Esta es una receta de la madre de Iñaki con el toque ecuatoriano que aportan las raíces de Carolina. Desde Ikaro (1 sol Guía Repsol) en casa, Guía Repsol nos muestra un plato sencillo y con ingredientes habituales, pero suculento y para todos los públicos: puerros con tomate, jamón, queso y nata, ¿quién se atreve?

Ingredientes

  • 100 gramos de cebolla picada
  • 100 gramos de pulpa de tomate de árbol
  • 120 gramos de queso comté
  • 200 ml de leche evaporada
  • 220 gramos de tomate frito
  • 3 puerros partidos en 3
  • 4 lonchas de jamón de york
  • Aceite
  • Azúcar
  • Laurel
  • Pimienta
  • Sal

Elaboración

Antes de cocer los puerros conviene cortarlos crudos, ya que cuando están cocinados se tienden a desmoronar. Una vez se tienen los puerros cortados, colocar en una olla hirviendo con agua, sal, pimienta y laurel, y ponerlos a cocer durante aproximadamente 15 minutos (otra manera de comprobar que están cocidos es con un cuchillo, si entra sin resistencia es que no necesitan más cocción). Después, enfriarlos con agua y reservar.

Para comenzar el sofrito que va a servir de base para el plato, hay que echar unas cuatro cucharadas de cebolla partida a una cazuela, añadir un chorro de aceite y un poco de sal para que se poche un poco antes.

Ahora hay que volver a los puerros, con un paso tan fácil que incluso los niños pueden ayudar. Se trata de envolver los trozos de puerro con el jamón, formando pequeños rollos. En este caso se hace con jamón de york, pero se puede elegir cualquier otro tipo de jamón o incluso pavo.

Una vez que tenemos la cebolla pochada, añadir el sofrito de tomate en conserva –aquí de la conservera San Adrián– y pulpa de tomate de árbol. Es una fruta tropical, típica de Ecuador, que le va a aportar acidez y un toque peculiar. Homogeneizar bien los dos tomates, añadiendo un poco de azúcar para corregir la acidez y que caramelice un poco, y también un poquito de sal. Dejarlo reducir, pero sin que llegue a estar muy líquido para que no se note mucha agua una vez horneado.

Truco final

Colocar una capa del tomate en un molde de cristal y poner los puerros encima. Es importante no poner los puerros muy presionados porque a la hora de sacarlos se pueden romper. Echar un poco menos de media botella de leche evaporada y cubrirlo todo con queso, en este caso comté. Con el horno precalentado a 180ºC, dejarlo unos 30 minutos hasta que el queso esté ya gratinado. ¡Y a comer!

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