Mallorca es un destino que siempre apetece más allá de los meses estivales. Además de los enclaves costeros más concurridos, el interior isleño ofrece rincones bellísimos que rezuman calma, relax, tranquilidad, paisajes de montaña, bosques de pino y panorámicas sobrecogedoras. Si vais a visitar la isla próximamente, os damos las mejores pistas para disfrutar de una completa y variada jornada gastronómica.

Desayuno (Flanigan)

Nada mejor que comenzar el día en buena compañía con un desayuno tranquilo y sin prisas mirando al mar. ¡Un placer con mayúsculas! Flanigan -y su terraza a pie de mar- lleva más de tres décadas sirviendo con mucho estilo en el glamuroso entorno del puerto deportivo de Portals. Hasta el mediodía podréis saborear sus molletes, zumos naturales, bollería, beicon con huevos o fruta con jamón dulce… Y no te sorprendas si compartes el café matutino con deportistas de élite, empresarios, actores e incluso con algún miembro de la familia real. Esta casa, uno de los clásicos por excelencia de la isla, es punto de encuentro de personalidades de todos los ámbitos. También durante las comidas y las cenas.

El aperitivo (La Rosa)

5 Pétalos.
5 Pétalos.

Si eres de los que no perdona un buen vermut, tienes que conocer La Rosa. Es un establecimiento muy frecuentado en la isla, una mezcla de colmado y vermutería. Visitado tanto por mallorquines como por foráneos, también ofrece tapas muy apetecibles como la tortilla, las conservas de calidad, un excelente jamón, encurtidos, salazones… Su selección de vermuts es extensa y además los suelen servir acompañados con un plato de patatas caseras con salsa. Incluso se han atrevido a lanzar al mercado 5 Pétalos, un vermut de producción propia con base de uva garnacha.

La comida (Zaranda)

Restaurante Zaranda.
Restaurante Zaranda.

Si estáis buscando una comida de altura ,resulta recomendable conocer Zaranda, con sus dos estrellas Michelin. Se ubica en el hotel Castell Son Claret, una antigua mansión enmarcada en un escenario idílico que se encuentra junto a la localidad de Capdellà, a los pies de la Tramontana. Los fogones están al mando del chef Fernando Pérez Arellano, un cocinero muy perfeccionista con una amplia experiencia internacional. Ofrecen tres tipos de menús (a partir de 140 euros sin maridaje) en los que el producto local y de temporada tienen especial protagonismo y en los que cada bocado es una delicatessen. Pero si lo que te gusta es picotear, tienes que visitar la zona histórica de La Lonja, que además está siempre animadísima. Alrededor de la plaza que preside el bonito edificio que le da nombre, hay un buen número de calles y callejuelas repletas de terrazas y restaurantes para tapear o comer de manera más informal. Toma nota de la parada imprescindible: la calle Apuntadores, de calles empedradas y casonas antiguas.

La merienda (Ca´n Joan de Saig´o)

El bocado obligatorio y delicioso de la isla tiene nombre propio: ensaimada. En casi todas partes está muy rica, pero no dejéis de probar la de Ca´n Joan de S´aigo, un obrador fundado en el siglo XVIII. Hay que pedirla tibia (en plato caliente) y en su formato individual. También es fantástica su ensaimada de chocolate. Si estás explorando la sierra de Tramontana (imprescindible para conocer alguno de los parajes insulares más bellos e inolvidables), acércate hasta Forn des Casino en la localidad de Banyalbufar. Aquí sirven una ensaimada de premio: este horno quedó en segunda posición en el campeonato mundial de 2017. O hasta el Forn de San Francesc en Inca, que se ha alzado con el primer premio según el Consejo Regulador. No salgas de allí sin probar la ensaimada rellena de chocolate blanco con nueces y la de sobrasada.

Cena (hotel Valldemossa)

Restaurante Valldemossa.
Restaurante Valldemossa.

El entorno que rodea a este hotel boutique de arquitectura única -antiguo patrimonio de la Cartuja- es inolvidable. Este refugio consigue que te olvides del resto del mundo en cuanto lo pisas; se trata de un paraje del cual se han enamorado artistas, músicos y escritores como Chopin o Jovellanos. Desde cualquier rincón de este establecimiento te sorprenden las panorámicas sobre la sierra y el encantador pueblo de Valldemossa, que se encuentra a cinco minutos caminando. La cocina contemporánea, elaborada y de calidad, es otro de sus puntos fuertes. Tanto en el interior como en la terraza exterior (absolutamente recomendable cuando el tiempo lo permite) se puede disfrutar de las distintas opciones que proponen: desde desayunos bufet, almuerzos, jazz lunchs. Pero lo mejor es reservar para cenar. En las veladas nocturnas se contempla la Cartuja iluminada de frente y, además, están amenizadas con sesiones de boleros (los viernes) o conciertos de piano (los sábados). No dejes de pedir la corvina a baja temperatura con suquet de bogavante, el tartar de gamba roja con galleta de almendra y lima, o el San Pedro sobre ravioli de gamba, cebolla morada, salsa de mejillones y erizos de mar al curry.

Las copas (Saratoga Blue Jazz Club)

Romeo's.
Romeo's.

Situado en la azotea del hotel Saratoga, es uno de los lugares más famosos en Palma para disfrutar de música en directo cuando cae el sol. Un emplazamiento que atrae a buenos intérpretes (no solo locales, también nacionales e internacionales). Mientras saboreas tu cóctel, te vas a recrear con unas estupendas vistas de la ciudad de Palma. Si prefieres un gin-tonic al atardecer, elige 49 Steps. Con una ubicación privilegiada, frente al puerto de la capital mallorquina, se observa la puesta del sol con la icónica catedral de Palma de frente. Si buscas algo más relajado y marino, acércate hasta Romeo´s en el Port d'Andratx. Aquí puedes saborear despacio una cerveza bien fría mientras la brisa te envuelve y disfrutas de unas estupendas vistas sobre la bahía.