Son solo diez pero podrían ser decenas, cientos. Por fortuna, en España se elaboran estupendos vinos en cualquier rincón del país, y lo mejor de todo es que se puede acceder a ellos sin necesitar de grandes desembolsos. Esta selección es una buena muestra de ello, aparte de intencionado el hecho de que todos sean blancos. Porque el consumo de estos vinos no es estacional, aunque la idea continúe calando en tantas y tantas cabezas.

Los ‘elegidos' ni aparecen en selecciones habituales ni son etiquetas que se prodiguen en tiendas

A excepción de dos albariños, ambos procedentes de las Rías Baixas, los otros ocho llegan de esa misma cantidad de zonas elaboradoras. De uvas propias y otros compuestos de variedades foráneas, de diferentes añadas y tipos de elaboración de diversa índole. Entre los diez, solo una mínima representación de lo mucho, bueno y variado que se elabora, y todos recomendables para tomar y/o descubrir en cualquier momento… ahora sin ir más lejos. Porque, vuelvo a incidir, hay blancos de muy distintos perfiles y por esta razón para todas las épocas del año (no solo en verano y no solo para 'tomar fresquitos'… ¡¡Nooooo!!).

Los ‘elegidos’ ni aparecen en selecciones habituales ni son etiquetas que se prodiguen en tiendas ni lineales. Otra de las razones para traerlos aquí, merecen ser conocidos y probados, ¡sin dudarlo! Hay para escoger

Chozas Carrascal, la firma valenciana asentada en San Antonio de Requena y al amparo de la denominación Utiel-Requena, elabora Las Tres 2018 (14,75 €). Se trata de un vino de pago, que en este caso sale como D.O. Pago Chozas Carrascal, además de llevar la contraetiqueta oficial como ecológico. Se compone de un 50% de chardonnay, 40% de sauvignon blanc y 10% de macabeo. Fermentado y criado en barrica con sus lías entre 2-4 semanas, resulta aromático, con aromas cítricos, florales, fondo amielado y recuerdos del contacto con la barrica (vainilla). Amabilidad, frescura (nota herbácea) y finura en el paso de boca.

El siguiente es una novedad gallega. Un ribeiro, de godello de cepas de más de 30 años, con 18 meses de crianza en depósito de acero sobre lías. Su nombre, Ciclohome Godello 2016 (18 €), y su creador, Luis Miguel Fernández, creador del proyecto Auténticos Viñadores Vinos de Terroir. Siempre producciones limitadas, en este caso a 3.995 botellas, de variedades autóctonas y fruto de la colaboración con viticultores de cada zona en la que elabora. Fresco, sabroso, con fruta blanca madura, notas de pastelería y especias, volumen y buena acidez. Respecto a su nombre, 'hombre de la bicicleta', un homenaje a aquel que recorría Galicia a mediados del XVIII para encontrar los mejores vinos por encargo del clero de Roma. Luego, los monjes del monasterio de San Clodio elegían sus favoritos para enviarlos al Vaticano.

Quinta de Aves Chardonnay 2018 (8,50 €) es la más reciente añada del monovarietal blanco de la bodega castellano manchega Quinta de Aves. Asentada en el Campo de Calatrava (Ciudad Real), los terrenos volcánicos, ricos en metales minerales, son su seña de identidad aparte de unas viñas ubicadas a una altitud de unos 700 metros. Acogido a la Indicación Geográfica Vino de la Tierra de Castilla, tras una crianza con sus lías –como se puede percibir en la nariz–, muestra aromas de fruta de hueso, toques cítricos y recuerdos tropicales. Sabroso, con untuosidad en la boca, fresco, fluido, paso agradable y persistencia con buena acidez. Rico, fácil de beber.

Algunos de los seleccionados.
Algunos de los seleccionados.

Otro gallego, en este caso de las Rías Baixas y albariño. ATTIS Lías Finas 2017 (13,30 €), de ATTIS Bodegas y Viñedos, procedente de la subzona del Val do Salnés, en el corazón de la denominación. Estandarte de la casa, es una elaboración ecológica de viñas de más de 50 años. Criado con sus lías durante seis meses en foudre de roble, resulta aromático, con notas de fruta blanca y carnosa, flores, toque herbáceo y mineral. Sabroso, glicérico, con un postgusto fresco y una acidez que le da recorrido.

