Para conocer los orígenes de la pizza nos tendríamos que remontar al siglo XVII, momento de la historia en el que los habitantes más humildes de Nápoles (Italia) comenzaron a prepararla sin saber que estaban marcando un antes y un después en la gastronomía de su país. La primera pizzería del mundo se abrió en esta ciudad bajo el nombre de Port’Alba. Comenzaron con la venta de pizzas para los viandantes en 1738 y tardaron casi 100 años en colocar mesas y sillas y convertirla en un restaurante.

Por aquel entonces, estaban compuestas apenas por tomate y queso (la clásica margarita que conocemos hoy en día), pero el sabor neutral de la masa ha logrado que hoy en día haya evolucionado tanto que se puedan encontrar pizzas con ingredientes tan dispares como carne, pescado o incluso piña, amada por unos y odiada por otros. A ella le podríamos añadir casi cualquier ingrediente que se nos ocurra, sin embargo, hay algunos que ligan especialmente bien con ella y que no son muy habituales.

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Pizza con croquetas

La pizza adquiere una dimensión tridimensional con toppings como este. Bolitas de pollo empanado o incluso croquetas le dan un toque especial, más consistente y con un alto poder de sorpresa para tus invitados. En algunas pizzerías ya se pueden encontrar las pizzas con croquetas. Si la preparas en casa, la clave está en hacer bolitas pequeñas de croqueta y que la bechamel y el rebozado sean muy finos. Lo ideal es no añadirle ningún ingrediente adicional a la croqueta, ya que esta por sí misma tiene suficiente protagonismo.

Pizza con patata

En España todavía es un ingrediente sorprendente, pero basta darse una vuelta por los puestos de pizza al taglio de Italia para ver que allí es un básico que suele estar en todas las cartas. La pizza con patata está bastante descompensada a nivel nutricional, ya que son hidratos más hidratos, pero en boca nos da un resultado bastante bueno. Lo ideal es cortar la patata muy fina antes de meterla al horno para que esté blandita y darle un toque especial con un poco de queso gratinado.

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Pizza con pera

La pera se usa bastante en la cocina italiana y la tenemos muy normalizada en los platos de pasta fresca rellena, sin embargo, es menos popular en las pizzas. Al hornearla, adquiere una consistencia blanda y aporta matices dulces. Se puede partir en rodajas finas o en pequeños cubos, de un tamaño similar al que se utiliza para la piña. La pera en la pizza puede ser deliciosa, pero hay que cuidar el resto de ingredientes que la acompañarán.

Mientras que la patata que hemos visto en el punto anterior tiene un sabor neutro y se puede combinar con cualquier otro ingrediente añadido, la pera es más delicada y no admite ciertos sabores. Por ejemplo, una mala combinación sería pera y pepperoni o pera y atún, mientras que todo un acierto es la pera con nueces o la pera con ricotta.

Las pizzas con fruta cada vez son más populares, con ingredientes como piña, pera, manzana...

Pizza de calamares

Si pensamos en pescados o productos marinos, el atún y las anchoas son los más conocidos, sin embargo, hay más posibilidades. Otro de los ingredientes sorprendentes para pizzas que nos llega desde mares y océanos son los calamares. Antes de añadirlos al horno debemos cocinarlos bien, mejor si son cocidos, y trocearlos antes de coronar nuestra pizza con ellos. Una buena combinación son los calamares con hortalizas (tomate, cebolla, pimiento…) o simplemente con una buena base de tomate. En esta elaboración es mejor evitar el queso.

Pizza de espaguetis

En el caso de la pizza con patata ya decíamos que, a pesar de que en España es una gran desconocida, en Italia es un clásico. Lo mismo sucede con la pizza de espaguetis. Nos volvemos a encontrar con un caso en el que se combinan hidratos con más hidratos, pero es una variedad tan sorprendente que nos será imposible resistirnos si la vemos en las vitrinas de las pizzerías al taglio de Italia. Prepararla en casa es realmente sencillo. Basta con cocer los espaguetis (o el tipo de pasta que hayamos elegido) y coronar la pizza con ellos. El resto de los ingredientes se pueden añadir directamente sobre la masa de la pizza o bien prepararlos junto con la pasta. Por ejemplo, podemos hacerla de espaguetis a la carbonara o a la amatriciana, sorprendente y deliciosa.

Otros ingredientes sorprendentes

Desde aquella clásica pizza margarita con tomate y queso hasta las elaboraciones con las que contamos hoy en día han pasado muchos siglos y sobre todo muchas ganas de innovar y sorprender a los comensales.

Ingredientes que en su día fueron sorprendentes (anchoas, aguacate, queso estilo Philadelphia…) hoy en día se puede encontrar en casi cualquier pizzería y son parte de las recetas más habituales. Y es que precisamente uno de los aspectos más positivos de este plato es que está abierta al gusto del consumidor, gracias a la neutralidad del sabor de su base. La clave para un buen resultado es saber combinar los ingredientes entre sí. Si optamos por alguno de estos alimentos sorprendentes, tendremos que buscar compensar con el resto de los ingredientes de la preparación (por ejemplo, unos calamares con un queso azul no darán un buen resultado, pero sí con un poco de tomate).