Seis formas de cocinar las patatas que no son las habituales
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¡CREATIVIDAD AL PODER!

Seis formas de cocinar las patatas que no son las habituales

Son muy pocas las recetas que no toleran la presencia de este tubérculo, que suele seguir unas preparaciones básicas como en puré o fritos. Pero ¿qué otras opciones existen?

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Seis formas de cocinar las patatas que no son las habituales

Desde su descubrimiento hace ya más de 8.000 años, la patata se ha convertido en un ingrediente indispensable de nuestra dieta. Y no es para menos, pues se trata de un tubérculo que aporta mucha energía al comensal, el 75% de su composición es agua y, además, es una gran fuente de potasio, vitamina C, ácido fólico y minerales como el magnesio o el sodio. En cuanto a su papel en la cocina, la patata es famosa por su versatilidad. Cocida, guisada, asada, en puré, al horno, al microondas… Las opciones son infinitas. Sin embargo, el recetario convencional ha pasado por alto algunas elaboraciones que no solo sacan el máximo partido a dicho alimento, también aportan un toque de originalidad al plato. ¿Qué otras formas existen de cocinar la patata?

Patatas a la importancia

Patatas a la importancia.
Patatas a la importancia.

Esta receta, propia de la provincia de Palencia, es una de las más populares de la cocina española. Se trata de una preparación culinaria dividida en dos etapas: en primer lugar, el rebozado y la fritura de las patatas, que suelen cortarse en rodajas de un grosor aproximado de un centímetro; y después el guiso, las patatas se introducen en un gran cazo con agua y se añade ajo, azafrán, perejil, sal y vino blanco. Otras versiones incluyen también chorizo, taquitos de jamón, queso manchego o incluso almendras tostadas. Una mezcla explosiva y de gran sabor que se sirve en una cazuela de barro con un poco de caldo. Ideal para los meses más fríos del año.

Espuma de patatas

Una alternativa de lo más creativa y original al tradicional puré de patatas. Es cierto que para su correcta elaboración se requiere la presencia de un sifón, pero el resto de la receta es de lo más sencilla. Solo hay que pelar y cocer las patatas con nata, agua y un poco de aceite de oliva. Cuando ya tengan la textura adecuada, pasamos la mezcla por la batidora hasta conseguir una crema fría, que será trasladada después al sifón dentro de un cuenco con agua caliente. En el momento en el que el resto de ingredientes ya estén cocinados, usamos el sifón con cierta maestría para conseguir la ansiada espuma de patata. Esta pega a la perfección con unos pimientos de piquillo, unas gulas, una pieza de secreto ibérico o unos huevos poché.

Patatas Hasselback

Patatas Hasselback.
Patatas Hasselback.

Para muchos comensales las patatas Hasselback son todo un descubrimiento. Esta receta procede de uno de los restaurantes más prestigiosos de Suecia, el Hasselbacken, donde los alumnos que allí estudiaban cocina decidieron dar cierta singularidad y elegancia a la más humilde de las guarniciones. “Las patatas Hasselback son un plato sencillo, y en su forma más simple, no son más que patatas enteras cortadas de tal manera que se asemejan a un acordeón cuando están asadas. El exterior de la patata se vuelve crujiente y dorado, mientras que su interior queda suave y cremoso”, describen desde el portal Mi Culinaria. Las patatas medianas y ovaladas son las que mejor funcionan con esta elaboración, que sigue los mismos pasos que los de una patata asada. Además, se suelen rociar con mantequilla derretida, sal, pimienta y pan rallado.

Queso de patata

Aunque esta receta ya existía a finales del siglo XIX, sobre todo en Alemania, es ahora cuando ha vuelto a despuntar gracias a la comunidad vegana. Solo se necesitan patatas, zanahoria, aceite de oliva, zumo de limón y levadura de cerveza, una mezcla que os hará la boca agua. En primer lugar, hay que cocer las verduras seleccionadas con un poquito de sal. Cuando estén blandas, las pasamos a un bol y añadimos el resto de ingredientes, a los que también podemos incluir ajo en polvo o cúrcuma para dar al plato un sabor mucho más especial. Una vez estén todos juntos, se baten bien hasta obtener una masa de textura cremosa. Ideal para sustituir el queso rallado que solemos utilizar en pizzas, nachos o lasañas, entre otros platos.

Patatas soufflé

Patatas soufflé.
Patatas soufflé.

“Las patatas soufflé son probablemente una de las guarniciones hechas con patata con mayor complejidad que hay. Muy pocos son los restaurantes que las hacen porque requieren de una técnica muy precisa”, advierten desde el blog Gastronomicon. ¿A qué se debe esta dificultad? A que las patatas deben lucir un aspecto inflado, como un pequeño globo, crujiente por fuera y vacío en su interior. El truco está en cortar las patatas en láminas de dos milímetros y secarlas muy bien con papel de cocina. A la hora de freirlas, debemos colocar dos cazos con aceite en el fuego, uno a una temperatura de entre 170º y 180º, donde haremos la primera fritura, y otro a unos 200º, donde después se producirá el milagro. Solo hay que seguir los pasos de la receta al pie de la letra y disfrutar de este suculento manjar.

Patatas a la marinera

Como su propio nombre indica, las patatas a la marinera son un guiso hecho a base de gambas, mejillones, almejas, calamares, berberechos, cebolla, pimiento rojo, guisantes y los clásicos aderezos. Sin olvidar nuestro tubérculo preferido. Un plato imprescindible en muchos hogares españoles donde el pescado y el marisco son una auténtica delicatesen. Su modo de elaboración es muy similar al de un guiso tradicional, aunque el resultado sí que presenta un sabor mucho más intenso y penetrante que el de sus coetáneos.

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