La cocina inglesa tiene un éxito discreto en el panorama internacional, pues la eclipsan otras como la francesa o la española, que desde hace años gozan de gran aceptación por la calidad de productos y los sabrosos platos que integran. En realidad, los ingleses tampoco pueden presumir de tener muchos platos populares fuera de sus fronteras, a excepción del 'roast beef' o el 'fish & chips', que son sus buques insignia, pero sí una carta repostera de lo más prolífica. No en vano, en ella habitan muchas propuestas deliciosas, que sí tienen un gran reconocimiento y reclutan incondicionales en todas las partes del planeta. Buen ejemplo de ello es el carrot cake, un pastel de zanahoria y especias cubierto con un glaseado de queso, que regala una textura húmeda y un intenso gusto dulzón con notas especiadas de lo más irresistible.

Al igual que otros muchos dulces ingleses, como el crumble, nació durante la época de racionamiento de alimentos decretada por el Gobierno británico durante la Segunda Guerra Mundial, tras el bloqueo de la entrada de provisiones por parte de las potencias del eje como estrategia para vencerlos. Con tales circunstancias, muchos productos escaseaban y los ingleses tuvieron que encomendarse a la imaginación para crear elaboraciones y alimentarse. En este contexto nació el carrot cake, que apuesta por la zanahoria como ingrediente principal por su gran poder endulzante (junto con la remolacha, es el que más cantidad de azúcar contiene), pues entonces el azúcar escaseaba y además era muy caro.

Asimismo, este dulce no fue una invención totalmente nueva, pues en la Edad Media ya se hacían púdines con este vegetal, que, dicho sea de paso, está resurgiendo con fuerza en el panorama culinario anglosajón. Sea como fuere, lo cierto es que el carrot cake se ha convertido en uno de los dulces más aclamados a lo largo y ancho del planeta; una gesta lograda curiosamente por los norteamericanos, quienes, además de elaborar sus propias versiones, se han encargado de darlo a conocer al mundo, encumbrándolo al estrellato.

Tips para una versión perfecta

A día de hoy, no hay una receta estándar del carrot cake y conviven tantas versiones como cocineros. Grosso modo, incluye huevos, azúcar, aceite vegetal, zanahorias y especias como la canela, el jengibre y la nuez moscada. En ocasiones, se le añaden frutos secos, pasas y frutas como, por ejemplo, el coco. No obstante, sí existen algunas reglas que debemos poner en marcha a la hora de elaborarlo para conseguir una versión deliciosa. Veamos cuáles son

Foto: iStock.
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  • Tal y como hemos anticipado, las zanahorias son el ingrediente principal de este dulce, las cuales le aportan dulzor, jugosidad y humedad. Pero no son las protagonistas, es decir, se tienen que advertir discretamente. Para lograrlo, debemos rallarlas finamente, ni picarlas ni machacarlas, con el objetivo de que se integren correctamente con la masa.
  • También es importante retirar el agua que expulsa este vegetal en el momento del rallado, pues es demasiada y no contribuirá a un buen resultado.

Surgió en la época de racionamiento británica e incluye zanahoria por su gran poder endulzante

  • Aunque no hay una regla establecida a la hora de incluir especias, lo cierto es que la canela, la nuez moscada y el jengibre son imprescindibles. Ahora bien, debemos incluir cantidades equilibradas. La razón es que todas tienen un sabor muy marcado y con mucha personalidad, por lo que si nos excedemos con una de ellas, el resultado no será el más satisfactorio. No existen proporciones estándar, pero los entendidos aconsejan echar dos cucharaditas de cada una. Si no sois precisamente devotos de los gustos intensos, siempre podéis reducir la cantidad.
  • A la hora de preparar la masa, es importante apostar por la proporción de ingredientes y sus cantidades. Si incluimos mucha variedad, interferirán en el gusto de las especias y la firmeza de la textura, desmenuzándola. Además, se desaconseja incluir en ella algunos como el aceite de oliva y la mantequilla, pues modifican el sabor, o la piña, ya que es muy acuosa y tornará la textura demasiado húmeda y, por tanto, frágil.
  • Finalmente, el glaseado, que se hace con queso crema, mantequilla y azúcar glas, debe aplicarse cuando el pastel está frío. De lo contrario, este se derretirá y, por lo tanto, carecerá de la textura crujiente que lo caracteriza.

La receta

Foto: iStock.
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Ingredientes:

Para la masa:

  • 400 g de zanahorias ralladas
  • 6 huevos
  • 130 g de azúcar blanco
  • 240 g de azúcar moreno
  • 300 g de aceite de girasol
  • 330 g de harina
  • 2 cucharaditas de canela
  • 1 cucharadita de jengibre
  • 1 cucharadita de nuez moscada
  • 3 cucharadas de bicarbonato de sodio
  • 1 pizca de sal
  • 120 g de nueces picadas

Para la cobertura:

  • 250 g de azúcar glas
  • 200 g de mantequilla
  • 500 g de queso crema
  • Un puñado de nueces tostadas

Elaboración. Antes de comenzar la receta, precalentamos el horno a 190ºC. A continuación, juntamos en un bol todos los ingredientes de la masa, a excepción de las zanahorias, la harina y las nueces; y batimos con las varillas hasta que estén complemente mezclados. Luego, tamizamos la harina sobre la mezcla y removemos hasta que se integre con la mezcla. Después, incorporamos las nueces y las zanahorias ralladas; mezclamos y horneamos en la rejilla central durante una hora. Mientras tanto, hacemos la cobertura mezclando el queso, la mantequilla y el azúcar. Cuando el bizcocho esté frío, extendemos la mezcla por la superficie y, sobre ella, las nueces tostadas y picadas.