Malasaña huele a Brooklyn
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y sabe a chocolate

Malasaña huele a Brooklyn

El secreto de un buen café es conseguir la mezcla perfecta y en Brooklyn lo saben. Lúa y Carlos se han traído un pedacito de aquel barrio y lo han mezclado en el suyo... Y huele bien

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Bombón. (Foto: Blanco Olmo)

Se pasan media vida allá y la otra media acá. En cada lugar echan de menos lo que tienen en el otro. En Brooklyn, su Malasaña, donde llevan viviendo más de veinte años. Y cuando están por aquí, lo bien que hacen la música, el café y el chocolate los yankees.

A base de ir y venir, de explorar y de buscar lo mejor de cada sitio, han conseguido el sueño de los alquimistas gastronómicos: en su local de la plaza Carlos Cambronero comparten chocolates y cafés que no se encuentran en ningún otro sitio. Para todos los gustos y para todos los bolsillos. "La tableta más cara que tenemos cuesta unos 13 euros. Que no es nada, si lo comparas con lo que sería una botella de vino de la misma calidad", afirma Lúa.

"Nuestros chocolates son para degustarlos despacio, como una copa de buen vino"

Esa comparación está presente en toda la conversación. "En España tenemos la idea de que comer chocolate es zamparse una tableta, pero no es así. Estos chocolates son para degustar despacio, como una copa de buen vino". También saben mezclar notas de cata, aromas y un vocabulario digno de Parker, con las expresiones más castizas. Esas frases tan madrileñas se las traen "las señoras del barrio", que se mezclan con "extranjeros y, en realidad, cualquiera que quiera sentarse un rato a disfrutar de un café o un chocolate". Carlos asegura que prefiere a las lugareñas, "porque ellas, si hay algo que no les gusta, te lo dicen a la cara, no lo ponen en Tripadvisor. Te dicen 'este chocolate está muy fuerte'. Y se lo suavizamos sobre la marcha".

Para ir a Bombón (que a estas alturas todavía no habíamos dado el nombre del local), cualquier hora parece buena. Hay quien prefiere la media mañana y un libro o un periódico, quien se acerca a media tarde o quien pasa rápido antes de ir al trabajo y se lo lleva para tomar por la calle.

placeholder Bombón. (Foto: Blanco Olmo)
Bombón. (Foto: Blanco Olmo)

Todos sus chocolates, cafés y tés, así como la bollería, son ecológicos y sostenibles. Y, por supuesto, espectaculares. Para fanáticos del té, les recomiendo un rooibos desteinado de forma natural, para que no les quite el sueño. Si lo que quieren es despertarse con un buen café, arriésguense a probar sabores poco clásicos, déjense recomendar y no se asusten, que todos son excelentes.

La vista, el gusto, el olfato...

Cuando entren en el local, presten atención un rato a sus oídos. Es difícil, lo sabemos. La nariz y la vista querrán ganarles la partida. Pero no dejen que les priven del placer de escuchar la música que suena por los altavoces, al volumen perfecto. Normal. Lúa y Carlos son, además, los integrantes de Gold Lake, una de las mejores bandas de este país, aunque se prodigan poco por aquí, porque casi todos sus conciertos son en Estados Unidos.

También en esto, cómo no, han conseguido la mezcla perfecta. Hace unas semanas, en la sala Copérnico, demostraron la calidad de su directo, muy diferente al de las bandas locales. Dentro de poco se marcharán otra vez, a terminar su nuevo disco en tierras neoyorquinas. Aunque la mayoría de las canciones las escriben justo encima de Bombón, en el que ha sido su hogar durante dos décadas.

Hágannos caso. Acérquense a Bombón y disfruten. Disfruten de verdad. Más que con un buen vino. Porque el chocolate y el café, cuando son buenos, ecológicos y sanos como estos, no dan resaca.

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