Coloridas, vistosas y saludables, son lo último en tendencias culinarias; y ahora que va terminando el verano resultan perfectas para controlar las calorías que tomamos y poner freno a los kilos que los excesos de las vacaciones han podido sumar a nuestro cuerpo. Hablamos de las ensaladas verticales, que como su propio nombre indica consiste en ir colocando los ingredientes por capas en un recipiente alto, en vez de en un plato.

La idea básica es esa, pero hay mucho más, ya que no todo vale a la hora de preparar una. Existe una técnica. Empezando por el principio, hay que contar con el envase adecuado para ir montando la ensalada y ese es el 'mason jar', un recipiente de vidrio transparente con tapa que seguro ya ha llamado tu atención en numerosas cafeterías y restaurantes, ya que dentro de ellos se sirve casi de todo, desde un gazpacho a un smoothie.

Un invento que nació en 1858 y que hoy está más de moda que nunca, haciendo la competencia a los táperes


Las 'mason jar' tienen historia y esta comienza a mediados del siglo XIX en el estado de Philadelphia. Allí, el hojalatero John Landis Mason creó los primeros botes de cristal con tapa de rosca de zinc. Pero el éxito total del producto llegó cuando dos hermanos de Buffallo, Frank y Edmund Ball, captaron su potencial y empezaron a comercializarlos en serie. Hoy en día estos tarros se conocen con los apellidos de ambos, 'ball mason jar' o simplemente con el del creador, 'mason jar'.

Foto: Mason Jar Spain.
Foto: Mason Jar Spain.

Su aire vintage, así como su capacidad para conservar los alimentos, su cierre hermético y su posibilidad de transportarla fácilmente y de utilizarla una y mil veces, hacen que hoy en día estén haciéndole una seria competencia a los clásicos táperes. De hecho, si bien esta es una marca registrada, numerosas empresas (desde Ikea a Lékué) tienen ya a la venta su propia versión del tarro.

Así se monta una ensalada vertical

Si ya contamos con uno (o similar), tenemos la base para preparar nuestra ensalada vertical. El siguiente paso es conocer la técnica, esto es el montaje, que tiene su truco, ya que debemos ir incorporando por capas los ingredientes, según las características de los mismos. Así:

  • En la base del tarro van los productos más húmedos o que estén mezclados con salsas: pescados en conserva, pasta, maíz...
  • Justo encima, los ingredientes sólidos que más pesen, que también harán de 'barrera' entre los húmedos de abajo y los más delicados de arriba: huevo duro, frutos secos, pollo...
  • A continuación, los vegetales: desde berros a champiñones, pasando por tiras de calabacín o dados de tomate. Es importante lavar previamente los ingredientes que lo precisen, así como cortarlos todos en trocitos pequeños para facilitarnos la tarea a la hora de comer la ensalada.
  • Por último, si hay algún elemento crujiente, como unos chips de queso, mejor coronando la ensalada, para que no pierdan la textura.
  • En cuanto al aliño hay dos opciones: hay quienes lo ponen en la base de la ensalada y quien prefiere llevar una vinagreta preparada en un recipiente aparte, lista para añadirla a la misma justo antes de tomarla.

Las posibilidades son infinitas, ya que este plato (o este tarro, mejor dicho) permite ser creativo e innovar, así como echar mano de los ingredientes que tenemos en la nevera o en la despensa para salir del paso de forma digna y saludable. Como inspiración, estas tres recetas pueden serte muy útiles y su resultado no falla:

Ensalada de garbanzos

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Ingredientes: 200 g de garbanzos previamente cocidos, una lata de maíz dulce, 1 apio, 1 manojo de rabanitos, 1 lechuga rizada y salsa de yogur. Esta puedes prepararla en casa con un yogur natural sin azúcar, una cucharada sopera de aceite de oliva virgen, un diente de ajo, medio zumo de limón, sal y pimienta (también hay quien le añade un poquito de pepino).

Elaboración: coloca en la mason jar una cucharada de la salsa de yogur, a continuación el apio cortado en rodajas de 1 cm de grosor, el maíz dulce, una capa de rabanitos, los garbanzos (bien escurridos) y la lechuga.

Ensalada de pasta

Ingredientes: 200 g de pasta corta, una lata de atún al natural, tomates cherry, aceitunas negras y 1 envase de queso fresco en dados. Para el aliño: queso crema, aceite de oliva, sal, pimienta y hojas de menta.

Elaboración: monta la ensalada colocando en primer lugar el atún, seguido de la pasta, las aceitunas, los tomates abiertos a la mitad y el queso fresco. Cuando vayas a comerla condimenta con la mezcla bien emulsionada de queso y aceite (dos cucharadas generosas de cada) a la que habrás añadido la sal, la pimienta y la menta picada al gusto.

Ensalada de frutas

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Ingredientes: sirope de arce y frutas al gusto

Elaboración: en la base de la mason jar pon una fina capa de sirope y a continuación monta las frutas elegidas en función de su peso, colocando las más ligeras arriba. Los frutos rojos van perfectos y si coronas con dados de queso de cabra y nueces crujientes, quedará deliciosa.