De la firma berciana Dominio de Tares llega la nueva añada, la tercera, de su godello, La Sonrisa de Tares 2018 (8,75 €), el blanco más joven de la bodega leonesa. Frutal, aromático, con frescura, aromas maduros, cítricos, fondo de hierbas secas y recuerdos anisados. Fluido, con frescura y final frutal de media intensidad.

Tal vez sea este riojano, Predicador Blanco 2018 (25,50 €), uno de los más conocidos, si no el que más, de esta selección por eso de que lo firma la prestigiada Bodega Contador. Debe esa fama a los 100 puntos Parker que obtuvieron las cosechas 2004 y 2005 de su tinto Contador. El blanco que traemos se compone de viura en un 59%, con 32% de malvasía y 9% de garnacha blanca, tres de las variedades autóctonas de Rioja.

Elaborado de manera ecológica, sin intervención alguna, ha permanecido ocho meses en roble francés, 30% barricas nuevas. Un vino con complejidad aromática, paso fluido y persistencia. Notas de flores, frutas de hueso, hierbas aromáticas y aromas de su contacto con la madera. Boca viva (buena acidez), fresca, equilibrada y con cuerpo.

Campo Elíseo Cuvée Alegre 2018 procede de viñedos de 25-30 años y es fermentado junto a sus lías

Miranda d' Espiells 2017 (12 €) es uno de los vinos tranquilos –recordemos, sin burbujas– que elabora Juvé & Camps (casa familiar e histórica del cava) dentro de su proyecto de finca, Propietat d’Espiells, en Penedès. Con esta nueva añada, además, estrena imagen. Un chardonnay de viñedo ecológico (al igual que las otras ocho etiquetas del proyecto, y sello oficial incluido) con aromas de fruta carnosa madura y fondo cítrico. Amplio en boca, con frescura, equilibrada acidez, fondo amargo y recorrido.

Dada la cantidad existente, no podía faltar un verdejo de Rueda, aunque en esta ocasión de una bodega no demasiado popular… por el momento. Se trata de Burdigala, el proyecto en La Seca (Valladolid) de François Lurton y Dany & Michel Rolland, el famosísimo enólogo bordelés. El vino es Campo Elíseo Cuvée Alegre 2018 (13,90 €), de viñedos de 25-30 años, fermentado en tres tipos de recipiente con sus lías: acero inoxidable, barrica francesa y huevo de hormigón. Después, ha tenido una crianza de cuatro meses, también con lías, antes del ensamblaje de los distintos lotes. Un vino intenso en aromas donde destacan las frutas blancas carnosas (pera, manzana), notas florales, de frutos secos y recuerdos de panadería. Boca con estructura, y paso fluido y fresco.

Como adelantaba, Rías Baixas es la única zona que queda representada dos veces, y he aquí esa segunda etiqueta. Granbazán etiqueta ámbar 2018 (14 €), otro albariño y buque insignia de la firma Granbazán, que desde hace un año comparte la misma propiedad que la riojana Baigorri. Tras varios meses en contacto con sus lías, en este momento –calmada la acidez inicial de la variedad– se presenta fresco, frutal, con notas cítricas, tropicales y de fruta de hueso. Sabroso, con una acidez bien compensada y recuerdos salinos en el postgusto. Otro que está rico…

Por último, un espumoso, pues no deja de ser un vino más allá de sus burbujas. En esta ocasión de Sabaté i Coca, una casa que viene elaborando este tipo de vinos desde hace décadas en el Alt Penedès, al sur de Barcelona. Y una de las firmas que el pasado año abandonó Cava para formar parte de la marca de calidad CORPINNAT. Con esta nueva etiqueta ya ha salido, hace pocos meses, Sabaté i Coca Mosset 2014 BN (15 €), una combinación de xarello, macabeo y parellada. Con una crianza mínima de 40 meses, muestra notas de fruta fresca e hinojo al tiempo que salen aromas más maduros, carnosos, y recuerdos de panadería. Tiene volumen, una burbuja bien integrada, equilibrio, frescura frutal, finura y persistencia.