Las raíces que no usas y que harán tu cocina todavía mejor
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Las raíces que no usas y que harán tu cocina todavía mejor

Las zanahorias, las cebollas y el ajo forman parte de nuestra alimentación desde tiempos inmemoriales. Pero no son las únicas. Hay más y tienen grandes propiedades nutricionales

Foto: Las raíces tienen muchas propiedades. (iStock)
Las raíces tienen muchas propiedades. (iStock)

Nuestra dieta está compuesta por un sinfín de verduras, flores y hierbas que aportan a nuestra salud increíbles beneficios. Sin embargo, todo este poder procede de un lugar que durante muchos años ha pasado inadvertido a ojos del comensal: las raíces. Estas son el principal recurso energético de las plantas para crecer correctamente, el núcleo de todo ese valor nutritivo que después nosotros aprovechamos a través del plato. Esta nueva familia de alimentos puede resultar extraña para algunos; no obstante, muchos de sus componentes forman parte de nuestra despensa desde tiempos inmemoriales.

La zanahoria, la remolacha, la cebolla, el apio, el puerro, los rábanos o el ajo son solo algunas de las raíces que aportan sabor y color a nuestras comidas. Ingredientes de sobra conocidos que luchan contra el estreñimiento y la acidez estomacal, calman los resfriados, controlan la hipertensión y reducen el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, entre otras funciones. Afortunadamente, el mercado pone a nuestra disposición muchas más alternativas.

Nabicol

Foto: iStock.
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Muy popular en el norte de Europa y América, este híbrido entre el nabo y el repollo se consume generalmente cocido, aunque ha comenzado a formar parte de otras recetas como caldos y cremas, encurtidos, purés de verduras o batidos naturales. Eso sí, si se consume en grandes cantidades puede producir hinchazón abdominal, flatulencias e incluso la aparición de cálculos renales. Afortunadamente, frente a estas contraindicaciones de fácil solución encontramos su alto aporte en fibra, betacarotenos, vitaminas B1, B2 y B6, y glucosinolatos, un compuesto natural que se encuentra detrás del sabor picante de algunos alimentos y que ayuda a prevenir diferentes tipos de cáncer.

Alcachofa de Jerusalén

A pesar de lo que indica su nombre, esta raíz pertenece a una planta perenne originaria de México y, debido a su apariencia, recuerda mucho a uno de sus parientes más cercanos: el jengibre. La pataca, otro de sus apodos, es rica en fibra natural, vitaminas A, C, B1, B2 y B6, y minerales como el calcio, el fósforo, el potasio y el magnesio. No posee gluten y aporta solo 25 kcal por cada 100 gramos de producto. Una combinación de nutrientes que mejora las defensas, la digestión, el colesterol y el estreñimiento, entre otras afecciones. ¿Cómo podemos aprovechar todas estas propiedades? Incluyéndola en cremas, potajes y pucheros, aunque también se puede consumir frita, al vapor y hervida.

Raíz de taro

 Foto: iStock.
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El taro es una planta colocasia que se consume principalmente en Francia y suele formar parte de toda una suerte de smoothies y bebidas naturales por su característica tonalidad morada. Su raíz cumple la misma función, aunque debe lavarse concienzudamente antes de su consumo, pues puede contener ciertos tóxicos. Por lo demás, este ingrediente se utiliza mucho para regular la digestión, mantener estable la presión arterial, aliviar el estrés y evitar problemas de estreñimiento. ¿El motivo? Su alto aporte de fibra dietética, que representa el 27% de la cantidad diaria recomendada.

Raíz de loto

El loto no solo llama la atención por sus flores de increíble belleza, también por tener una raíz alveolada que recuerda a la forma de sus pétalos y que en la cultura china está asociada a la buena suerte. A pesar de crecer en el agua, la raíz permanece totalmente seca, lo que favorece su consumo en rodajas, fresca y en polvo, ideal para añadir a salteados de verduras, sopas o estofados. Sus propiedades nutricionales se centran principalmente en fortalecer la función cardiaca, regular la presión arterial, mejorar la digestión, curar la congestión nasal o prevenir las hemorragias.

Maca

 Foto: iStock.
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Se trata de uno de los superalimentos que está comenzado a emerger en nuestro país, un aumento de popularidad que ha conseguido superar el riesgo de extinción que durante 20 años le ha acechado. Esta raíz peruana tiene efectos muy positivos en el aprendizaje, los huesos y la musculatura, la resistencia física, el colesterol, la libido o el sistema inmunológico. Y esto es solo una pequeña parte. En términos generales, la maca es rica en vitaminas, minerales y oligoelementos, ácidos grasos, flavonoides y alcamidas, entre otros. En cuanto a su presencia en la cocina, suele comercializarse en polvo para incluirla en el yogur y los cereales del desayuno, hacer infusiones, batidos o licuados.

Ñame

Con miles de años a sus espaldas, el ñame es una excelente fuente de vitamina C, fibra y carbohidratos. Un grupo de nutrientes al que se unen, en menor medida, el potasio, el fósforo, las vitaminas del grupo B o los antioxidantes. Su consumo contribuye a prevenir las enfermedades del corazón y los problemas respiratorios, mejorar los hábitos intestinales, favorecer la producción de energía o combatir el envejecimiento.

Sin embargo, son las mujeres las que más disfrutan sus propiedades, pues el ñame es un alimento que alivia los síntomas propios de la menopausia. Esto se debe a una enzima que imita el tratamiento de reemplazo hormonal que requiere este periodo. Además, rebaja las náuseas durante el embarazo y modera los síntomas premenstruales.

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