Por el panorama repostero se pasean cientos de elaboraciones dulces. Muchas llegan y despiertan ipso facto el fervor entre los más golosos, pero mueren de éxito en poco tiempo. Por el contrario, otras mantienen su protagonismo imbatible a lo largo de los años e incluso son una auténtica institución en los recetarios de innumerables países. Buen ejemplo de ello es el pecan pie, un pastel típico de Estados Unidos, especialmente de las regiones del sur, cuya popularidad ha conllevado que esté presente en las mesas de medio mundo.

El ingrediente principal son las nueces pecanas. Quizás en ello tenga que ver el hecho de que dicho país produce más del 80% de las mismas. La razón estriba, tal y como nos explican en la web del Consejo Americano de la Pacana, en que esta variedad "es de las pocas plantas autóctonas que han evolucionado hasta convertirse en un cultivo altamente codiciado y comercializado internacionalmente. Además, son fruto del árbol más importante de América y no se han encontrado otros que crezcan naturalmente en cualquier otro lugar del mundo, que, dicho sea de paso, lo hacen hace más de cien millones de años; es decir, anterior a la fundación del país".

La original nació en Nueva Orleans

Asimismo, este dulce no es una novedad precisamente de su recetario. Según nos cuentan las fuentes, surgió en Nueva Orleans de la mano de los franceses que se asentaron en la región a partir de 1718. Gracias a los nativos americanos, que organizaban su vida en torno a la cosecha de la nuez pecana, su principal fuente de sustento, la conocieron y comenzaron a experimentar con ella.

Foto: iStock.
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En la receta tradicional, las nueces se mezclan con una masa de huevos, jarabe de maíz o de arce, mantequilla, azúcar y saborizantes. Pero con el tiempo han surgido más versiones, que se han hecho también muy populares, las cuales incluyen ingredientes extra como el chocolate o el whisky bourbon, que suelen utilizarse para impregnar y saborizar las nueces. A la hora de presentarla, se acompaña de helado de vainilla o nata montada. El resultado es una delicia que pone el sabor a las principales festividades del país, especialmente la Navidad, la Nochevieja y el Día de Acción de Gracias.

En Estados Unidos se producen más del 80% de las nueces pecanas en todo el mundo

No obstante, el impulso definitivo al estrellato de este pastel vino de la mano de la empresa Karo, especializada en la fabricación de jarabe de maíz, que es uno de sus ingredientes principales. Tal y como explican en su web corporativa, en los años 30, "la esposa del ejecutivo de ventas creó una receta distinta mezclando el jarabe de maíz, el azúcar, los huevos, la vainilla y las nueces horneadas, a la que denominó Karo Pie, cuyo nombre se mantiene en los estados del sur". La incluyeron en las etiquetas del producto para darla conocer el resto del mundo. Y así fue, pues su popularidad se mantiene a día de hoy.

Algunos consejos

Dejamos a un lado la historia de este dulce para adentrarnos en los entresijos de su proceso de elaboración, que, dicho sea de paso, no es demasiado complicado. Pero, como cualquier preparación, reclama tener en cuenta algunas cuestiones si se pretende lograr un resultado delicioso. Veamos cuáles son.

  • Aunque parezca obvio, la calidad de los ingredientes es primordial. Así, es importante optar por nueces pecanas, pues la inclusión de cualquier otra variedad le dará más intensidad gustativa y derivará en otra elaboración que no es la auténtica pecan pie.
  • Por otra parte, para evitar que la masa quede blanda y húmeda, es importante verter la mezcla del relleno templada y hornearla parcialmente antes.
  • Como hemos dicho, las nueces pecanas son las protagonistas y su sabor es el que debe prevalecer. Por ello, conviene ser cautos con la adición de azúcar, pues camufla bastante dicho gusto. Además, debemos tener en cuenta que si le echamos la versión morena, quedará más oscuro y, por lo tanto, menos vistoso.

La receta

Foto: iStock.
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Ingredientes:

Para la masa

  • 300 g de harina
  • 150 g de azúcar glas
  • 150 g de mantequilla
  • 2 huevos
  • 1 pizca de sal

Para el relleno

  • 200 g de nueces pecanas
  • 4 huevos
  • 50 g de harina
  • 175 g de sirope de maíz
  • 50 g de mantequilla
  • 85 g de azúcar moreno
  • 1 cucharilla de extracto de vainilla

Elaboración. Comenzamos preparando la masa quebrada. Para ello, tamizamos la harina y el azúcar, le agregamos una pizca de sal y mezclamos. A continuación, incorporamos la mantequilla fría y cortada en porciones, y mezclamos con las manos hasta que los ingredientes estén bien integrados. Después, añadimos los huevos y amasamos manualmente hasta obtener una textura fina, y la dejamos reposar en la nevera durante una hora, aproximadamente. Pasado dicho tiempo, extendemos la masa sobre una superficie lisa espolvoreada previamente con harina y la extendemos bien con un rodillo, de arriba a abajo y de derecha a izquierda. Cuando la masa esté estirada y fina, la introducimos en un molde y reservamos.

A continuación, le toca el turno al relleno. Primero, preparamos los ingredientes: tamizamos la harina para eliminar las impurezas y trituramos 100 gramos de nueces. Luego, juntamos los huevos, el azúcar, la mantequilla a punto de pomada, la harina, el sirope y el extracto de vainilla en un bol, y batimos bien con las varillas hasta obtener una mezcla fina y carente de grumos. Después, echamos las nueces picadas, mezclamos y calentamos un poco. Vertemos la mezcla sobre la masa que teníamos reservada y sobre ella colocamos el resto de las nueces. Finalmente, la horneamos a 180ºC durante 40 minutos, aproximadamente. Si queréis darle un toque diferente, podéis sumergir las nueces en bourbon o chocolate. A la hora de servirla, lo ideal es acompañarla de nata montada, sirope de caramelo o chocolate e incluso bolas de helado de vainilla.