Reunirse en familia suele resultar bastante complicado durante el año y acordar un sitio para hacerlo, complaciendo los gustos de todos, aún más. Ahora que vienen puentes, fiestas y épocas de encuentros y reencuentros es el mejor momento para hacerlo y ponerse al día de todas las novedades y cotilleos que han ocurrido desde que no os veis. Para calentar motores y como parada previa a la comida puedes empezar por un buen aperitivo y continuar la ruta a pie comiendo en algunos de los restaurantes que te proponemos y que alberga la Gran Vía madrileña. Su variada gastronomía los convierte en aptos para todos los públicos y perfectos tanto para niños como para adultos.

La Hora del Vermut y sus nuevas cocas.
La Hora del Vermut y sus nuevas cocas.

La Hora del Vermut

Es parada obligatoria de cualquier quedada con amigos o familiares para tomar el aperitivo en la zona del Retiro o de la plaza Mayor. Es, desde hace diez años, el templo del aperitivo en Madrid ya que cuenta con encurtidos, tapas, pintxos, empanadas y más de 80 referencias de vermut procedentes de España y parte del extranjero. De entre su selección de vermuts destacan algunos tan conocidos como el de Yzaguirre o la Quintinye, de origen francés, aunque también podemos encontrarlo directamente de grifo. A la variedad de aperitivos se ha incorporado como última novedad una selección de cinco cocas que ellos mismos hornean cada día y que también se pueden disfrutar de lunes a viernes en un petit menú compuesto por cremas o gazpachos, una coca a elegir y una bebida (7,90 €).

C / Fernán González, 48 y Mercado de San Miguel

Mercado de la Reina

Situado en plena Gran Vía, es el lugar perfecto para este tipo de encuentros. Su oferta es tan amplia que se puede degustar una tapa en su barra, comer de carta en su amplio salón y acabar la sobre mesa en el Gin Club, un espacio situado en la plata baja del local reservado para tomar copas hasta última hora de la noche. Su cocina es tradicional y se sirven platos clásicos de mercado, con ingredientes D.O. de la mejor calidad, como calamares fritos a la andaluza (12,50 €), jamón ibérico 100% bellota D.O Guijuelo (16,80 €), pulpo a la brasa con aceite de oliva virgen y vinagre de Módena (16,50 €) o secreto ibérico de bellota D.O (17,50 €).

Además, se ajustan a la temporalidad de los productos y por eso han elaborado un menú especial con distintas recetas de pimientos del piquillo (rellenos de merluza y gambas, rellenos de morcilla y piñones o rellenos de bonito del norte, pizarras y mahonesa) que, hasta el 8 de diciembre, irán variando de forma semanal en el menú del día. Un lugar agradable, vanguardista y con buen ambiente, ideal para todo tipo de personas y paladares.

C / Gran Vía, 12

Burrata ibérica de Oven.
Burrata ibérica de Oven.

Oven

Es una propuesta infalible si vas con niños… y no tan niños. Oven es cocina tradicional italiana con productos frescos y de calidad elaborados con toques modernos. A pesar de contar con varios restaurantes repartidos por el centro de la ciudad y uno en Murcia, Oven no es una cadena más. Su decoración contemporánea, cuidada hasta el más mínimo detalle, lo transforma en un lugar de lo más acogedor para ir en familia. Su especialidad son las burratas y aunque en carta se pueden encontrar hasta siete tipos de ellas, cabe destacar la Burrata Oven (12 €), a base de tomate, mezclum de lechugas gourmet, aceite de oliva, pimienta rosa, uvas de temporada, fresas y salsa pesto. Si eres más de pasta, tienes hasta dieciséis variedades en donde elegir. Y si prefieres pizza, puedes encontrar desde la típica margarita hasta el auténtico Calzone Oven (12,50 €), relleno en su interior de mozzarella, prosciutto dolce, champiñones, albahaca y salsa de pomodoro.

C / Gran Vía, 6 y cinco establecimientos más.

La Primera

Si la ocasión requiere de una comida más formal e íntima, La Primera es el lugar indicado. Situado en la primera planta de uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad, el Edificio Grassy, se encuentra este restaurante cántabro, con una sofisticada decoración en todo el local y unas privilegiadas vistas a la Gran Vía y a la calle de Alcalá. Manteniendo las costumbres y las raíces propias del norte, destacan platos tan clásicos y tradicionales como las rabas de Santander (18 €) o las anchoas de Santoña con pimientos asados (19 €) además de otros entrantes como las patatas rellenas de estofado de rabo (16 €); el arroz seco con verduras y setas al horno (18 €), el bonito con alga nori (18 €) y los callos a la montañesa (16 €) para continuar, y la tarta de queso de 'cañadío' (7 €) como postre para terminar.

C / Gran Vía, 1

Steakburguer.
Steakburguer.

Steakburger

Subiendo hacía el corazón de la Gran Vía, encontramos Steakburger, el lugar perfecto para los amantes de la carne, hechas en carbón de encina y procedentes de la finca de Jiménez Barbero. Aquí se pueden encontrar desde hamburguesas, carnes, sándwiches hasta ensaladas y una variedad de entrantes para compartir. Si os apetece algo rápido y además los niños están incorporados en el plan, este restaurante con vistas privilegiadas a la calle es una buena opción. El tataki de presa ibérica, la hamburguesa suiza y el chuletón de la finca son las tres especialidades de la casa que encontramos en su amplia carta. Y si te gusta el dulce, es importante que dejes un hueco para algunos de sus postres: apple crumble con helado de vainilla y caramelo, cheese cake o una deliciosa cookie al horno con helado de vainilla.

C/ Gran Vía, 16 y seis establecimientos más en la capital