¿Amante del lechazo? Tienes una cita en Aranda de Duero
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¿Amante del lechazo? Tienes una cita en Aranda de Duero

Ocho asadores arandinos se unen en las Jornadas Gastronómicas del Lechazo y ofrecen menús cerrados por 40 euros. Sus platos bien merecen una escapada a la ciudad burgalesa

Foto: Lechazo asado.
Lechazo asado.

Los que pierden la cabeza por un buen lechazo asado tienen una cita ineludible en Aranda de Duero. En la localidad burgalesa se está celebrando durante todo este mes de junio las XIX Jornadas Gastronómicas del Lechazo Asado, una oda culinaria a este producto autóctono organizada por la Asociación de Hosteleros de Aranda y la Ribera (ASOHAR). Sus calles desprenden un aroma inconfundible a carne asada en hornos de leña a la que, acompañada de una copa de Ribera del Duero, los carnívoros tendrán difícil no rendirse.

Para celebrar esta fiesta de la gastronomía arandina, ocho asadores especializados han preparado un menú propio a un precio cerrado de 40 euros que tiene como protagonista al cordero lechal de la tierra. Si aún no se te ha hecho la boca agua, espera a echar un vistazo a sus propuestas. El plato principal de todos ellos es el lechazo asado en horno de leña y ensalada de la huerta con lechuga de Medina, maridado con distintos vinos D.O. Ribera del Duero. También incluye café y chupito con torta de Aranda.

Ocho restaurantes y ocho menús poderosos

  • Asador y Barra Casa Florencio. Su menú cuenta con unos entrantes potentes: crema de melón y albahaca con virutas de lechazo y queso fresco; crujiente de morcilla sobre crema de Ibeas, berza salteada con chutney de pimientos, ensalada de verduritas de temporada con lechazo escabechado, y arroz cremoso con pecados de lechazo y boletus. De postre, espuma de arroz con leche de churra.
placeholder Lechazo en el horno de leña.
Lechazo en el horno de leña.
  • Asador Montermoso. Ofrece como entrantes cóctel de yema, patata y chorizo, canelones de morcilla con crujiente de manzana y risotto de mollejas de lechazo y frutos secos. De postre, espuma de leche de oveja con tierra de galleta y membrillo.
  • El Lagar de Isilla. Sus primeros consisten en garbanzos de Valseca con manitas de lechazo, esencia de lechazo, asadurilla de lechazo guisada, mollejas a la plancha con cebolla al PX y brochetita de riñones con mahonesa de mostaza de Dijon. Su postre, una tarta de hojaldre con crema y nata.
  • Mesón de la Villa. Apuesta por unas croquetas caseras de ibéricos, chorizo cocido al vino Ribera, morcilla de Aranda y torreznos de Soria. De postre, tarta de hojaldre casera rellena de crema con cordón de chocolate.
placeholder Horno del restaurante Aitana.
Horno del restaurante Aitana.
  • Restaurante Aitana. Comienzan con torrezno confitado, taco de bacalao con crema de patata al limón y huevos rotos con jamón y setas. Y terminan con un postre casero.
  • Asador de Aranda. Sus entrantes son morcilla de Aranda con pimiento asado; mollejas de lechazo salteadas con boletus; pimiento asado con ventresca y anchoa, y asadurillas de lechazo. Tras el principal, un hojaldre a la crema con helado o pudin.
placeholder Lechazo del Asador de Aranda.
Lechazo del Asador de Aranda.
  • El 51 del Sol. Primeros de lo más originales (al menos en cuanto a sus nombres): steak de la huerta y tuétano churro, castellanos por el mundo, las setas que quisieron ser callos y el cuello del lechazo. De postre, su tiramisú con leche de oveja.
  • Asador El Ciprés. Empiezan con unos sesitos de lechal con salmorejo, crepes de manitas con verduras, croquetas de bechamel con queso de oveja churra y jamón, y morcilla con pimientos naturales asados al horno de leña. El dulce final llegará con su surtido de postres caseros y un sorbete de manzana verde.

En estos asadores tendrás la seguridad de estar degustando un auténtico cordero lechal de Castilla y León (busca siempre la vitola de la Indicación Geográfica Protegida). Son, y solo pueden ser, crías de razas autóctonas (churra, castellana y ojalada) con unos 35 días de vida y que se han alimentado únicamente con leche materna. Pesan entre 5,5 y 8 kg y su carne es rosa pálida, con una pequeña cantidad de grasa pálida infiltrada. Todo ello hace que sea tierna y de un sabor muy suave. Los hornos de Aranda están ya a punto y las mesas, servidas.

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