Gecko, el beach club y hotel más sabroso de Formentera
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Gecko, el beach club y hotel más sabroso de Formentera

Lejos de los focos que acaparan otros, Gecko Beach Club se ha convertido en la mejor dirección en Formentera para volver a ese lujo discreto de los años 50 en los que la isla era refugio de solo unos pocos

Foto: Gecko en Formentera
Gecko en Formentera

Lleva una década en pie, la mitad en la forma actual de exquisito hotel boutique y restaurante, gestionado por Marugal y miembro con todas las letras de Small Luxury Hotels of the World. Casi parece más tiempo porque cruzar sus puertas en la playa de Migjorn, la más extensa de Formentera, es retrotraerse al glamour de la jet set que llegaba a la isla en los 50. En sus casi 50 hectáreas de verde y arena caben 30 luminosas habitaciones, beach y pool club, spa y un restaurante de escándalo. Gecko es Mediterráneo en estado puro y la parada más deliciosa este verano en el archipiélago balear.

No hay que estar alojado para disfrutarlo, aunque no podemos dejar de recomendar una estancia completa en él. El propio chef, el barcelonés criado en Mallorca Juan Craywinckel, destaca la independencia de sus dominios. “No te sientes como en un restaurante de hotel. Si no hubiera hotel, seguiría funcionando igual”. Así fue en nuestra primera visita, hace tiempo, de la que aún recordábamos un arroz junto a la piscina imposible de olvidar. Volvimos tras él y pasamos dos días de ensueño en este, un producto de lujo discreto como no hay otro allí, y que tiene en los fogones gran parte de su razón de ser.

"Hay que reservarse un fin de semana en Gecko o, al menos, un almuerzo, una cena o una jornada"

Blanco, azul, madera de iroco, olas y sol. Gecko es un estiloso retiro en el que desconectar del fragor de un destino que se presupone tranquilo pero que no lo es tanto. El coronavirus no ha impedido que en Formentera se respire seguridad y normalidad y la isla se presenta casi tan atestada como siempre. No deja de ser una gozada pero lo es más cuando uno se encuentra con un remanso de paz como este, lejos de los flashes de las redes sociales, y con una cocina excelsa también lejos de los habituales nombres de fama, altos precios y discutible calidad.

El estilo marinero con un toque de color lo baña todo, desde los luminosos interiores a los amplísimos exteriores. También es así en la carta de su restaurante y terraza y la de su zona más casual de chill outs y hamacas en torno a la piscina, más centrada en la 'finger food'. “Cocina mediterránea de base tradicional, el mejor producto, mucho de kilómetro cero y toques de fusión”, coinciden en definir el chef y el director del complejo, Joost Kruissen. Elegantemente servidas por un equipazo bajo el mando de Christophe Denhez (ex sumiller del estrella Michelin Can Dani), desfilan medio centenar de recetas que tiran de raíces en su mayoría pero que se adaptan a la globalidad.

Uno de sus arroces con bogavante
Uno de sus arroces con bogavante

No me gustan las cartas escuetas -asegura Juan Craywinckel-, soy amigo de dar muchas posibilidades al cliente”. En un establecimiento así es necesario aunque un buen dato es que la mayoría de su público es español. Qué suerte. No es ese lugar pensado únicamente para extranjeros.

Tanto Juan como Joost y Christophe, el director del restaurante, alaban a sus empleados. “El personal es nuestra apuesta más fuerte para que el trato y el servicio sean exquisitos”, asegura Kruissen. Y damos fe, vaya si la damos, de la pequeña familia que es el alma de Gecko y que hace sentir como un verdadero formenterano, desde el “buenos días” a las recomendaciones guiadas por David Gómez a lo largo y ancho de la isla, masas aparte, hasta frente a su propio menú, en el que es difícil decidir.

Este comienza por una larga lista de entrantes. Nos sugieren varios como estrellas, entre ellos los mejillones con pinceladas thai (16 euros) y el ceviche de dorada y gamba roja (22 euros). Es esta nuestra elección y no defrauda el marinado con lima y apio (bastante reducido de jengibre según el propio gusto del cocinero) ni la leche de coco, ni los acentos de kimuchi, sriracha y chile. Se sirve de forma veloz para que los finos cortes de pescado, exquisitos, no se curen demasiado.


Es impepinable pedir el que es plato pitiuso por excelencia en los últimos tiempos y del que aquí se goza: el bogavante azul al ajillo con huevos fritos, patatas, pimiento rojo y un poco de brandy (38 euros). Una iluminación y un pecaminoso manjar. Otro icono es el arroz meloso con carabineros (34 euros por persona) con un riquísimo fondo de sus cabezas, brandy y que añade, asimismo, sepia y su tinta. El bogavante está presente en otro de los tres arroces que se proponen, así como en un plato de pasta dentro de esas opciones más para todos los públicos.

Las terrazas de Gecko son insuperables
Las terrazas de Gecko son insuperables

Cuesta llegar, pero hay que hacerlo. Hay que lanzarse a su fina tarta de manzana y solicitarla con 20 minutos de antelación. Frente a la tradicional e invernal tatin esta presenta un delicadísimo hojaldre y una apenas perceptible capa de crema pastelera. Un diez como colofón (12 euros). Nos encanta, asimismo, una carta de vinos sin excesos, con representación balear, de muchas otras D.O. de España y con variedad por copas.

Gustan de los rosados (¡bien!), que tienen incluso su noche temática a lo largo de la semana. Hay diferentes propuestas prácticamente diarias en Gecko aunque la primordial es la espetada que prepara Toni con el pescado fresco dos noches de cada siete. Sardinas (22 euros/ración), una lubina blanca y tersa como un templo (70 euros/kilo) o gambas rojas de la isla (90 euros/kilo) se asan sobre madera de olivo en barcas frente a la playa al más puro estilo costero. Hay que reservar estas cenas porque causan furor entre huéspedes y externos. Y hay que reservarse un fin de semana en Gecko o, al menos, un almuerzo, una cena o una jornada (tienen diversos pases para visitarlo y disfrutar de sus instalaciones, aunque no se duerma). Sea como sea, es el mejor sabor que puede dejar Formentera en el recuerdo.

Gecko

Dirección: Playa de Migjorn, Ca Mari. Formentera.
Precio medio: 50 euros.
Horario: de 13 a 16 horas y de 20 a 00. Cierra en invierno.
Telf: 971 328 024.

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