Vino, gastronomía, arquitectura vintage, fachadas de cerámica, música y mucho más a escasos cincuenta minutos de vuelo desde Madrid y a pocas horas por carretera desde otros puntos de España. Oporto es una ciudad con mucho encanto a la que siempre apetece regresar. Un destino de moda que nos ofrece infinitas alternativas para disfrutar de una escapada perfecta.

¿Dónde alojarnos?

La Ribeira es la zona más hermosa de toda la ciudad. Con el río Duero a tus pies y la parte histórica y monumental al lado, el Pestana Vintage Porto es la mejor opción para ir caminando a todas partes. Una encantadora agrupación de coloridos edificios que además ofrece una completa oferta gastro. Los mejores desayunos con vistas se disfrutan desde su terraza. Los más carnívoros no os podéis perder su restaurante RIB: excelentes cortes de vacuno os están esperando. Si lo que buscas es gran lujo cosmopolita debes hospedarte en el Intercontinental. Ubicado en la plaza de los Aliados este hotel se sitúa en una imponente edificación reformada del siglo XVIII, el Palacio das Cardosas. Los que prefieran tranquilidad en un impresionante edificio de arquitectura diocechesca rodeados de tranquilidad, antigüedades y en un entorno distinguido, deben pernoctar en el Palácio do Freixo.

¿Dónde comer?

Un buen bacalao
Un buen bacalao

En cualquier parte. En Oporto, como en todo Portugal, se come rico, abundante y barato en cada esquina. El pescado es excelente, la repostería de llorar de la emoción y los calderos y las sopas, sabrosísimos. De obligada parada son las terrazas de la Ribeira y su bacalao a la nata. Los que deseen degustar la típica francesinha (un sándwich contundente relleno de varios tipos de embutido y carne, recubierto con queso y regado con una salsa de cerveza y tomate) tienen que acercarse hasta el café Santiago: todos afirman que aquí se preparan los mejores de la ciudad. Pero si buscas una opción más refinada recomendamos el legendario café Majestic que además merece una visita en sí mismo.

Planes gastro-musicales

Acude a un concierto en la vanguardista Casa de la Música: tiene precios populares, pero ofrece espectáculos de mucha calidad. Además, puedes cenar en su restaurante de cocina de autor tras el concierto o tomar una copa en la terraza del último piso con unas bonitas panorámicas de Oporto.

Visita bodegas

Se encuentran ubicadas en la vecina ciudad de Vila Nova de Gaia -al otro lado de los puentes-. Además de la degustación de los vinos de Oporto, esta zona ofrece impresionantes panorámicas. Hay unas cuantas bodegas y todas merecen la pena, pero si dispones de poco tiempo, déjate caer por Croft, la más antigua de Oporto, fundada en 1588. Imprescindibles también Ramos Pinto por su historia, Taylor´s o Sandeman.

Escucha las olas

Sobre la misma arena del Atlántico se encuentra el restaurante Praia Da Luz, junto a un camino geológico. Hamacas, camas balinesas, zona chill-out, cafetería, restaurante… al borde del mar y decorado con buen gusto. Podrás desayunar, comer, tomar un cóctel a precios estupendos. Dos recomendaciones cuando lo visitéis: probad su tarta de lima y tomad el aperitivo (por ejemplo, una botella de vino blanco fresquito a partir de diez euros) en un chiringuito situado a escasos 200 metros del restaurante.

Con encanto

En O Paparico hay que llamar a la puerta para entrar y tienes que estar atento porque ni siquiera hay señalética que indique su presencia. Construido sobre lo que antiguamente fue un establo, ahora ha sido reconvertido en un acogedor restaurante de ambiente íntimo. Sabores tradicionales de Portugal recogidos en unos platos muy bien ejecutados. Excelente carta de vinos, merece la pena dejarse aconsejar en el maridaje.

