Las chicas, los chicos y los maniquís celebran la cuarentena de la movida madrileña
  1. Gastronomía y cocina
Con un menú original

Las chicas, los chicos y los maniquís celebran la cuarentena de la movida madrileña

Este local se define como un enamorado de la moda juvenil, de los comercios de barrio, de los vinilos y de la contracultura. En definitiva, un homenaje al Madrid de los 80

placeholder Foto: Foto: iStock.
Foto: iStock.

Si eres un experto de la movida madrileña, sabrás que todo comenzó en 1980. En el concierto participaron Nacha Pop, Alaska y los Pegamoides, Paraíso, Mamá, Los Bólidos, los Trastos, Mario Tenia y Los Solitarios y Mermelada.

Una 'movida de menú' es el homenaje del restaurante y está pensado para dos personas


Pero lo que no muchos sabrán es que el momento cumbre fue el 23 de mayo de 1981 en el Concierto de Primavera, organizado por los alumnos de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid de la Universidad Politécnica junto a Klub. Al concierto acudieron aproximadamente unas 15.000 personas, que disfrutaron de más de 8 horas de música que les acercaba a una España moderna. Tocaron, entre otros, los grupos Farenheit 41, Alaska y los Pegamoides, Los Modelos, Mamá, Los Secretos y Nacha Pop.

Una movida de menú, el homenaje

placeholder Una movida de menú.
Una movida de menú.

En honor a esos 40 años en el restaurante Los chicos, las chicas y los maniquís (situado en la calle Atocha, 49) han elaborado para este año un menú al que han
llamado Una movida de menú (para dos personas con un precio de 28 euros por persona).

Los siete platos que lo componen, con sus precios por separado en carta, son los siguientes:

  • Ensalada de burrata, con tomatitos guisados y aliñados, sardina ahumada, ensalada de berros y pesto de pistachos.
  • Tartar de atún en canelón frío de remolacha, con teriyaki, mayonesa de wasabi, holandesa y katsuobushi.
  • Croquetas Madrid-Barcelona. Hechas de guiso de callos y capipota.
  • No es un bocadillo de calamares. Calamar andaluza, con yema de huevo, alioli de ajo asado y bizcocho de tinta.
  • Arroz de txuleta. Arroz meloso con txuleta, capipota y tuétano.
  • Melón-mojito. Melón macerado en mojito.
  • Manzana roja. Mousse de queso fresco y manzana asada, con caramelo salado, frambuesa y canela.

Incluye agua, un refresco, una cerveza o vino de la casa.

¿Qué te vas a encontrar al llegar?

placeholder Salón de entrada del restaurante.
Salón de entrada del restaurante.

Sin duda alguna, Las chicas, los chicos y los maniquís recupera su ambiente desenfadado, su marcado carácter multicolor con grandes elementos gráficos y sus referencias a la movida madrileña, al Madrid de los 80 y al universo visual almodovariano.

El salón de la entrada, con una barra de azulejos rojos brillantes, mesas de colores y un ambiente moderno y juvenil es ideal para comidas rápidas y tapeos informales. En este mismo espacio cuelgan del techo carteles luminosos que hacen referencia a los negocios de toda la vida del centro de Madrid, combinados con nombres de personalidades del mundo del espectáculo, hitos y referentes de la movida. Pero el espacio cuenta con tres salones más:

  • Salón Las Chicas. Es un salón de paredes acolchadas en rosa y sorprendentemente acogedor. Ideal para cenas íntimas de pareja.
  • Salón Los Chicos. Este salón, esta vez en verde, está compuesto por un gran sofá de escay que, con indudable protagonismo, sirve de asiento para las 4 mesas del salón. Es el más elegante de los tres.
  • Salón Los Maniquís. De paredes rojas, es el salón más exclusivo del restaurante ya que es ideal para grupos privados de hasta 12 personas.
placeholder Sala verde Los Maniquís.
Sala verde Los Maniquís.


Al volante del proyecto: dos soñadores, luchadores y amantes de su trabajo.

  • David Mateo. Trabajando en cocinas desde joven, y cocinero de profesión, decidió lanzarse a la aventura de emprender. Lleva ya 16 años como empresario en el sector de la restauración y la hostelería.
  • Joan Nicolau. Cocinero autodidacta que se hizo cargo de su primera cocina como máximo responsable con 21 años. Autoexigente, inconformista y creativo, imprime su carácter y experiencia en todo lo que hace.

Ambos se conocieron en 2015 cuando el jefe de cocina y persona de confianza de David decidió tomar un nuevo rumbo laboral. David conocía el trabajo de Joan como cliente de su restaurante, y el destino o la casualidad hicieron que sus caminos se cruzaran en el momento justo. David y Joan se entienden a la perfección, sus diferencias se complementan y gracias a sus inquietudes comunes han logrado seguir avanzando, a pesar de las circunstancias de la vida, y asumir juntos nuevos retos y proyectos.

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