Una completa escapada gastronómica a Ávila
  1. Gastronomía y cocina
111 Kilómetros

Una completa escapada gastronómica a Ávila

A una distancia más que aceptable de Madrid, se encuentra una ciudad rica en historia (su muralla ha sido testigo de infinidad de eventos importantes) y, sobre todo, rica en producto y cocina

Foto: La ciudad con su muralla.
La ciudad con su muralla.

Ávila es un destino perfecto para una escapada de fin de semana. Ofrece un casco histórico ideal para pasear a pie y una gastronomía tradicional que cuenta con algunos de los platos más contundentes de la cocina española. Especialidades que, además, apetecen en cuanto comienza a refrescar como los judiones del Barco, el chuletón, la sopa de ajo o las patatas revolconas. Os desvelamos algunas paradas gastro imprescindibles de esta ciudad castellana.

Junto a la catedral. Siglo Doce

Siglo Doce.
Siglo Doce.

Se sitúa en un céntrico edificio del siglo XII donde estuvo el antiguo palacio del Obispo. Es uno de los restaurantes más antiguos de la ciudad y se encuentra al lado de la catedral y de la iglesia de San Vicente. Cocina tradicional, precios moderados y numerosos menús degustación para probar sus mejores platos: por ejemplo, por 45 euros en Siglo Doce dos personas pueden disfrutar de las judías típicas, sopa castellana, patatas revolconas con torreznos y un chuletón de 500 gramos. Pan, bebidas y postre incluidos.

Para los más carnívoros. El Almacén

El Almacén.
El Almacén.

Ideal para los amantes de la carne porque cuenta con numerosas recetas diferentes elaboradas con ternera, ciervo, cabrito, pato, cerdo o pichón. También para los que buscan un establecimiento alejado del asador tradicional. Por supuesto, el chuletón no falta y las manitas de cerdo deshuesadas son una delicia. Para muchos, es uno de los mejores restaurantes abulenses. Como entrantes destacan algunas elaboraciones más creativas como las croquetas de gambas con crema de tomate seco, los nidos de morcilla sobre crema de choriceros o las habitas con sobrasada y miel. El Almacén cuenta con muy buena bodega (el sumiller es Nariz de Oro), así como de unas fabulosas vistas de la ciudad y la muralla a través de sus ventanales.

Cocina contemporánea. Bococo

Patatas revolconas.
Patatas revolconas.

Los que prefieran un toque de fusión tienen que visitar Bococo. Producto de calidad en un espacio acogedor en el que lo mismo puedas disfrutar de una ensalada de vieiras y langostinos con aliño de avellana, que de un buen plato de judiones con matanza, de una escalivada de chicharro y foie o de unas patatas revolconas con torreznos y huevos fritos. Además de los platos de carne, entre los principales destaca la caldereta de rape.

Pura naturaleza. El Molino de la Losa

Este restaurante es un lugar muy especial puesto que se encuentra situado en el centro del río Adaja, a cien metros de las murallas y rodeado de árboles y zonas verdes. Además, como su nombre indica, es un antiguo molino restaurado. En la carta se pueden encontrar buenos embutidos y ensaladas como entrantes, los clásicos de la cocina abulense como las judías o la sopa castellana, y una amplia variedad de carnes entre las que destacan el cordero, cochinillo, chuletón, la perdiz o la presa. Los más golosos disfrutarán con sus texturas de chocolate de oliva o el tocinillo de canela. También dispone de menús degustación.

De tapeo

Alavirulé es uno de los más frecuentados por su céntrica ubicación. Está situado en la animada calle de San Segundo y ofrece pinchos sencillos como tostas, huevos, minihamburguesas… Otros lugares que suelen llenarse para tapear son El Rincón del Jabugo y El Buen Yantar, donde resulta imprescindible probar sus afamadas croquetas. Si se busca maridar el aperitivo con un buen vino, hay que visitar La Bodeguita para elegir entre sus más de mil referencias.

Las terrazas

Palacio de los Velada.
Palacio de los Velada.

Para disfrutar de un café, una cerveza a la hora del aperitivo o una copa al atardecer en entornos de los más agradables y situados al aire libre, dos buenas opciones pueden ser Los Patios de la Catedral y el jardín con vistas a la muralla del palacio de Sofraga. El precioso patio interior renacentista del palacio de los Velada (a un minuto de la catedral) merece una visita, bien para disfrutar de una bebida e incluso para cenar con una buena relación calidad-precio.