Panorámicas de postal

Oporto
Oporto

En el Dick´s Bar el vino es el absoluto protagonista. Un lugar perfecto para quien desea disfrutar de un momento de relax y degustar una copa de vino o un cóctel con unas vistas impresionantes de Oporto y el Duero. Situado en el hotel Yeatman, el más lujoso de la ciudad, el Dick´s ofrece precios moderados y evoca el ambiente de un club privado decorado con fotografías e ilustraciones históricas. Dispone de una amplia carta de vinos envejecidos en madera que puedes degustar por copa o por botella. Además, el servicio es impecable y ofrece una carta de tentempiés, platos ligeros, deliciosas franceshinas y ensaladas ideales para cenar mientras cae el sol. Los fines de semana hay música en vivo.

El paraíso de las sardinas

El Rey de las sardinas, en Matosinhos es un chiringuito sencillo con mesas y sillas de plástico, servilletas de papel… Pero en cuanto te sirvan las fuentes de sardinas a la brasa más ricas que hayas probado, las inmensas raciones de un bacalao que se deshace en la boca o las montañas de un choco delicioso -todo acompañado de guarniciones de patatas fritas, cocidas, asadas…- te olvidas de lo demás. Puedes aprovechar la visita a Matosinhos para disfrutar de su lonja y pasear por sus playas.

La pulpería

Un establecimiento muy frecuentado por los propios portuenses. Presumen -con razón- de servir el mejor pulpo a la brasa con patatas de todo Oporto. Hablamos de A Grade, un pequeño y estrecho negocio familiar que siempre está abarrotado de turistas y lugareños que acuden para deleitarse con su especialidad culinaria. También destacan en los platos elaborados con pescados y mariscos.

La cafetería que enamora

A Brasileira es una cafetería mítica repleta de historia y de anécdotas que fue inaugurada en 1903 y ha sido frecuentada desde entonces por celebridades, políticos y estrellas de cine. Ubicada en un edificio monumental que ahora ocupa el hotel del mismo nombre, es parada obligada (tanto para los habitantes de la ciudad como para los viajeros) para tomar un café fabuloso acompañado de algunos dulces caseros entre cristales, mármoles, azulejos y espejos. No te pierdas su bizcocho casero (sin azúcar) de frutas, nueces y canela o su tarta de chocolate.

La ruta de los petiscos

Petiscos
Petiscos

Nuestros vecinos portugueses han sucumbido a las tapas, aunque ellos lo llaman petiscos. ¿Una ventaja? Puede encontrar tapas deliciosas por menos de un euro. Os recomendamos tres establecimientos relativamente cercanos entre ellos: Caldeireiros, donde no debes dejar de probar su salchicha con salsa de espinacas, Cantina 32 un establecimiento de diseño con una variedad brutal de bocados (imprescindibles el salmón curado en mostaza y naranja o su pulpo salteado con patatitas dulces) y Trasca donde hay que terminar con la tarta de leche condensada con chocolate.

El gin-tonic con vistas

Elige la terraza del puente de Don Luis, uno de los emblemas de la ciudad. Fue diseñado por Teófilo Seyrig, discípulo de Gustav Eiffel y se caracteriza por su estructura metálica de hierro. Tiene dos niveles: en el superior circula el tranvía y el inferior para vehículos y peatones. Es un puente muy transitado porque al cruzarlo llegas a las bodegas. Pero cuenta con un aliciente más: una terraza sobre el río Duero que ofrece unas vistas increíbles. Toma una copa mientras te recreas con la navegación de decenas de embarcaciones. Si lo que buscas es una terraza urbana, elige la azotea del Porto Goldsmith, el Auru Rooftop: en pleno corazón de la ciudad está animadísima al caer el sol y te preparan unos cócteles de autor muy ricos que presentan en una carta muy especial: ¡un reloj que funciona!

El mercado tradicional

Si te gustan los espacios genuinos tienes que visitar el mercado de Bolhão, donde apenas nada ha cambiado desde que abriera sus puertas allá por 1914. Es una delicia pasear entre sus puestos de fruta, verduras, flores y productos típicamente portugueses, como vino, miel, sardinas, bacalao, aceite o el famoso queijo da serra. También podrás comprar souvenirs típicos. Otro mercado muy frecuentado es el de Beira Río en Gaia: tiene puestos de comida tradicional portuguesa y de cocina internacional para picotear algo rápido cuando visitas las bodegas.