Sin lugar a dudas, las sopas constituyen uno de los grandes inventos gastronómicos de la humanidad, pues prácticamente no existe ninguna cocina en el mundo que no tenga su propia versión, y el repertorio sigue ampliándose con nuevas incorporaciones. También es uno de los más consuetudinarios, pues este sencillo plato, que alimenta y reconforta como pocos, especialmente en los días más fríos del calendario, parece que surgió casi a la par del fuego, aunque no hay datos concretos.

No obstante, sabemos que ya las disfrutaban las culturas antiguas como la griega, siendo la más célebre la sopa negra de la polis de Esparta, que tenía como ingredientes principales la sangre aromatizada con hierbas, vinagre y sal, con la que cargaban las pilas antes de ir al campo de batalla. Los romanos también las incluyeron en su recetario, en el que la sopa de garbanzos y cebada era toda una institución. Incluso se convirtió en un plato de lujo durante el ocaso de su Imperio. Pero los caldos también han ocupado un puesto privilegiado a lo largo de las distintas etapas históricas. De hecho, algunas versiones fueron el plato predilecto de los reyes como, por ejemplo, la sopa de gallina, cerdo y hortalizas, de la que Enrique IV era un apasionado.

Incluso algunas han nacido de la cocina de aprovechamiento como el caldillo de perro, que, en la actualidad, constituye uno de los platos más típicos de la localidad gaditana del Puerto de Santa María; la sopa de ajo, que es muy común del recetario castellanoleonés, o las sopas de gato, muy recurrente en el sur de España.

Las versiones dulces, un concepto diferente

Pero las sopas también pueden presumir de ser sumamente versátiles, pues admiten un vasto listado de ingredientes; tantos como vengan a la imaginación de quien está al mando de los fogones. Aunque las más habituales son las que contemplan las verduras, los mariscos, los tubérculos o las carnes, que siempre son muy agradecidas al paladar, lo cierto es que en el recetario también habitan otras cuyos protagonistas son menos convencionales como, por ejemplo, los frutos secos o las frutas. No obstante, suponen una deliciosa reinvención del concepto de este plato, y nos permiten disfrutarlo con otros gustos, texturas y aromas.

Suponen una reinvención del concepto de la sopa y nos permiten disfrutarlo con otros gustos, texturas y aromas

Buen ejemplo de ello son la 'kapoizopa', que es una sopa de leche endulzada con miel muy típica de Guipúzcoa, que constituye uno de los platos estrella de la Navidad; la de almendras, que forma parte el recetario navideño de la capital y las dos Castillas; la de miel, que comen en La Palma en carnaval; la 'intxaursalsa', que tiene como ingrediente principal las nueces, siendo muy común en las mesas vascas; o la de castañas, que goza de gran tradición en la cocina gallega.

Incluso, fuera de nuestras fronteras también les han hecho un hueco. Sin ir más lejos, el recetario chino incluye la sopa de batata, que habita en la sección de postres típicos, y el húngaro, la sopa de cerezas o 'meglevesh', que forma parte de su carta de platos más tradicionales. Pero el mejor modo de adentrarse en el sabroso mundo de las sopas dulces es colocarnos el delantal y ponernos manos a la obra en los fogones. He aquí tres ideas.

Sopa de higos y patatas

Ingredientes:

  • 1/2 kg de patatas
  • 1cebolla
  • 150 g de higos frescos
  • 150 ml de nata para cocinar
  • 150 ml de caldo de verduras
  • 1 cucharada de mantequilla
  • 75 ml de leche
  • 50 ml de salsa de soja
  • Sal

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Elaboración. En una cazuela, derretimos la mantequilla. Luego, incorporamos la cebolla picada y sofreímos. Cuando haya adquirido un tono dorado, echamos las patatas cortadas en dados y una pizca de sal; removemos y rehogamos unos minutos. Pasado dicho tiempo, vertemos la leche, la nata y cocemos. Cuando alcance el punto de ebullición, bajamos el fuego y cocinamos durante media hora, aproximadamente. Mientras tanto, sofreímos los higos picados en una sartén con mantequilla. Pasados unos minutos, echamos la salsa de soja y cocinamos hasta que adquiera una textura espesa. Para concluir, lo pasamos por la batidora, lo devolvemos a la cazuela y mezclamos bien.

Melón con pasas

Ingredientes:

  • 1 melón
  • 90 g de uvas pasas
  • 2 vasos de vino de Pedro Ximénez o un oporto dulce
  • Azúcar
  • 1/4 de nata líquida
  • Sal

Elaboración. Retiramos la carne del melón, la troceamos y la trituramos con la batidora. Cuando esté lista, incorporamos el vino, la nata, el azúcar y una pizca de sal, y batimos de nuevo. Finalmente, lo filtramos por el colador chino y dejamos enfriar unas horas.

De naranja y zanahoria

Ingredientes:

  • 250 g de zanahorias
  • 70 ml de zumo de naranja
  • 1/2 cebolla
  • 150 ml de nata líquida
  • 150 ml de caldo de verduras
  • 50 ml de aceite de oliva
  • Sal

Foto: iStock.
Foto: iStock.

Elaboración. En una cazuela con un chorro de aceite de oliva, sofreímos la cebolla picada. Cuando esté transparente, incorporamos las cebollas cortadas en tiras finas y rehogamos hasta que estén blandas. Luego, vertemos el caldo de verduras y cocemos durante diez o quince minutos. A continuación, echamos el zumo de naranja y la nata líquida, cocemos unos minutos y lo pasamos por el colador chino. Finalmente, salpimentamos y servimos.