Nueve vinos recomendables para acompañar las mesas navideñas
  1. Gastronomía y cocina
Muy interesantes

Nueve vinos recomendables para acompañar las mesas navideñas

Estupendos todos los que están, aunque no estén todos los que son. Apenas una muestra de los grandes vinos que podemos encontrar para celebrar en cualquier rincón del país. Para estas Navidades, esta es la propuesta

Foto: Algunas propuestas.
Algunas propuestas.

¡Ya están aquí! Tres semanas por delante para encuentros y celebraciones con la Navidad como telón de fondo. Fechas especiales, reuniones especiales, comidas especiales. Momentos todos para acompañar de vinos a la altura. Por fortuna, en España disponemos de muchísimas alternativas, para cualquier bolsillo, con las que vamos a disfrutar.

En esta entrega va una selección de nueve etiquetas que considero un buen acierto. Grandes vinos, cuyos precios, además, oscilan entre 22 y 50 euros y, por tanto, un ‘caprichito’ asumible... porque la ocasión lo merece. Una mezcla de clásicos y no tanto, más y menos conocidos, pero ninguno de los habituales; primero porque no son etiquetas ‘de diario’ y después porque algunos se estrenan este año. Un recorrido por tipos y perfiles variados, con lo que hay opciones para probar en función de los alimentos y platos que vayan apareciendo en la mesa. Pero también, si alguien lo prefiere, vinos para disfrutar de principio a fin...

Para comenzar, el momento de los aperitivos podría estar perfectamente acompañado de un vino fino y/o de alguna etiqueta espumosa. Son dos opciones estupendas para abrir boca (por la frescura que ofrecen, entre otras muchas cualidades que ahora veremos), e incluso, en el caso de las burbujas, para tomarlas a lo largo de toda la reunión navideña. Aunque es verdad que seguro, en algún momento, va a apetecer cambiar a vinos tranquilos, blancos o tintos, condicionados por la oferta gastronómica que vayamos teniendo enfrente.

Esta bodega, nacida en 1988, se venía dedicando a elaborar solo vinos muy viejos (hasta este fino)

Son numerosas las opciones, cientos, pero en esta ocasión se me ocurre pensar en un fino no tan popular como otros que conocemos, pero sí excepcional y especial, en sintonía con las fechas en las que nos encontramos. Es el Fino Tradición (28 € aprox.) de las jerezanas Bodegas Tradición, un palomino fino con doce años de vejez bajo velo en flor, embotellado a mano y presentado en botellas numeradas (no demasiadas). Complejo en aromas, intenso, largo, persistente. Destacan notas de crianza biológica junto a recuerdos de frutos secos, hierbas secas, así como marcados recuerdos salinos. Ligero, delicado, de paso fluido y con un final de gran longitud. Interesante saber que existe la opción de comprarlo en tamaño mágnum… aunque no lo encontraremos en cualquier establecimiento. Ah, otra cosa, esta bodega, en marcha desde 1988, se venía dedicando a elaborar solo vinos muy viejos, VORS y VOS (de más de 30 y 20 años, respectivamente), hasta que se han animado con este fino.

Como espumoso recomendable, porque es siempre un valor seguro, Gramona III Lustros Brut Nature (30 € aprox.), con la añada 2012 en vigor y ya presente en los mercados bajo la marca de calidad Corpinnat (esto es, fuera de la denominación Cava). De la histórica firma familiar Gramona, en Sant Sadurní d'Anoia, procede de la finca Font de Jui –como también aparece en su nombre–, es fruto de la agricultura biodinámica y se compone de un 65% de xarel.lo con un 35% de macabeo. Tiene una crianza de más de cinco años en sus lías con tapón de corcho. El resultado, un vino intenso, expresivo, con claras notas de esa crianza (tostados, frutos secos, tofe, aromas de panadería), fruta de hueso madura, manzana e hierbas aromáticas. Carbónico fino bien integrado, boca con gran estructura, sensación cremosa, estupenda frescura y recorrido. Otra recomendación, optar por una copa amplia en vez de la clásica flauta favorece tanto la expresión del vino como su oxigenación.

A partir de aquí, sumo algunas propuestas en blanco y tinto, cualquiera de ellas merecedora de halagos, grandes vinos dentro de su territorio y tipo, como lo son otros muchos de los que se elaboran en nuestro país. Pero para la mesa, hoy, escojo estos; muy buen nivel.

Otras propuestas.
Otras propuestas.

Desconocido, por ejemplo, es este primer blanco de Rías Baixas, y es que la bodega acaba de presentarlo. Se trata de Tras Los Muros 2017 (45 €), el nuevo albariño de Pazo de Señorans. La casa en la que solo se trabaja con depósitos de acero inoxidable lanza ahora este blanco con seis meses de fermentación y crianza en roble francés, a lo que sigue otro medio año de crianza en inoxidable antes de ser embotellado. Con una producción limitada de 3.000 botellas, el vino es obra de Berta García, con el que la enóloga se incorpora al equipo de la bodega gallega. De viñedos del Valle del Salnés, dentro de la finca de la bodega y que recorren los muros del siglo XVII, ubicación a la que responde su nombre, procede esta elaboración que sorprende porque rompe con las ‘maneras’ que se vienen practicando en la casa; esto es, el empleo de la barrica. Si en un primer momento las notas de la madera se hacen muy presentes, con el paso de los minutos se va imponiendo el equilibrio con la fruta. Resulta aromático, con notas de fruta blanca, recuerdos balsámicos y cítricos. En boca tiene buen carácter varietal, hay frescura, buena acidez, notas herbáceas, mineralidad, salinidad y un elegante amargor final que contribuye a su persistencia, donde vuelven ligeros toques tostados. Por supuesto, un vino al que le queda recorrido en la botella…

De la otra R más popular, Rueda, otro estreno de este año protagonizado por las vallisoletanas Bodegas José Pariente. Finca las Comas 2016 (35 €), su primer vino de parcela, de un viñedo de verdejo plantado en vaso en el años 1919, a 730 metros de altitud, sobre suelos pedregosos y calizos, en la finca de la que recibe el nombre. Dicen que saldrá sólo en añadas excepcionales, y de esta primera han elaborado 2.980 botellas.

