La mejor boloñesa que has comido en tu vida, durante el confinamiento
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La mejor boloñesa que has comido en tu vida, durante el confinamiento

Es uno de los platos italianos más cocinados en España, y con razón. La fórmula rápida es sencillísima (carne, tomate frito y a correr). Pero su potencial es tan enorme que no aprovecharlo es una auténtica afrenta culinaria

Foto: Foto: Unsplash/@nerfee.
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Ya hemos superado (de largo) los 100.000 casos y los 10.000 fallecidos por el Covid-19. Las cifras son absolutamente aterradoras y el fin de los días de confinamiento está todavía lejos. La falta de información o, en su defecto, el exceso de información falsa nos hace la vida mucho más difícil de lo que ya es. Las tensiones en casa se acumulan, la soledad nos agobia y echamos de menos la interacción humana, a la que hemos renunciado, cívicamente, en favor del distanciamiento social tan necesario para poner freno a esta terrible epidemia.

Sí, en efecto, el escenario es pésimo y nuestro optimismo es uno de los primeros caídos en combate. Es por ello por lo que debemos encontrar cualquier tipo de alegría que nos pueda hacer más llevadera la estancia prolongada en nuestro hogar. Por suerte para nosotros, desde Italia llega una de las recetas capaces de cumplir, con creces, este cometido: los espaguetis a la boloñesa.

Cierto es que podemos preparar unos de andar por casa, con tomate frito, un poco de carne y a correr, pero si queremos, por un lado, estar orgullosísimos de lo que hemos creado y, por el otro, disfrutar de una de las mejores boloñesas de nuestra vida, podremos seguir esta receta que, como los buenos juegos de mesa, hará las maravillas de 2 a 99 años de edad.

Ingredientes

  • Medio kilo de carne picada (mezcla)
  • Una cebolla (grandecita)
  • Dos zanahorias
  • Dos dientes de ajo
  • Apio
  • 5 tomates grandes (buenos, ya sean pera, raf o los que encontremos que tengan sabor de verdad)
  • 150 ml de vino blanco seco
  • Agua
placeholder Foto: Unsplash/@shootdelicious.
Foto: Unsplash/@shootdelicious.

  • Aceite de oliva
  • Espaguetis nº 5
  • Mantequilla
  • Orégano
  • Pimienta
  • Sal
  • Dos hojas de laurel

Preparación

  1. Pasta y salsa se elaboran de forma separada, no como esas barbaridades que hacen los estadounidenses (sí, mac and cheese, me refiero a ti). Para la pasta, poner a fuego alto (hasta que hierva) una olla con dos litros de agua, el laurel y un puñado de sal. Cuando hierva, añadiremos la pasta y reduciremos el fuego a un término medio (si el máximo es 10, a un 6 o 7).
  2. Mientras esperamos a que se haga la pasta, pelaremos zanahorias y quitaremos el núcleo de los tomates (que si son 'feos' y naturales estará durísimo y entero a pesar de pasar cocinándose horas y horas) para después picarlos junto al apio (lo más fino posible, con lo que una picadora eléctrica puede sernos de utilidad).
  3. Cortamos la cebolla en brunoise y con esta y los dientes de ajo picados, en una sartén con una cantidad generosa de aceite de oliva virgen extra, hacemos un sofrito añadiéndole la otra hoja de laurel.
  4. Antes de que empiecen a dorarse, añadimos la carne con el objetivo de esparcirla y sellarla (que no cocinarla, pues la idea es hacer un guiso).
  5. Cuando no queden porciones claramente crudas en la parte exterior de la carne, añadiremos el tomate, la zanahoria y el apio picados.
  6. Tras un minuto, llegará el momento de sumarle el vino blanco, una cucharadita de pimienta y el orégano.
  7. Llega lo complicado. El vino se echa primero con el objetivo de que sea absorbido en su forma más concentrada por el resto de ingredientes, pero se evaporará a la velocidad del rayo. En este momento es cuando deberemos añadir el agua. Lo ideal es hacerlo poco a poco, de tal modo que no corte la cocción.
  8. Aquí, hay que bajar el fuego lo que podamos, hasta el punto mínimo en el que siguen saliendo burbujas de la ebullición pero poco más.
  9. La idea es reducir, poco a poco, la salsa hasta que nos quede densa y sea muy difícil diferenciar los ingredientes que la componen. En ese momento, estará lista.
  10. Debemos tener en cuenta que tiene que coincidir la finalización de la pasta (que tarda menos de 10 minutos en hacerse) con la de la salsa (que nos llevará un mínimo de media hora).
  11. Cuando los espaguetis estén hechos -olvidemos las 'técnicas' de lanzamiento contra pared y demás sinsentidos, lo que funciona de verdad es probarlos para comprobar que están 'al dente'-, los escurriremos y les añadiremos una pequeñísima cucharadita de mantequilla para evitar que se peguen entre sí mientras se enfrían.
  12. Serviremos los espaguetis primero y, por encima, un buen cucharón de la salsa.

El truco final

El 'queso' rallado del súper está bien para emergencias. Si nos hemos esforzado tantísimo para llevar a cabo esta preparación, profanar nuestro esfuerzo con este preparado lácteo es poco menos que un sacrilegio. Lo ideal es comprar una cuña de parmesano reggiano y rallarlo encima del plato justo antes de comer. Este añadido es como la guinda de un pastel, a la vez insignificante y fundamental.

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