Cangrejo real y cangrejo de las nieves, dos manjares muy apreciados
  1. Gastronomía y cocina
¿CONOCES ESTOS RICOS CRUSTÁCEOS?

Cangrejo real y cangrejo de las nieves, dos manjares muy apreciados

Posiblemente tu paladar esté deseando conocer ambos. Estos dos crustáceos habitan en las aguas más frías y son un auténtica delicia

Foto: Foto: iStock.
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Los amantes del buen marisco seguro que se pirran por un mordisco tan exquisito como el que les puede procurar el cangrejo real gallego, que es el que tenemos más cerquita, aunque los hay procedentes de otras latitudes (como luego veremos). Un crustáceo que habita a gran profundidad, aproximadamente a 500 metros, y que se ha convertido en una delicatessen sin parangón.

Según explican en la web de Mariscos O Grove, únicamente existen dos barcos dedicados a la captura de este marisco en Galicia. No en vano, su pesca está muy controlada y, por lo tanto, los pescadores deben atenerse a unas cuotas muy restrictivas. Todo ello eleva un poco más el interés en este crustáceo que se prodiga muy poco por las lonjas y que incluso es muy probable que tengas que comprar online en tiendas especializadas.

Aunque es cierto que también frecuenta otras aguas, en concreto los mares más fríos del planeta. Así, se le denomina de muchas más maneras: cangrejo rojo gigante, cangrejo de Kamchatka o centollo de Alaska.

Foto: iStock.
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De esta manera, también podemos hablar del cangrejo real noruego, que fue introducido en la zona por los rusos en la década de los 60, concretamente en el fiordo de Múrmansk. Desde entonces se ha asentado en estas aguas y supone todo un filón para las propias expediciones de turistas, que tras abonar unos 150 euros disfrutan de la tremenda experiencia de observar cómo unos pescadores de la zona practican un gran agujero en el hielo, sumergen una red y la sacan repleta de cangrejos. De esta manera, Noruega saca tajada también de los turistas ávidos de conocer en primera persona los pormenores de su captura.

¿Cómo es el cangrejo de Galicia?

Este producto del mar se caracteriza por su gran valor nutricional donde, por supuesto, destacan las proteínas. Además, nos proporciona muy pocas grasas.

“El cangrejo real gallego tiene la apariencia de una nécora gigante: ¡es inconfundible! Es de color rojizo. Su caparazón suele medir de media 10 a 15 centímetros y su peso ronda los 800 gramos e incluso algunas piezas pueden llegar fácilmente al kilo. Tiene dos grandes pinzas delanteras y cuatro pares de patas largas y delgadas… ¡y está delicioso!”, explican en esta misma fuente.

Y desde el mar de Barents al plato

Este crustáceo en realidad es oriundo de Alaska, pero en 1976 empezaron también a avistarse ejemplares en el mar de Barents. ¿Cómo llegó ahí? Pues, al parecer, fueron los propios soviéticos quienes lo hicieron.

“El llamativo tamaño del cangrejo y su exclusivo sabor hizo que empezara a tener una reputación muy valiosa, hasta el punto que en 1960 la Unión Soviética decidió introducirlo artificialmente en el fiordo de Múrmansk, el mar de Barents, para proporcionar nuevas capturas. Poco tiempo después sería mundialmente conocido como el oro rojo", afirman en la web de Chatka, una marca rusa que comercializa este producto también en España en forma de conservas.

Desde entonces, la colonia no ha cesado de crecer, hasta el punto que los buques tanto noruegos como rusos capturan una ingente cantidad de cangrejo que goza de una gran aceptación en los mercados.

Y aquí tenemos al hermano pequeño del rojo

El cangrejo de las nieves (Snow Crab), tambien conocido como opilio, está considerado una versión júnior del cangrejo real. Sus diferencias se observan no solo en su menor calibre, sino también en su sabor que resulta menos intenso. Suele pescarse en el Atlántico, desde Canadá hasta Noruega.

Foto: iStock.
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Desde 2013, según informan desde la web del Parlamento Europeo, los buques de la UE están autorizados a pescar cangrejo de las nieves en el mar de Barents y en las aguas de Svalbard. "Aunque dichos buques tienen una licencia de pesca válida, dos de ellos han llegado a ser detenidos por las autoridades noruegas, que se niegan a reconocer el derecho legítimo de los buques de la unión a faenar en dichas aguas de forma sostenible y legal. Hasta la fecha, muchos navíos no salen de puerto por miedo a ser detenidos. Cada uno de los operadores de la UE está perdiendo de media un millón de euros mensuales", detallan desde este organismo europeo.

¿Y qué hacemos con un cangrejo real?

Pues miles de recetas, pero los entendidos reivindican las elaboraciones sencillas pues es así como mejor se degusta este crustáceo, que no precisa de grandes alforjas culinarias para dejarnos anonadados con su sabor.

En 1960 la Unión Soviética introdujo el cangrejo real artificialmente en el fiordo de Múrmansk

“La receta de cangrejo real más habitual consiste en prepararlo cocido en agua salada y servirlo acompañado de mantequilla fundida, aunque su carne da mucho juego en la cocina: también puede cocinarse al horno, al vapor o a la parrilla. Una vez hecha, su carne también está deliciosa desmenuzada en ensalada”, aseguran desde la bitácora La Cocina de Rebeca.

Aquí van las pautas para la prepación de un exitoso cangrejo real.

Ingredientes:

Preparación:

Vertemos en una olla amplia los 4 litros agua. Añadimos una hoja de laurel y aproximadamente unos 85 o 90 gramos de sal por cada litro de agua. El crustáceo ha de quedar completamente cubierto de agua. Es probable que todavía esté vivo. Si es así, mételo en la cacerola cuando todavía esté fría el agua. Si ya está muerto, puedes esperar a que rompa a hervir antes de su introducción. La cocción debe alargarse durante 17 minutos. Una vez concluida, lo retiras del fuego y aguardas a que se enfríe.

Foto: iStock.
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"Cuando el cangrejo temple, lo limpiamos. Quita las patas y reserva. Normalmente, se sirven tal cual. A continuación, retira el triángulo que se ahueca en la parte inferior y separa el caparazón. Retira las branquias (partes grises laminadas) y desecha. Saca la carne de dentro del caparazón. Desecha las zonas oscuras y las membranas rígidas. Hay que ir sacando y limpiando muy bien la carne blanca, que es la que se come. Reserva la carne limpia y lava y seca el caparazón cuando esté vacío", aclaran desde el blog de cocina citado con anterioridad.

Después derretimos la mantequilla, que podemos también aromatizar con ajo, y la rociamos por encima. ¡A disfrutar del ágape!

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