Desde que se asomaron al mundo a través de la mítica serie 'Sexo en New York', donde Carrie Bradshaw demostraba que eran la mejor receta para hacer frente a cualquier desavenencia con la vida, los cupcakes se ha convertido en el dulce estrella y más 'cool' de las pastelerías, a las que pinta de todos los tonos de la paleta. Por si hay algún despistado, se trata de un pequeño pastel, cuyo aspecto es muy similar a la magdalena, decorado generalmente con crema y distintas coberturas o 'frosting', que le dan un aspecto de lo más fantasioso. No es una magdalena, ni tampoco es únicamente una magdalena decorada, tal y como piensan los menos devotos, pues proporcionan una textura mucho más jugosa y su concepto se aproxima más al de un pastel.

Aunque en nuestro país son relativamente recientes, lo cierto es que en Estados Unidos, de donde proceden, tiene trayectoria muy dilatada en su cultura gastronómica. No en vano, aparecieron en algún momento del siglo XIX, época en la que se usaba una taza para medir el volumen de las elaboraciones pasteleras, a falta de moldes y básculas específicas. De hecho, su traducción es 'pastel de taza', una denominación que se ha mantenido a lo largo del tiempo.

Aparecieron en el siglo XIX en Estados Unidos, donde usaban una taza para medir las cantidades

Pero la costumbre de usar una taza como referencia de medida no solo ha dado nombre al icono gastronómico de la última década, sino que también ha desembocado en la aparición de otra variante dulce, que cada vez acapara más éxito: el 'mug cake', es decir, un bizcocho que se elabora (también se sirve) en una taza en el microondas y en pocos minutos, presentándose una magnífica opción para quienes no son muy duchos en la creación de elaboraciones reposteras o los que no tienen o quieren desperdiciar el tiempo en la cocina.

Como hemos dicho, no son exactamente una magdalena, pero la masa que los componen es muy similar, siendo los ingredientes principales la harina, los huevos, el azúcar, la mantequilla, la leche y la levadura, cuyas cantidades difieren en función de las recetas. A la hora de prepararlos, se juntan los ingredientes líquidos por un lado y los sólidos, por el otro. Luego, se mezclan todos, se vierten en moldes pequeños como los de las magdalenas y se hornean. Finalmente, se decoran con un 'frosting' o cobertura. Precisamente en este último aspecto es donde reside la magia y el éxito de los cupcakes, pues, además de conformar su esencia, los hace tan bonitos que entran por los ojos, despertándonos nuestro deliro dulce. Por suerte, las posibilidades decorativas son infinitas y existen tantas como pasteleros. He aquí cinco ideas de coberturas para convertir vuestros cupcakes en deliciosas obras de arte.

Buttercream o crema de mantequilla

Ingredientes

  • 250 g de mantequilla
  • 250 g de azúcar glas
  • 75 ml de leche
  • 5 gr de extracto de vainilla
  • Sal

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Elaboración. En un recipiente, echamos el azúcar y la mantequilla a punto de pomada, es decir, a temperatura ambiente, y batimos con las varillas lentamente hasta que los ingredientes estén bien mezclados y tengamos una crema con textura homogénea. Finalmente, vertemos la leche, la esencia de vainilla y una pizca de sal (es opcional, en tanto que es para restar grado de dulzor), y batimos nuevamente durante ocho o diez minutos. Cuanto más tiempo empleemos, más cremosa quedará la cobertura. Si queremos una buttercream de gusto más suave, podemos echar queso crema. Otra opción es incorporar cacao, cuyo resultado es irresistible.

Glasé real

Ingredientes:

  • 500 g de azúcar glas
  • 3 claras de huevo
  • 1 cucharadita de zumo de limón

Elaboración. Batimos con las varillas las claras y el zumo de limón. Cuando tengan una textura espumosa, incorporamos un par de cucharadas de azúcar y continuamos batiendo. Luego, echamos otra pizca de azúcar y batimos de nuevo. Repetimos el proceso hasta echar todo el azúcar. La consistencia final del glasé dependerá del tiempo de batido. Así, lo ideal es hacerlo entre 6 y 8 minutos, pues de este modo lograremos un final más consistente y compacto.

Ganache de chocolate

Ingredientes:

  • 180 g de chocolate negro
  • 140 ml nata de montar
  • 40 g de mantequilla sin sal

Elaboración. Troceamos el chocolate, lo echamos en un bol y reservamos. Mientras tanto, calentamos la nata en un cazo. Cuando comience a hervir, la juntamos con el chocolate y mezclamos con la lengua hasta obtener una pasta fina y carente de grumos. Finalmente, incorporamos la mantequilla atemperada, removemos hasta que la masa quede fina y sin grumos, y dejamos reposar hasta que se temple.

Queso crema

Ingredientes:

  • 150 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 300 g azúcar glas
  • 130 g de queso crema tipo Philadelphia

Elaboración. En un recipiente, juntamos la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar y batimos con las varillas a velocidad baja. Después de unos minutos, incrementamos la velocidad, incorporamos el queso frío y seguimos batiendo hasta lograr una crema con una textura fina y consistente, parecida a los helados.

Dulce de leche

Ingredientes:

  • 250 g de mantequilla sin sal
  • 5 tazas de azúcar en polvo
  • 1 lata de dulce de leche
  • 2 cucharaditas de extracto de vainilla
  • 1/4 de taza de leche líquida
  • 1 pizca de sal

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Elaboración. Batimos con las varillas la mantequilla a temperatura hasta que esté cremosa. Luego, echamos dos tazas de azúcar y mezclamos. Cuando la textura luzca homogénea, incorporamos la mitad de la leche y la vainilla y mezclamos bien. Después, vertemos la mitad del dulce de leche y seguimos removiendo. Finalmente, agregamos el resto de la leche, el dulce de leche y el azúcar, y batimos enérgicamente.