Una decena de etiquetas blancas para ir haciendo hueco en el frigo. Sin duda alguna, las elaboraciones blancas las considero siempre recomendables pero es verdad que ganan atractivo con la llegada del buen tiempo… Los clichés de la mente humana. Pero también porque algunos de ellos, por la manera en que han sido pensados y elaborados, tienen en estos meses su mejor época del año; algunos porque agradecen ser consumidos pasado algún tiempo desde que salen al mercado, otros por la cualidad fresca que les caracteriza y que tanto se agradece en esta temporada.

En esta relación se incluyen jóvenes, nuevas añadas y estrenos de bodegas, con curiosidad añadida, como comprobaréis. Si bien a priori no ha sido la intención, cada uno de ellos procede de una zona vinícola distinta, con lo que la representación es mayor y esto siempre resulta recomendable. Porque buenos vinos se hacen en cualquier punto de nuestro país, y blancos reseñables y apetecibles, también, cada vez más.

El Fanio 2017

Albet i Noya. DO Penedés. PVP: 11,80

De viñas de xarel.lo de más de 70 años, un blanco ecológico de la tarraconense Albet i Noya, una de las firmas pioneras en apostar por la viticultura ecológica. De cepas ubicadas en terrazas, en suelos pobres y arcillo-arenosos, se plantaron en 1948 por Epifanio Sarda, persona a la que debe su nombre. Tiene una crianza de seis meses en barrica, pero previamente se ha vinificado también en madera y huevos de cemento.

Aromas de fruta de hueso, hierbas aromáticas, toque mineral y recuerdos de panadería. Amplio en boca, untuoso, con agradables sensaciones ácidas y buen equilibrio. Final persistente.

Pazo de Seoane 2018 Rosal

Lagar de Cervera. DO Rías Baixas. PVP: 8,35

La más reciente añada de este exitoso coupage de albariño (62%) con caíño blanco, treixadura y loureiro. En acero inoxidable con sus lías hasta ser embotellado, se encuentra en perfecto estado de revista desde el momento que ha salido al mercado. Intenso en aromas, sabroso, fresco, vivo, con notas de fruta blanca y recuerdos florales. Un vino alegre, frutal, muy apetecible y recomendable.

Chivite Las Fincas Blanco 2 Garnachas 2018

J. Chivite Family Estates. VT 3 Riberas. PVP: 14,95

Este vino es uno de los estrenos de esta entrega. De la histórica casa navarra, un nuevo blanco elaborado con 51% de garnacha tinta y 48% garnacha blanca. Vino joven, parcialmente fermentado en roble francés y variedades que han permanecido con sus lías hasta que han sido juntadas y embotelladas. Fino, fresco, con aromas de fruta blanca y roja. Sabroso en boca, afrutado, con una viva acidez y recorrido. El proyecto Las Fincas nace de la colaboración de la familia Arzak con Julián Chivite, un mano a mano que comenzaba con la elaboración de un rosado al que ahora suman esta novedad blanca.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Izadi blanco 2018

Bodegas Izadi. DOCa Rioja. PVP: 9,50

Aunque la bodega viene elaborando este vino hace años, esta es la primera vez que sale como una combinación de las seis variedades blancas autóctonas riojanas: viura (65%), malvasía (10%), garnacha blanca (10%), tempranillo blanco (5%), maturana blanca (5%) y turruntés (5%). Proceden de los viñedos más viejos de Villabuena de Álava, en suelos arcillo-calcáreos. El resultado, un vino fresco, floral y frutal, con buena frescura, sabroso y fino en el paso.

El Zarzal 2017

Emilio Moro Bodegas. DO Bierzo. PVP: 12

Segunda añada de uno de los dos blancos de godello que el año pasado la firma Emilio Moro lanzó al mercado. Este Zarzal procede de suelos franco-arenosos a pie de laderas, ha fermentado en madera y luego ha tenido una crianza sobre lías en foudres (recipientes de roble francés de gran capacidad) durante 8 meses. Aromático y fino en nariz, con notas de flores blancas, fruta de hueso y recuerdos cítricos. Viva acidez, boca fresca, amplia y sabrosa.

Algunas de las propuestas de blancos.
Algunas de las propuestas de blancos.

Edetària Selecció 2016

Edetària. DO Terra Alta. PVP: 23

Con 60 hectáreas de viña en propiedad, las únicas con las que elaboran en la casa, este vino procede de viñas viejas de garnacha blanca sobre suelos de 'panal' (duna fósil) con bajos rendimientos. Nace de una selección de ocho parcelas de esa variedad y ha tenido una crianza de ocho meses en barricas nuevas de roble francés de 500 litros. El resultado, aromático, con notas minerales (de hidrocarburos), de flores y frutas blancas. Boca sabrosa, cremosa, con acidez y sedoso en el paso. A punto de salir la añada 2017.

El Buen Vecino 2018

La General de Vinos. DO Rueda. PVP: 5,60

Es la nueva marca de vinos de La General, bajo la que sale este joven blanco de verdejo junto a un tinto roble de tempranillo. Dos etiquetas juveniles, con ilustraciones en sintonía del artista Alberto Gamón. En la botella, un vino ligero, fluido, sencillo, ‘vendible’, fresco, con aromas de hierbas aromáticas, una acidez cítrica, que no molesta, y cierta amabilidad en el paso de boca.

Ganadero blanco 2018

Bodegas Canopy. DO Méntrida. PVP: 5,20

Otra novedad, el hermano blanco del tinto con el que comparte nombre, Ganadero. Elaborado con macabeo, a la que añaden 5% de garnacha y 5% de verdejo, las uvas proceden de la localidad toledana de Camarena, a 400 metros de altitud. 5.000 botellas de esta primera añada en la que destacan notas herbáceas, de frutas blancas y rojas, aromas de hinojo y una acidez equilibrada. Boca fresca y fluida.

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Quíbia 2018

Ánima Negra. VT Islas Baleares. PVP: 14

Un vino mallorquín que lleva en su composición mayoría de uvas tintas, esto es, un 60% de callet, la variedad autóctona de la isla, a la que acompañan las blancas premsal blanc (30%) y giró ros (10%). Una elaboración reflejo de la tierra y el paisaje del que procede, que ha tenido una crianza de cuatro meses con sus lías en depósitos de cemento y acero inoxidable. Es un vino fresco, con aromas de fruta blanca y tropical, herbáceos, notas cítricas y minerales. Sabroso, salino, algo graso, con agradable madurez y una acidez que se agradece. Recuerdos cítricos y minerales en el final de boca.

Habla del Mar

Bodegas Habla. Vino de mesa. PVP: 24

Otra de las curiosidades que viene a sumarse a las que firma la bodega extremeña. Un vino ‘submarino’, por eso de que ha realizado la segunda fermentación a 15 metros bajo el mar, en depósitos de 300 litros, en la bahía vasco-francesa de San Juan de Luz. Un curioso experimento, que sale por segunda vez y que presentan sin añada porque procede de una mezcla de diferentes variedades blancas seleccionadas en viñedos gallegos, cántabros, catalanes y vascos, todos con influencia atlántica. Además, la combinación, porcentajes y procedencias pueden variar cada año. Esta segunda edición ha estado bajo el agua entre noviembre de 2018 y abril de este año, meses en los que mareas y oleaje lo han mantenido en constante movimiento. Es por eso que aparecen aromas salinos, de yodo, recuerdos vegetales (algas), notas minerales, en un elaboración de paso fino donde no falta la sensación fresca.