La Real Academia de la Lengua Española (RAE) define salsa como "la composición o mezcla de varias sustancias desleídas, que se hacen para aderezar o condimentar la comida". Posiblemente, esta definición se queda escasa, por cuanto las salsas son además uno de los elementos esenciales de la gastronomía, ya que tienen el poder de conferir a las elaboraciones culinarias otras texturas y aromas y enriquecerlas con distintos matices, proporcionándonos infinidad de sensaciones gustativas, algunas de ellas de lo más sorprendentes. El recetario contempla muchísimas, cada una de las cuales orquesta la unión perfecta con un tipo de elaboración; incluso muchas de ellas carecerían de atractivo sin su presencia.

Asimismo, las hay dulces, picantes, afrutadas o amargas; emulsionadas, fermentadas o derivadas de otras; e incluso calientes o frías. Estas últimas son las más recurrentes durante la época estival, por cuanto son refrescantes y ligeras y, además, combinan y dan un extra de alegría a los platos típicos del verano. He aquí siete propuestas de salsas, ideales para los aficionados a estos aderezos o para quienes conferir un toque especial e innovador a sus platos, haciéndolos más seductores al paladar.

Tzatziki

Foto: iStock.
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Es una de las más tradicionales del recetario griego, que deriva de la turca cacik. Demuestra que el yogur, su ingrediente principal, no solo es un postre o un tentempié, sino un ingrediente de lo más interesante, que confiere cremosidad y un punto ácido a las elaboraciones en las que participa. El pepino rallado, el zumo de limón, el perejil, el ajo, la menta y el eneldo terminan de conformar la lista de ingredientes de esta ligera salsa. Además, la convierten en idónea para acompañar a los pescados, las verduras y las carnes blancas. Los griegos suelen aplicarla al dürüm, a los mezze (selección variada de aperitivos) e incluso la untan en pan.

Pesto

La gastronomía italiana nos ha regalado un buen número de salsas, siendo el pesto un buen y delicioso ejemplo. Originaria de Liguria, su nombre deriva del vocablo genovés 'pestare', que significa machacar en un mortero, que precisamente es el modo de elaboración de esta salsa. Tiene como ingredientes protagonistas la albahaca, los piñones y los ajos, los cuales se aderezan con un aliño de queso, generalmente parmesano o pecorino, aceite de oliva y sal. El resultado es una salsa ligera y aromática, ideal para enaltecer el sabor de las verduras, la pasta, el pescado, las pizzas, las ensaladas o para untar en tostadas.

Su éxito ha conllevado el surgimiento de otras versiones como el pesto rojo, que, a diferencia de la original, incluye pimientos y tomates secos. Estos le confieren una intensa tonalidad y un gusto más penetrante, que funciona muy bien con carnes, pastas y pizzas.

Satay

Foto: iStock.
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También conocida como kacang sambal o salsa de cacahuetes, es muy recurrente en la cocina de diversos países asiáticos, como, por ejemplo, Malasia, China o Indonesia. Está hecha a base de mantequilla de cacahuete y salsa de soja, si bien es cierto que algunas veces incluye leche de coco, especias y ajo. Marida a la perfección con los pescados y, sobre todo, las carnes, siendo ideales las asadas. No obstante, tiene incontables usos. Por ejemplo, los chinos la combinan con las carnes al grill, los fideos o el hot pot; los indonesios, a los platos de verduras y pescados.

Son esenciales en la cocina, pues dan otras texturas, aromas y matices gustativos a los platos

Tártara

Alcaparras, aceitunas, mostaza, mayonesa, cebolla, perejil, huevo y rábano son los ingredientes que dan lugar a esta salsa de textura cremosa, ideal para quienes están aburridos de la mayonesa o su sabor no enaltece suficientemente las elaboraciones. Si queremos potenciar su sabor, admite la inclusión de vinagre. Esta salsa, cuyo nombre deriva de las tribus tártaras de Mongolia, es ideal para aliñar pescados, verduras, ensaladas, huevo duros o cortes del pollo como, por ejemplo, las alitas.

Chimichurri

Si hay una salsa que enaltece el gusto y pinta de color las elaboraciones cárnicas, especialmente a la brasa y al horno, es la chimichurri; una aliada inestimable de las barbacoas veraniegas. Muy típica de Sudamérica, especialmente Argentina, proporciona un aroma intenso y un ligero sabor picante, en tanto que está formada por una base emulsionada de ají, perejil, ajo, vinagre y sal, a la que se le añaden distintos condimentos como orégano, tomillo, laurel, mostaza e incluso cebolla. No obstante, la versatilidad de su gusto conlleva que cada vez sea más utilizada para marinar aves y pescados, como aliño de ensaladas e incluso de relleno de sándwiches, especialmente los ricos (también calóricos) choripanes, es decir, de chorizo asado a la parrilla.

Salsa cóctel

Foto: iStock.
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Popularmente conocida como salsa rosa, disfrutamos del suave sabor y textura cremosa que regala gracias a los ingleses. Existen numerosas versiones, pero la clásica incluye mayonesa, salsa de tomate natural y algún ingrediente líquido como el coñac, el vino o el zumo de naranja. No obstante, si carecemos de tiempo, siempre podemos hacer la receta simplificada mezclando mayonesa y kétchup, aunque el resultado gustativo obviamente será más discreto. Sea como fuere, es ideal para aderezar ensaladas o los cócteles de gambas, como topping de langostinos o ingrediente de ensaladas, bocadillos o sándwiches. Aunque uno de los mejores compañeros de maridaje es el aguacate, al que le imprime notas ligeramente ácidas.

Tahini

Tradicional de la gastronomía de los países que conforman el mapa de Oriente Medio, consiste en la mezcla de semillas de sésamo molidas, ajo, sal, zumo de limón, perejil y aceite de oliva. De dicha mezcla resulta una salsa aromática y con un gusto que aúna matices salados y ácidos, la cual constituye el ingrediente principal del hummus o el puré de berenjenas. Además, casa a las mil maravillas con las verduras, las ensaladas y los pinchos de carne, y da muy buen resultado untada en pan, que si es de pita, mucho mejor.