A estas alturas todo el mundo sabe que consumir verduras (cuantas más, mejor) es fundamental si queremos minimizar el riesgo de padecer diferentes enfermedades y, por lo tanto, tener salud y calidad de vida. Y es que los miembros de la huerta son, además de pobres en grasas y calorías, copiosos en fibra, vitaminas A, C y del grupo B y minerales como, por ejemplo, el calcio, el hierro y el potasio. Por ello, lo ideal es comer más de dos raciones al día o 500 gramos al día; al menos, así lo aconseja la Fundación Española de la Nutrición (FEN).

Los españoles tenemos buena nota en la aplicación de dichas recomendaciones, a juzgar por los datos del último Informe de Consumo Alimentario. Según este, el consumo de hortalizas y verduras se incrementó un 3% durante el último año, de modo que cada español consume 56,88 kg al año.

Aunque podemos presentarlas en la mesa en solitario, lo cierto es que también ejercen de deliciosos y saludables protagonistas de un buen número de platos, algunos de los cuales gozan de una larga trayectoria en nuestra cultura gastronómica, cuya preparación permite disfrutarlas con otros sabores y matices, ampliar nuestras posibilidades en la mesa, caer en el aburrimiento o cumplir con las proporciones diarias recomendadas. He aquí cinco platos muy populares que se hacen con verduras.

Pisto

Pisto.
Pisto.

Este clásico de nuestra gastronomía tiene su origen en La Mancha, donde los campesinos comenzaron a hacerlo para dar salida a los productos de su huerta, en concreto a los pimientos y los tomates, que son los ingredientes que incluía originariamente. Sin embargo, dicha práctica también se llevaba a cabo en más regiones, lo que llevó a la aparición de otras versiones que contemplan más ingredientes como, por ejemplo, la cebolla o la berenjena. A día de hoy, no hay una receta tipo de esta fritada de verduras, si bien es cierto que todas tienen como base el tomate y el pimiento e incluyen verduras de temporada. A la hora de degustarlo, se puede hacer frío, caliente, en solitario o acompañado de huevos fritos, jamón serrano e incluso embutidos.

Porrusalda

También denominado porrusalda, esta sopa forma parte de la carta de platos de cuchara de toda la vida del País Vasco. En origen, se consumía durante la Cuaresma, época que exige la abstinencia de carne, aunque, en la actualidad, se hace en cualquier día del calendario, siendo de lo más reconfortante durante las jornadas más gélidas. Únicamente incluía patata, puerro y, en ocasiones, calabaza, pero hoy se hace con más ingredientes. Por ejemplo, con bacalao desmigado, que es muy típico de Vizcaya; merluza, en el caso de La Rioja; o butifarra, en las cocinas catalanas. Independientemente de la elección, lograr una versión deliciosa reclama, tal y como recomiendan los entendidos, cortar el puerro en porciones gruesas, incluir caldo de verduras mejor que agua normal y un chorro de aceite de oliva. Además, hay que cocinarlo a fuego lento para que el caldo y los jugos se reduzcan y se integren adecuadamente.

El consumo de verduras se incrementó un 3%, de modo que cada español consume 56,88 kg al año

Minestrone

Esta sopa, a la que también se la conoce como menestrón o minestrón, procede de la gastronomía italiana. Es prima hermana de nuestra sopa de verduras, por cuanto tiene como ingrediente principal las verduras típicas de cada estación, que en líneas generales son zanahoria, tomate, judías, cebolla y apio, cortados en porciones muy finas. A estas se le suele añadir arroz o fideos y queso parmesano rallado. El resultado es una receta colorida y sabrosa, especialmente idónea para las épocas en las que el mercurio desciende sobremanera, que regala la oportunidad de sacar el máximo partido a las verduras que fructifican en el huerto en cada momento o dar salida a las que se nos han quedado rezagadas en la nevera.

Ratatouille

Ratatouille.
Ratatouille.

Aunque la trayectoria de este guiso de verduras, que bien puede emparentarse con nuestro pisto, en la gastronomía francesa se pierde en la noche de los tiempos, gran parte de su popularidad a lo largo y ancho de planeta se debe a la película del mismo nombre producida por Pixar en 2007, en la que su protagonista, Remy, logra triunfar y ganarse el corazón del crítico culinario Antonio Ego con una versión moderna de esta receta. Sea como fuere, la tradicional incluye verduras típicas del verano (pimiento, ajo, tomate, berenjena, calabacín o cebolla), cortadas en dados o rodajas, aromatizadas con hierbas de la Provenza y sofritas en la sartén. El desenlace es my versátil, pues se puede degustar en frío o caliente, como plato principal, como guarnición de carnes, pescados o tortilla, e incluso como relleno.

Vichyssoise

Concluimos con esta sopa fría, cuyo éxito en la mayor parte de las gastronomías es innegable. Sin embargo, su autoría sigue siendo objeto de controversia, pues unas fuentes afirman que la creó Louis Diat, un cocinero francés que trabajó en el hotel Ritz Carlton de New York, durante el Primera Guerra Mundial; otras, que la idea fue del cocinero vasco Bermeo, quien decidió darle un toque más refinado a la porrusalda para agradar a los paladares franceses durante su estancia en las cocinas de la Embajada de España en Francia. No obstante, en lo que sí hay acuerdo es en los ingredientes que conforman esta crema, y son patata, cebolla, puerro, leche o nata y, en ocasiones, mantequilla o caldo de ave.