomarlos con una cerveza).

Los expertos de dicha publicación comentan que este plato puede prepararse en versión carnívora (con jamón serrano, salchichas o chorizo) o vegetariana (con pimentón o pimientos rojos). En todo caso, lo más característico de la receta es trocear los huevos sobre las patatas justo antes de comerlos para que se mezclen y se logre así una textura melosa con la yema brillante cayendo sobre las patatas bien calientes.

Una receta con historia

Los huevos rotos (también llamados estrellados) y a los que tan buena fama dan desde hace años en Casa Lucio, fueron, en sus orígenes, una comida habitual de la gente humilde que pronto alcanzó a todas las clases sociales debido a su exquisito sabor. Nada menos que en 1612 Lope de Vega los nombra en una carta dirigida al duque de Sessa: "... Yo leí unos versos con unos anteojos de Cervantes que parecían huevos estrellados...". Pero hay que esperar hasta 1846 cuando el hispanista Richard Ford, en su obra 'Gathering from Spain', habla claramente del plato como uno de los más típicos en los hogares españoles. Desde entonces hasta ahora ha llovido muchísimo, pero esta receta sigue siendo protagonista absoluta en nuestra cocina.

¿Cómo se hacen? Cada cocinillas tiene su propia versión y le da su toque, pero en general no necesitamos más que tres patatas medianas, cuatro huevos, aceite de oliva (preferiblemente virgen extra). Freímos las patatas previamente salpimentadas en el aceite hasta que estén ligeramente doradas, las retiramos y las ponemos sobre papel absorbente para evitar el exceso de grasa antes de pasarlas a una fuente. En la misma sartén freímos los huevos, los sacamos escurridos con una espumadera y los colocamos sobre las patatas. No queda más que romperlos con el tenedor y sentarnos a la mesa a degustarlos.