Con una crianza de doce meses en fudres de 2.250 litros de roble con sus lías, el resultado es un vino elegante, intenso en aromas, donde aparecen frutas carnosas, notas herbáceas, hinojo y ligeros recuerdos, no molestos, de su paso por la madera. Untuoso y con volumen en la boca, pero también fresco y con un largo postgusto. Las artífices, Victoria Pariente y su hija Martina, dos buenas profesionales y un tándem familiar perfecto, como vienen demostrando hace años, que pelea, desde el trabajo bien hecho, por la dignificación de los blancos de la zona.

El tercer blanco que propongo viene de la DO Valdeorras y lo firma Rafael Palacios, otro valor seguro. El vino, As Sortes 2018 Val do Bibei (45 €), entre los blancos más importantes del país. Elaborado con uvas de godello de viñas viejas, ha permanecido ocho meses en roble francés con sus lías. Complejo en nariz, fino, con aromas de fruta de hueso, flores secas, minerales y fondo tostado de finas maderas. Envolvente, con volumen en boca, equilibrado, fresco, con un paso cremoso y larga persistencia.

Para terminar con el capítulo de tintos, dos de las zonas tradicionales que coparán gran parte de las mesas navideñas, y otros dos de denominaciones en el extremo opuesto de popularidad. Los cuatro, estupendos vinos.

El primero es un ribera del Duero de la magnífica bodega burgalesa Hermanos Sastre, viticultores sobre todas las cosas, con el viñedo como prioridad y cuidadoso trabajo que después se refleja en sus vinos. Pago de Santa Cruz 2016 (45 €) es uno de sus ‘mayores’, de viñedos en vaso de tempranillo (tinta del país en esta denominación) de unos 75 años, situados en La Horra a 840 metros de altura, en suelos arcillo calcáreos.

Tras una crianza de 18 meses en barricas nuevas de roble americano, es un vino imponente, elegante, profundo y muy largo. Complejo en nariz, con aromas de fruta en licor, minerales, sensaciones torrefactadas, florales, especiados, balsámicos y notas de chocolate. La boca es amplia, sabrosa, sugerente, frutal, con unos taninos dulces bien integrados. Otra etiqueta con vida por delante.

Las últimas de las propuestas.
Las últimas de las propuestas.

En cuanto al rioja seleccionado viene de la Rioja Alavesa, Contino Viña del Olivo 2017 (62,15 €), de Viñedos del Contino, la bodega alavesa de la histórica casa CVNE. Un vino excepcional de viñas viejas de tempranillo con un 10% de graciano, que le aporta viveza, y 17 meses de crianza en roble, previa fermentación en tinos de madera. La parcela de la que procede es esa Viña del Olivo, donde las cepas conviven con olivos centenarios, cercanos a los 700 años. Elegante, complejo, nariz cargada de matices: fruta roja (grosella), especias, balsámicos (menta), regaliz, junto a excelentes maderas. Potente en boca, estructurado, con buen equilibrio y nobles taninos. Sin duda, otro vino con larga vida para disfrutar ahora y en varios años.

La siguiente referencia es de Dominio de Tares, una de las firmas leonesas que sobresalen en la DO Bierzo. Es Dominio de Tares P3 2012 (49,50 €), elaboración top de la bodega, de cepas de mencía prefiloxéricas (de más de 110 años) tras un trabajo de recuperación de las mismas para evitar la desaparición de unos viñedos tan valiosos. Es un vino de un pago (el número 3 de la viña de San Carlos, de ahí el nombre, P3) con 16 meses de crianza en roble francés y de las que salen, exclusivamente, 1.500 botellas. En un buen momento de consumo, presenta una nariz fina y expresiva, con aromas de fruta roja y negra en confitura (ciruela), frutos secos, notas de tabaco y juanola. Agradable madurez en boca, sabroso, profundo, con volumen, un toque cálido, paso sedoso, y final con recuerdos balsámicos.

Otra buena alternativa Santa Rosa 2016 (22 €), de otra bodega referente en su zona, Enrique Mendoza, en la denominación Alicante. En este caso, también se trata de la elaboración ‘estrella’ de la familia, una combinación de variedades francesas –70% cabernet sauvignon, 15% merlos y 15% syrah– con 17 meses de crianza en roble francés y vino que rinde homenaje a la madre del fundador de la casa. Expresivo, con recuerdos aromáticos de frutas rojas maduras, marcada nota mineral, balsámicos, herbáceos, especiados y tostados de la madera. En la boca resulta amplio, potente, con acidez, bien equilibrado y presencia de un noble tanino. Los recuerdos de su crianza vuelven en el postgusto. Un vino recomendable, de excelente relación calidad-precio, a pesar de lo poco que se prodiga…¡pues aquí está!

Nueve propuestas a las que se puede añadir y quitar conforme el gusto de cada cual, pero las nueve recomendables por la calidad que ofrecen. La elección queda en su mano. A disfrutar y ¡feliz Navidad!

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