En la capital supone un auténtico rompecabezas encontrar restaurantes en los que pagar un precio moderado. Hemos explorado numerosos establecimientos madrileños hasta dar con ocho locales donde se puede cenar muy bien por un ticket medio de unos 30 euros (sin tener que recurrir al formato tapeo ni a las socorridas barras). Y los hemos encontrado de todos los estilos: clásicos, recién inaugurados, de cocina tradicional, vanguardista, internacional…

Foto: iStock.
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Quinqué

Un recién llegado al barrio de Chamartín que consigue llenos desde su inauguración porque es una casa de comidas con una relación calidad-precio estupenda. Dos jóvenes chefs –Carlos Griffo y Miguel García–, con una trayectoria respetada en el circuito gastronómico, elaboran una buena cocina tradicional y de mercado para todos los bolsillos. La carta de Quinqué se basa en la estacionalidad del mejor producto, lo que los lleva a cambiar la mayoría de sus platos cada mes y a ofrecer sugerencias fuera de carta. Las croquetas de jamón son imprescindibles. Los mejillones en escabeche casero son otro de los entrantes favoritos; su jugosa tortilla de merluza o el pisto con huevos de corral pueden ser excelentes opciones para compartir. Otras de sus mejores especialidades son los platos de cuchara: riquísimas verdinas asturianas con berberechos, las pochas con cocochas de merluza, la clásica fabada asturiana o el pisto con huevo de corral. Entre los postres hay que decantarse por el arroz con leche con azúcar quemado o la cremosa tarta de queso.

OX´s

Un restaurante de cocina de navarra que destaca por su buen producto desde hace más de 30 años. Desde hace unos meses, OX´s se hace accesible a todos los bolsillos (sin descuidar la calidad que le caracteriza) con un menú gastronómico de noche a 25 euros. Para comenzar se puede elegir entre una ensalada de tomate con yema de espárragos, bonito y cebolla, caldo de cocido y crostones de pan o la sopa de pescado. A continuación llegan unos pimientos piquillo rellenos de bacalao, tortilla de langostinos con pisto o un arroz con verduras y setas. Entre los principales ofrecen merluza langostada, lubina al horno con pilpil de patata, ajetes y trigueros, albóndigas caseras de ternera (uno de sus platos estrella) o carrillera de novillo. Como postre, pantxineta y goxúa. En la carta también ofrecen prácticamente todos los platos en medias raciones, por lo que se puede cenar a un precio muy razonable. No hay que dejar de probar su sopa de pescado (la mejor de Madrid), la menestra y el cocido de alubias rojas. Entre los postres, el flan y el helado de queso.

La Taberna de Pedro

Situado junto al otro negocio que regentan sus propietarios, la estupenda Vinoteca García de la Navarra, en esta taberna se cena muy bien a precios moderados y respetando la excelente calidad del producto -especialmente las verduras y hortalizas de la huerta de Navarra-, una de las principales señas de identidad de esta casa. En La Taberna de Pedro se disfruta especialmente con los productos de temporada (como los espárragos blancos, los buenos tomates, las alcachofas o las setas) y los guisos tradicionales muy bien ejecutados (como las lentejas, las albóndigas, los callos y el pisto manchego con huevos fritos).

La Gabinoteca

Un clásico que siempre suele estar de lo más animado y que lleva detrás el sello de los ya reconocidos y respetados hermanos Redruello (propietarios de los dos locales de La Ancha, los dos de Fismuler y Las Tortillas de Gabino). La Gabinoteca es un local divertido, desenfadado, de cocina creativa en formatos reducidos y donde el vino tiene un gran protagonismo. Ensaladilla rusa, alcachofas fritas, ensalada de kale, escabeche de pescado, la pata de pulpo, las gyozas de ropavieja están muy ricos. Sus potitos con huevo, patata y trufa son uno de los platos estrella, como el taco-pato y el bocata de calamares.

Foto: iStock.
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Dingo

Con dos ubicaciones, en Velázquez y en Serrano, la carta de Dingo está inspirada en la cocina estadounidense, con recetas y platos populares al otro lado del Atlántico. Una de las especialidades de la casa son sus platos con huevos que se presentan en cinco variedades: benedictinos, florentinos, nórdicos, rotos con paletilla ibérica o pochados con lascas de foie. Entre sus entrantes destacan sus mejillones, la ensaladilla de patata asada con bonito del norte y alioli de ajo negro, y el pulpo al carbón. Aunque las estrellas de la carta son sus hamburguesas -todas ellas de vaca rubia gallega y 225 gramos- que se acompañan con patatas fritas caseras y se cocinan con carbón de encina que consigue un aroma y toque especial a las carnes. Entre ellas destaca la Dingo, preparada con ternera, beicon, queso cheddar, cebolla morada, tomate y lechuga. También están muy ricas sus nuevas hamburguesas de foie, con ternera y cebolla caramelizada; y la de piquillo que acompaña la carne con queso ahumado fundido y pimientos confitados.

La Caprichosa

Recién inaugurado, este restaurante que se encuentra ubicado en un edificio histórico del barrio Salamanca, destaca porque todas sus elaboraciones se realizan de forma completamente natural y sin fuego. ¿Cómo lo hacen? Emplean cocina a baja temperatura y otras técnicas que dan lugar a sabores sorprendentes. El espacio es precioso, dividido en diferentes ambientes decorados con mucho gusto. Respecto a la carta, hay que pedir pulpo con revolconas, las croquetas, pez mantequilla con esencia de setas y trufa, el bacalao negro con muselina de ajo y hummus, el secreto ibérico con glaseado japo-tropical y los saquitos de manzana asada con dulce de leche como postre. El ticket medio por comensal en La Caprichosa ronda los 25 euros.

Patatas gorgonzola.
Patatas gorgonzola.

Baby Grill

Es como cenar en Rubaiyat (su hermano mayor) pero a precios asequibles. Aquí se viene a comer bien con un precio ajustado. Lo mejor es reservar en su luminosa terraza climatizada, rodeada de cristaleras y abierta durante todo el año. La carta de Baby Grill está diseñada para poder compartir y probar sus diferentes propuestas. Destacan el pulpo, el carpaccio de setas con trufa y piñones (imprescindible), o las patatas gratinadas rellenas de queso gorgonzola. La hamburguesa de wagyu es un acierto seguro y entre los platos principales hay que elegir la picaña fileteada (buen corte de una carne muy jugosa), el pollito de grano o steak tartar. En los postres destacan entre su panqueca con dulce de leche o la piña natural con ralladura de lima, muy fresquita y ligera.

Hong Kong 70

Los que prefieren una cena más exótica pueden reservar Hong Kong 70, un nuevo restaurante de comida cantonesa inaugurado recientemente que ofrece propuestas de la auténtica gastronomía tradicional de allí. Lo que caracteriza a este establecimiento es una cocina correcta por un precio medio bajo. Las raciones son generosas, por lo que se puede salir satisfecho por unos veinte euros por cabeza. La cocina está a cargo de chefs hongkoneses que cocinan a la vista del comensal. En su carta se puede encontrar platos de verduras poco conocidas aquí como el brécol chino o las cazuelas de arroz cantonés al horno. También tienen cabida entrantes más habituales como los rollitos de primavera o los dim sum (a precios por debajo de los cinco euros) también están presentes. Entre los platos principales, uno de los más destacados es el pato asado al estilo de Hong Kong y también están muy buenos los nidos de tallarines. Aunque la especialidad de este restaurante es la carne asada cantonesa, también ofrecen otras propuestas a base de cangrejo, langostinos, pollo o ternera.