Si eres de los que gustan de maridarlo todo con un buen vino, quizás hayas padecido lo indecible a la hora de conjugar unas alcachofas con una copa. Terrible misión a la que se enfrentan los más gourmets y al que incluso la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha dedicado algún que otro artículo.

“Aunque las reglas sobre maridajes son flexibles, hay comidas que se resisten a ser maridadas. Hay que tener en cuenta que el perfecto maridaje, aparte de ser aquel que más nos guste, debe ser aquel que permite complementar de una manera adecuada el alimento con el vino, bien sea por contraste o afinidad”, explican al respecto en su web.

Las anchoas son capaces de arruinar las mejores botellas de champán y cavas. Mejor un rosado

Está claro que el queso y el vino se llevan a las mil maravillas y que ambos juntos forman un dúo armonioso. “Así, los quesos grasos empatan de miedo con los vinos tintos más astringentes. Los de pasta blanda funcionan con un tinto joven o con un blanco con cierta estructura, mientras que algunos potentes como el cabrales o el gruyer funcionan bien con espumosos, por aquello de limpiar el paladar entre bocado y bocado”, detallan en la web de la casa de vinos Torres.

Sin embargo, esta sintonía se va al traste con una serie de alimentos reacios a amigarse con los vinos: alcachofas, espárragos, escabeches, habas, comidas picantes…Todos ellos son ejemplos de huesos duros de roer en términos de maridaje. En el caso concreto de las alcachofas, lo que sucede es que su amargor se superpone a los taninos, además son ricas en cinarina. Este último compuesto le otorga al vino un cierto sabor metálico.

“Quizás los rosados suaves, con un toquecito de azúcar residual, pueden superan la prueba con un aprobado raspado”, proponen en la bodega Torre de Oña.

No tires la toalla con las anchoas

Otros alimentos como las anchoas son capaces de arruinar las mejores botellas de champán y cavas y quedarse tan campantes. Según los expertos, solo el rosado puede hacer buenas migas con este producto del mar.

Por su parte, los berros, según aseguran en Torre de Oña, pueden convertirse en toda una maldición para los tintos ya que su ácido fórmico se “come los taninos del tinto”.

Foto: iStock.
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Otro plato muy habitual del verano y que puede hacer estragos incluso en un vino de primera son las ensaladas. “Son complicadas de maridar, aportan sabores ácidos y amargos que pueden ser aplacados por los vinos de Jerez, fino, manzanilla o amontillado”, añaden desde la OCU.

El chocolate es otro de esos retos difíciles que podemos resolver tirando de dulzor. Así, en estas situaciones podemos decantarnos por un vino dulce para hacer un maridaje por afinidad. “Un oporto también nos servirá si el chocolate con el que lo acompañamos es más amargo, en este caso por contraste”, destacan en la web de la Familia Torres.

Los huevos, un problema de maridaje

Si eres de los que no se resigna, vamos a ver cómo se pueden resolver los casos más difíciles. De hecho, es muy posible que puedas saber qué vino marida de perlas con las carnes, el pescado o el queso, pero ¿cuál combina mejor con los huevos?

“Aquí hay un gran debate. Desde quien dice que convierten en vulgares las mejores cosechas, quien apuesta que los rosados y tintos son grandes pretensiones y quien cree que constituyen un manjar que merecen el mejor vino”, aseguran en la web de Torre de Oña.

Otra de las grandes dudas existenciales de los enólogos es qué hacer ante una comida picante. En estos casos, muchos claudican y recurren a la cerveza, los refrescos e incluso el agua. No obstante, hay quienes se resisten a tirar la toalla.

Foto: iStock.
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“La comida picante mata totalmente cualquier tipo de vino. El picante anestesia totalmente el paladar e incluso puede afectar a la capacidad olfativa. Las mejores bebidas para estas comidas son el agua, la cerveza o la leche. Si a pesar de todo se opta por un vino, mejor un blanco. Si en lugar de maridar buscas refrescarte, puedes optar por vinos fríos, como el cava, champán u otros vinos espumosos”, afirman en la web especializada Vinetur.

Otro caballo de batalla para los expertos lo encontramos en los pescados ahumados, pero parece que el reto se puede superar con un espumoso. “El arenque ahumado es prácticamente imposible de maridar. Salmón, caballa, en general todos los ahumados, presentan serios problemas de maridaje. Si tenemos que escoger algún vino, sin duda un espumoso puede ser la mejor opción”, concluyen en Recetum, la revista digital de Enoturismo.