Vanguardia con encanto. La Bruja

Un local con paredes de piedra, techos abuhardillados y vigas de madera, ubicado en una casa-palacio de finales del siglo XVI que perteneció a la marquesa de Casa Muñoz. Trabajan el producto de temporada, respetando la tradición de la cocina abulense y aportando toques innovadores. En La Bruja el solomillo de ternera de la zona, el chuletón a las brasas o las revolconas se mezclan en la carta con platos más creativos como las esferas crocantes de patata con queso de cabra y bacon o las hamburguesitas de morcilla con alioli de setas y mermelada de tomate.

El chuletón. Los Candiles

En toda la zona la carne es excelente, pero en Los Candiles el chuletón resulta sobresaliente. Situado en pleno centro, este restaurante es uno de los referentes de la ciudad. También muy buenos el cordero, el solomillo, el entrecot, las chuletillas, el cabrito, las mollejas… Postres caseros y entrantes de calidad. La relación calidad-precio es muy buena y las raciones generosas. El local no es muy grande y suele estar lleno, por lo que conviene reservar.

Cena en la terraza. La Repera

Un establecimiento muy agradable, decorado con gusto y con una terraza muy coqueta y tranquila con vistas a los jardines del convento de las dominicas. Se pueden degustar unas tapas en la barra o comer a la carta en los salones. Materia prima de calidad con especial atención a los productos de temporada. Además de las carnes de rigor, en La Repera cocinan buenos arroces y tienen buena mano con el pescado (muy rica la merluza en salsa de cigalas). Cuentan con una bodega aceptable y entre los postres hay que pedir el helado de crema de orujo y sobao.

Las patatas revolconas. Las Cancelas

Chuletón de Las Cancelas.
Chuletón de Las Cancelas.

Es un restaurante precioso que ocupa el patio de columnas de una antigua casa de postas rehabilitada como hotel. Aquí se disfruta de cocina tradicional, típica castellana, muy bien elaborada. La carne de ternera a la parrilla es una de sus especialidades, junto con el cordero al horno de leña y el delicioso el cochinillo. Hay algunos entrantes imprescindibles: las croquetas, las mollejitas, el crujiente de morcilla y, sobre todo, las patatas revolconas con torreznos machacadas con pimentón ahumado de Candeleda. La perdiz en escabeche antiguo de esta casa también está muy rica.

De excursión. El Rancho

Un buen chuletón.
Un buen chuletón.

Situado a las afueras, se encuentra en medio del camino por el que se accede al monasterio de Sonsoles. Es un mesón castellano con mucha solera (lleva abierto casi medio siglo) que enciende su chimenea en cuanto comienza a refrescar. A El Rancho se viene a disfrutar de sus carnes -chuletón, solomillo, chuletillas- elaboradas de manera tradicional, a la parrilla en brasas de leña de encina.

Las yemas de Santa Teresa

La Flor de Castilla (hoy también centro gastronómico gourmet) fue la primera pastelería abulense en poner a la venta este famoso dulce con el nombre de yemas de Santa Teresa a mediados del siglo XIX. Isabelo Sánchez, fundador de la pastelería, fue la persona que registró la marca. Tal fue el éxito del producto que otros reposteros copiaron la receta para comercializarla bajo el nombre utilizado en la actualidad.

¿Dónde alojarse?

La Casa del Presidente.
La Casa del Presidente.

El Parador de Ávila, ubicado en el palacio Piedras Albas, es un clásico que nunca defrauda: merece la pena visitarlo, aunque sea solamente para tomar un café o una copa a media tarde. Pero para disfrutar de un fin de semana realmente especial y sentir una experiencia única, hay que pernoctar en La Casa del Presidente. Se trata de un hotel boutique de tan solo diez habitaciones que fue la antigua casa de Adolfo Suárez (su despacho se mantiene intacto y es donde se hace el check-in) y cuyos muros han sido testigo de sucesos históricos. A las estancias y salones no les falta ni un detalle en cada rincón, el porche es una preciosidad y el servicio, impecable y personalizado. La piscina acaricia las paredes de la muralla y es una auténtica joya. Muy destacables sus desayunos caseros, que elaboran diariamente con productos de cercanía (como el pan de La Tahona de Sotillo, mermeladas artesanales, miel de El Barco, yogures naturales, quesos de Gredos, bizcocho de zanahoria…) y que sirven a los huéspedes en un original sistema de tablas. La suite abuhardillada denominada Felicidad ofrece las mejores vistas.

Ruta gastronómica Restaurantes Carne
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