Cuando llegas a las inmediaciones de Trujillo, entrando ya en la finca de la bodega, una de las primeras cosas que saltan a la vista es una gran valla en la que lo único que se puede leer, en letras gigantescas, es Habla, como si fuese una enorme interjección lanzada a la tierra para animarla a que se exprese. Lo mismo que, según se cuenta, le espetó Miguel Ángel a su famosa escultura del Moisés, nada más concluirla, y que es la anécdota inspiradora de la denominación de la bodega.

"Decidieron apostar por 7 diferentes variedades de uva, 6 tintas y una blanca, y lanzar ediciones numeradas"

Cuando en el año 2000 los fundadores pensaron en crear la bodega, con lo único que contaban era con 200 hectáreas de un muy pobre y ácido suelo de arcilla y pizarra, con escasez de agua y alta fitotoxicidad que producía plantas con muy poco vigor y bajo rendimiento. Y es, precisamente, en esta negativa peculiaridad donde reside el mayor mérito y acicate de los creadores de Habla, ser capaces de convertir todas esas extremas debilidades de partida en claras oportunidades de futuro, creando, en tiempo récord, no solo unos vinos muy especiales, sino también y sobre todo un emocional relato, propio y original, completamente alejado de cualquier otra cosa hecha en el sector, incluyendo una campaña de lanzamiento de su marca y sus productos: intrigante y preciosista, típica del mundo del lujo, plena de exquisitez y delicadeza –incluso de poesía– y llena de imágenes sofisticadas, más propias del mundo de la moda que del vino.

Ediciones numeradas

Viñedos de Habla.
Viñedos de Habla.

En contra de toda lógica y tendencias del sector, la bodega decidió apostar por 7 diferentes variedades de uva –6 tintas y una blanca– y lanzar ediciones numeradas de sus vinos, en botellas que recuerdan más a los frascos de perfumes de alta gama que a las clásicas botellas del producto que contienen.

Producciones cortas de una única variedad de uva, o de un coupage de tres o cuatro. Fueran vinos monovarietales o como resultado de la mezcla de varios mostos diferentes, en cualquier caso, de lo que se trataba era de perseguir la excelencia: Habla Nº1 (cabernet sauvignon), Habla Nº2 (tempranillo), Habla Nº3 (syrah), Habla Nº7 (cabernet, tempranillo, petit verdot)... De la mayor parte de estas ediciones numeradas salieron al mercado, en su momento, muy pocas botellas. A día de hoy, de algunas de ellas, quedan escasamente un par de cientos de botellas y a precios de coleccionista.

Esa incesante búsqueda de la perfección lleva a Juan Tirado –fundador de la bodega– a no hacer sus mejores vinos si piensa que el año no ha sido todo lo bueno que debería. En palabras del propio bodeguero: “Hay años en que no sacamos los vinos de ediciones numeradas. Dejamos, por ejemplo, de hacerlo en 2003, 2005, 2009 o 2013…”.

Premio de Arquitectura 2000-2005

En Bodegas Habla se persigue el máximo nivel en casi todo; por ejemplo, el edificio de la bodega fue Premio de Arquitectura 2000-2005, y las tecnologías y técnicas aplicadas tanto al cultivo de los viñedos –estudios genéticos, análisis del terreno mediante imágenes aéreas infrarrojas, investigaciones sobre el efecto del déficit hídrico en la calidad y potencial aromático e la uva…– como a los posteriores procesos de vinificación están, con seguridad, entre los más innovadores del sector.

Aunque, probablemente, la muestra más elocuente de esa obsesión por alcanzar lo excepcional y lo único sea el hecho de que, a diferencia del resto de bodegas, en Habla, además de hablar de su equipo de reputados enólogos, liderados por cierto por Florent Dumeau y Eduardo de José, se habla de su director creativo –Valentín Iglesias– de la misma forma que lo haría una agencia de publicidad. Y es que realmente la concepción y diseño de toda la identidad de marca, etiquetas, botellas, piezas, acciones promocionales… han tenido, con su enorme originalidad y atractivo, mucho que ver en el singular y privilegiado posicionamiento de la bodega y sus vinos.

Por lo que nos cuenta María Victoria Acero, responsable de atención a cliente del grupo, la constante inquietud por crear e innovar es algo que parece estar en el ADN de la bodega. La lista de tipos de vinos elaborados por la bodega se ha visto espectacularmente enriquecida, en pocos años, con toda clase de interesantes propuestas. A las ya clásicas ediciones numeradas de Habla Nº se han ido sumando dos tintos más modestos, Habla del Silencio (crianza de 6 meses) y Habla de la Tierra (crianza de 3 meses); el estupendo blanco (sauvignon blanc), Habla de ti; el singular Habla del Mar, un blanco submarino elaborado a partir de varios tipos de uvas atlánticas y sometido a una segunda fermentación de 8 meses en el entorno de las aguas de San Juan de Luz.

Esencia es, por su parte, y como su propia denominación da a entender, la esencia misma de la bodega; el vino elaborado con más mimo a partir de las mejores uvas de las mejores vides, que dan lugar a una cortísima producción que no supera las 2000 o 3000 botellas. Bodegas Habla ha desarrollado también otro blanco, Duende, un sauvignon blanc, goloso y estructurado, envejecido en barrica, y Rita, un magnífico rosado, pálido y delicado, al estilo francés, elaborado a partir de syrah/garnacha.

Champagne

Una de las últimas cosas que ha lanzado la bodega ha sido Moses, un genuino champagne, Cru Blanc de Blancs de los viñedos Côte des Blancs con 3 años de crianza. Bodegas Habla es, hasta el momento, la única bodega española que, además de Freixenet, ha elaborado un champagne.

Pero la historia de creación e innovación de Bodegas Habla continúa imparable, porque Eduardo de José nos anticipa que lo siguiente en lo que están trabajando es en un vino dulce elaborado a partir de uvas de vendimia tardía.

Para finalizar hay que decir que la propiedad de Juan Tirado, además de albergar la bodega, da cabida también a una de las yeguadas de cría, de caballo de pura raza española (PRE), más prestigiosas y premiadas del país. Tanto la bodega como la cuadra se pueden conocer a través de visitas guiadas.

Al igual que el Moisés de Miguel Ángel, los vinos de Bodegas Habla no hablan, pero su expresividad y singularidad son evidentes.