La Madreña Castellana, que desde hace un par de años ocupa el local que en su tiempo albergase al histórico Hispano, acaba de abrir la que seguramente sea la terraza más agradable y sugerente de Madrid.

"Ofrece una cocina tradicional con inequívocos ecos asturianos, con base en producto estacional de gran calidad y origen muy escogido"


En estos inciertos y aprensivos tiempos en los que la gente tiene tantas ganas de volver a disfrutar de una buena mesa fuera de casa, con temor a los espacios públicos interiores, la aparición de una terraza tan magnífica como la que La Madreña ha inaugurado recientemente en la zona más tranquila e inspiradora del paseo de la Castellana es una estupenda noticia.

Vegetación

Ubicada frente a los jardines del Museo de Ciencias Naturales y en medio de una de las zonas con más vegetación de la conocida avenida madrileña, la nueva terraza permite que 130 comensales puedan disfrutar, o bien de las mesas situadas al aire libre bajo la fresca sombra de la arboleda del amplio bulevar, o bien de la moderna, aclimatada e insonorizada zona cubierta.

Zona cerrada del local.
Zona cerrada del local.

Por supuesto, las distancias entre mesas y las adecuadas medidas de higiene de nuestra extraña 'nueva normalidad' se respetan con escrupuloso cuidado.

Pero, claro, por muy estupenda y envidiable que sea una terraza, si luego lo que podemos tomar en ella no está gastronómicamente a su altura, la experiencia no será lógicamente plena. No es el caso de La Madreña Castellana, donde tanto carta como servicio lucen a gran nivel, mérito, sobre todo, de José Luis Rodríguez, fundador, dueño e impulsor –junto con su mujer– de este grupo hostelero asturiano.

La historia

José Luis Rodríguez iba para minero en Cangas de Narcea. Su padre, su suegro, su cuñado, sus amigos… Todos bajaron a la mina; él, sin embargo, por recomendación paterna, bajó a Madrid, a trabajar en la pequeña tabernita que tenía un tío suyo en la calle Delicias. Un pequeño barecito que, a principios de los años 80, servía raciones de pulpo, oreja de cerdo…, platos bien preparados, con buena materia prima y a precios muy razonables.

Después de bastante tiempo trabajando por cuenta ajena, José Luis emprendió su aventura personal: primero, abriendo con algún otro socio La Madreña Bronce, y desde 2011 –ya en solitario– creando La Madreña Santa Lucrecia y La Madreña Castellana.

Mientras aprendía el oficio en el día a día de sus restaurantes, José Luis se preocupó también de formarse técnicamente siguiendo cursos en Le Cordon Bleu de Madrid, porque, en palabras del propio Rodríguez, “necesitaba entender lo que comía”. Otra cosa que el dueño de La Madreña suele decirles a sus empleados es que “tenemos que aprender de nuestros clientes, porque muchos de ellos han comido en sitios que nosotros nunca tendremos el privilegio de conocer y pueden enseñarnos mucho de su experiencia".

José Luis es un auténtico mesonero de esos capaces de estar en misa y repicando, que lo mismo atienden personalmente las mesas que se ponen a ejercer de chef cuando hay algún aprieto en la cocina.

Confiesa Rodríguez que incluso cuando está de vacaciones no puede dejar de seguir trabajando, ya que aprovecha buena parte de su tiempo libre para visitar aquellos restaurantes que mejor lo están haciendo. Porque dice: “Comiendo yo he aprendido más que cocinando ”.

Cocina tradicional

La Madreña ofrece una cocina tradicional con inequívocos ecos asturianos, con base en producto estacional de gran calidad y origen muy escogido: pixín de barriga negra de Luarca, pescados y mariscos del Cantábrico, gamba de Huelva, ternera roja asturiana con IGP, tomates de la huerta almeriense…

El dueño de La Madreña proclama su abierta admiración por Amancio Ortega y las claves principales de su modelo de negocio y que él trata de imitar: “Local en la mejor ubicación posible, con las mejores instalaciones posibles, el mejor género posible de temporada y al mejor precio posible”.

El día que estuvimos en la nueva terraza de La Madreña Castellana pudimos probar una excelente y fresca ensalada de tomate y perdiz escabechada, una sobresaliente y delicada tortilla de merluza y puerros, una muy sabrosa carne de ternera, un pixín de lo más jugoso y sabroso que hemos catado últimamente, y la tarta de queso más abundante y rica que recordamos.

La carta

En la carta de La Madreña, aparte de los platos del día, hay entre 25 o 30 entradas más: bonito del norte escabechado, cachopo gourmet con la toda la esencia del clásico plato astur pero sin la exagerada contundencia de la versión tradicional del plato, fritos de merluza de pincho de Burela a la romana con mahonesa, pulpo de Pedrero con cachelos y, por supuesto, fabada con su compango, o fabes con boletus y langostinos desvenados.

Torilla de merluza y puerros.
Torilla de merluza y puerros.

Antes de irnos, José Luis comparte con nosotros una idea que le ronda en la cabeza: mantener la cocina abierta hasta la una y media de la mañana para que en su terraza y en su restaurante se pueda cenar hasta muy tarde. Alabamos su iniciativa y le auguramos un gran éxito porque en una ciudad que se acuesta tan tarde como Madrid y en la que gusta tanto comer bien, tener disponible de madrugada una oferta culinaria como la de La Madreña seguro que será algo que cree adicción.

Ah!, aunque resulte obvio, hay que decir también que en esta nueva terraza madrileña se sirve, non stop, una amplia carta de copas y cócteles.

La Madreña Castellana

Paseo de la Castellana, 78

Tfno: 914268850

Precio medio: 40/45 euros